Dato mata relato, pero gafas de eclipse tapan los datos. El hecho es que Institución Futuro ha publicado este verano unos datos muy interesantes sobre la renta garantizada en Navarra, naturalmente estos datos proceden por otro lado de las propias fuentes oficiales, como el informe anual del Departamento de Derechos Sociales: el think tank navarro obviamente no está inventando.

¿Qué es lo que reflejan los datos? Pues en primer lugar que en Navarra hay más de 30.000 personas percibiendo rentas garantizadas, en una curva que hizo pico en 2021 pero que ha crecido de forma exponencial desde hace una década. Esto no es una buena noticia. O sea, nos pueden vender como un logro que cada vez haya más ayudas, pero lo realmente social es que cada vez haya menos gente necesitada de ayudas. Que en Navarra haya más de 30.000 personas que necesitan una ayuda para vivir desmiente el relato oficial de María Chí sobre que en Navarra todo va bien.

Otro dato relevante es que casi dos tercios de los perceptores de rentas garantizadas, el 64,5%, sean personas de origen inmigrante. Esto desmonta a su vez el relato de que importar pobres sea una fuente de prosperidad. Estamos importando inmigrantes de una forma masiva y descontrolada, a un ritmo mucho mayor que el que podemos integrar en el mercado laboral y la economía, una economía por lo demás no muy floreciente. El resultado es que dos de cada tres rentas garantizadas son ya para personas que vienen y siguen viniendo de fuera. O sea, nadie dice esperen un poco que todavía estamos integrando a los que ya han llegado en los últimos años. En este sentido los propios inmigrantes deberían pensar si les conviene seguir aumentando el número de inmigrantes con los que van a tener que competir por un piso, una renta garantizada, un empleo o una cita con el médico.

Por supuesto el coste de toda esta masa presupuestaria dedicada a la renta garantizada alcanza proporciones de pesadilla: el desembolso realizado por el Gobierno de Navarra ha pasado de 29,5 millones de euros en 2010 a casi 109 millones en 2025. Hablamos de más de 1.000 millones en 10 años, o más de 10 túneles de Velate. Todo eso es dinero que falta para luchar contra las listas de espera o arreglar carreteras. Y es dinero con el que vamos a tener un problema cuando vengan las vacas flacas y la recaudación se desplome, como vimos aunque no aprendiéramos nada en la crisis de 2008.

Finalmente, otro dato tumbativo es que de los 10.740 perceptores de renta garantizada que estaban en edad laboral y disponibles para trabajar, solo 1.187 dejaron de percibir la prestación por haber encontrado un empleo, apenas un 11% de ese colectivo. Esto significa que de la renta garantizada no se sale. O bien la Navarra pujante de María Chí que va como una moto y genera empleo es un mito, o bien la renta garantizada actúa como un incentivo para no buscar trabajo y vivir a la sopa boba a costa de los navarros que sí madrugan y pagan impuestos. Ninguno de los dos escenarios posibles es aceptable ni sostenible.