Esto no es Ceuta, es Pamplona

El Sindicato Independiente de Policías de Navarra (SIPNA) ha publicado en su cuenta de X diversas imágenes de algunos de los asentamientos ilegales de inmigrantes que proliferan por Pamplona. Este no es un hecho novedoso, hace ya bastante tiempo que los pamploneses conviven con esta nueva realidad que se va convirtiendo en nueva normalidad, aunque nada tenga de normal. Lo que no tiene el fenómeno de novedoso lo tiene sin embargo de creciente. Algunos de estos asentamientos son además peligrosos, ¿qué puede pasar bajo este descontrol con los inmigrantes que están viviendo debajo de un puente cuando cambie al fin el tiempo y lleguen las grandes precipitaciones y consiguientes crecidas? La insalubridad e inseguridad de estas zonas es por lo demás un fenómeno permanente y tercermundista.

Ceuta es una pequeña muestra de que la inmigración masiva y descontrolada no es en absoluto una fuente de prosperidad, sino una fuente de inseguridad e insalubridad así como una aspiradora de recursos. Lo que sucede en Ceuta es que, al tratarse de un asalto, el caos de ha desencadenado de golpe, mientras que el resto de España sufre un constante goteo. El resultado al final puede ser sin embargo el mismo, es todo una cuestión de escala y de tiempo.

Al igual que en Ceuta, aunque lógicamente todavía en menor medida, en Pamplona los parques y zonas verdes de numerosos barrios se van convirtiendo en lugares intransitables, convertidos en campamentos y asentamientos permanentes de inmigrantes que se han establecido en ellos como si fuera su residencia.

Resulta evidente que la capacidad de acogida del mercado navarro, de la sanidad navarra, de la educación navarra (como ayer reconocía indirectamente el propio Gimeno), o del parque de vivienda navarro, se encuentra ya saturada. Como un cauce ya saturado, todo el agua que sigue llegando lo que produce es un desbordamiento, el cual se traduce en este tipo de asentamientos y las situaciones marginales que les son características. Las zonas verdes convertidas en asentamientos no sólo se convierten en zonas marginales sino en un foco de problemas y en zonas de las que quedan excluidos el resto de ciudadanos que disfrutaban las zonas verdes. Volviendo a la comparación con el agua y el cauce de un río, el agua no es buena ni mala, depende de la cantidad y el tiempo en que haga presencia. Salta a la vista que nos encontramos ante un verdadero desbordamiento migratorio con nuestra capacidad de acogida superada, lo que se traduce no precisamente en prosperidad sino en escenas tercermundistas.

Otro aspecto de la saturación migratoria, más allá de las lamentables imágenes de asentamientos ilegales o de la inseguridad, es el coste presupuestario de todas las ayudas necesarias para que esta gente pueda alcanzar ciertos niveles de subsistencia. Al margen de los casos de abuso o de fraude, hay familias inmigrantes cobrando cantidades desorbitadas frente a las familias navarras autóctonas que trabajan duramente por mucho menos dinero para financiar esas cantidades. Las ayudas ni pueden ser infinitas, ni pueden ser fraudulentas, ni pueden desincentivar la búsqueda de un trabajo. El caso además es que los costes de las ayudas se han disparado a niveles que resultan insostenibles. La renta garantizada supone ya una partida fija en los presupuestos forales de más de 100 millones de euros, el 65% de cuyos perceptores son extranjeros. ¿Qué pasará cuando lleguen las vacas flacas? Es decir, nos encontramos ante un coste fijo, estructural, del que va a seguir dependiendo una gran bolsa de inmigrantes cuando llegue la próxima recesión. Es más, cuando llegue la próxima recesión se multiplicará el número de inmigrantes en paro y con necesidad de una renta garantizada. O sea, que cuando haya un cambio de ciclo nos encontraremos con una bolsa de población inmigrante necesitada de esa renta en máximos, y al mismo tiempo una recaudación en mínimos, como en la recesión de 2008, sólo que ahora esta enorme cantidad de gasto es nueva y estructural. Esto significa que no se va a poder recortar cuando caigan los ingresos públicos en una recesión, de hecho menos que nunca en una recesión porque es cuando esa ayuda más se va a demandar.

Todo lo anterior nos pone bajo aviso de que empezamos a acoger una bolsa de población que no vamos a poder manejar, porque esa bolsa de población necesita más servicios, vivienda, ayudas o empleo del que podemos generar. Tenemos que pensar además en que la cantidad de población extranjera que acogemos, y al ritmo que la acogemos, la tenemos que gestionar no sólo en tiempos de bonanza, sino también en tiempos de crisis. La inseguridad o la proliferación de asentamientos ilegales son por tanto síntomas de que estamos ya por encima del punto de saturación y ni siquiera nos encontramos en momento de recesión. ¿Qué pasará cuando haya un cambio de ciclo? Que no nos digan después que el CNI no avisó.

Por otro lado es una cuestión de sentido común. Es fácil, como le gusta a la izquierda, predicar una especie de solidaridad infinita con el dinero del vecino, en la que además el vecino que pone el dinero es el malo y el que demanda vaciar los bolsillos del vecino sin poner nada es el bueno. Lo que sucede es que los recursos en el mundo real son finitos. No tenemos un problema de X número de inmigrantes a los que colocándolos en el mercado laboral o con ayudas le damos salida, y una vez resuelto el problema con ese número X ya está todo solucionado, porque siguen viniendo y viniendo. Puedes realojar a los inmigrantes de un parque, pero mañana volveras a tener el parque lleno de inmigrantes si siguen llegando. Algún problema habrá que resolver en origen para no quedar desbordados. La realidad es que X es un número infinito y en continuo crecimiento, de forma que no hay recursos igualmente crecientes o infinitos para acoger a todos los inmigrantes del mundo. Son matemáticas más que racismo y las cifras de delincuencia, los asentamientos ilegales, los resultados en la educación, las listas de espera o el precio de la vivienda son, en buena medida, la diferencia entre los recursos limitados que tienes y la ilimitada masa de gente que llega todos los días esperando ser acogida.

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Un comentario

  1. Porque está claro que esto no es no caridad, ni acogida ni humanitarismo. Es una sustitución poblacional en toda regla, por eso la loca de Podemos estaba histérica (más de lo habitual), porque sabe que le conocemos la argucia. Una sustitución poblacional, ‘estercolerizar’ la sociedad, los recursos, la sanidad, la educación en pos del globalismo woke y demás neo-ideologías. Y como en este país no se despierte, la mierda se expandirá, porque la mierda tiene facilidad de extenderse, la excelencia no.

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