La metedura de pata es de las que hacen historia. En la penúltima revisión del callejero, Asirón anunció la purificación de una calle al confundir a dos generales con el mismo apellido: Los Arcos. El Ayuntamiento de Pamplona había anunciado el cambio de nombre de 3 calles por considerarlas “vinculadas al franquismo”: la dedicada al arquitecto Víctor Eusa, la dedicada al escritor y periodista Ángel María Pascual, y la dedicada al militar e ingeniero sangüesino Antonio Los Arcos Miranda, que nada tuvo que ver con el golpe militar de 1936 ni con la dictadura franquista. El error al parecer proviene de que de un informe del Instituto Navarro de la Memoria, que ya en 2016 confundió al general madrileño José Los Arcos Fernández, que fue unos años gobernador militar de Navarra, con el citado general navarro Antonio Los Arcos Miranda, que nada tuvo que ver con el alzamiento ni con el franquismo. Por supuesto el Ayuntamiento de Pamplona se tragó el informe del departamento de Memoria y Convivencia de la inefable consejera Ana Ollo sin ningún tipo de verificación, y a falta de algún problema real y actual que resolver anunció la eliminación de la calle sin más.
Asiron confunde a dos militares y le quita la calle de Pamplona al que no correspondía https://t.co/i93TrgR0l7
— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) April 22, 2025
Diario de Navarra, después de que Pamplona Actual advirtiera la confusión, ha confirmado el error consultando las actas del Ayuntamiento de Pamplona de 1966, en las que se acuerda dedicar la calle al general ingeniero sangüesino, Antonio Los Arcos, que modernizó los edificios cuartelarios de la capital navarra y “elaboró numerosos estudios geodésicos en relación con la observación y descripción del campo de gravedad en diversas ciudades de España”. En Sangüesa, por cierto, el General Los Arcos, natural de esa localidad, tiene dedicada una plaza que el “nomenclator” de pureza del Instituto Navarro de la Memoria también quería eliminar. ¿Quiénes fueron las personas que formaron la Comisión Técnica de Memoria Histórica que indujo al error? No se sabe. El departamento de Ana Ollo ha notificado el error al Ayuntamiento de Pamplona “para su conocimiento”, y el Gobierno de Navarra va a proceder a la corrección oportuna de la documentación oficial.


¿Hay algo peor que una lista de pureza? Desde luego una lista de pureza mal hecha. El colmo es que el alcalde que se come el error histórico sea además historiador. Pero ni siquiera es esto en realidad lo peor. La cuestión principal es, ¿son lo bastante puros los creadores de la lista de pureza? Este mismo fin de semana Asirón se paseaba por las calles purificadas de Pamplona de la mano de un secuestrador de la ETA que honraba la memoria de dos etarras. Bildu celebraba el Aberri Eguna bajo el lema “Somos la nación de la libertad”. ¿No era sin embargo cuando Otegui y Araiz eran miembros de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, el ilegalizado brazo político de ETA, cuando la izquierda abertzale trabajaba con otra lista de pureza en la que dividía a los vascos en asesinables (los que no pensaban como ellos) y no asesinables (los que pensaban como ellos o pagaban el impuesto revolucionario)? ¿Puede esta gente venir ahora a aplicar listas de pureza y encima mal hechas? En una lista de pureza, ¿no tendría que figurar el primer lugar el nombre de todos estos purificadores de opereta?



Desde luego el historial de impureza de los líderes de Bildu se encuentra fuera de cuestión, pero sería un error pensar que el resto de partidos que sostienen a Chivite y relato memorístico podrían presumir de un historial de pureza mucho mejor. ¿O tenemos que recordar aquel punto del Decálogo del Joven Socialista, publicado por las juventudes del PSOE, en el que se decía ya en 1934 que “la única idea que hoy debe tener grabada el joven socialista en su cerebro es que el socialismo sólo puede imponerse por la violencia, y que aquel compañero que propugne lo contrario, que tenga todavía sueños democráticos, sea alto, sea bajo, no pasa de ser un traidor”? ¿Tenemos que recordar al líder del PSOE, Largo Caballero, defendiendo abiertamente la “violencia obrera” y la “dictadura del proletariado”? ¿Recordamos cómo recogía y hacía suyo todo esto el boletín de la UGT? Y con estos precedentes, ¿nos puede extrañar toda la represión sanguinaria de la retaguardia republicana de la que ya no se quiere hablar? ¿Por qué la izquierda abertzale o la izquierda no abertzale, si quieren resignificar el pasado, no empiezan por resignificarse a sí mismos en vez de tratar de resignificar al vecino? ¿Existe una forma mejor de entender la historia que recordarla entera? Cuando uno mutila la mitad de la historia, ¿es la verdad o la pureza lo que persigue en realidad?
Un comentario
Es tal la incoherencia que domina en estos momentos en España y especialmente en mi amada tierra (Navarra / País Vasco), que al final uno piensa que el «loco» es uno mismo. Que ganas de revolver todo sin sentido, sin pensar en los ciudadanos y en las personas en general, en trabajar para mejorar la vida, la convivencia y el entendimiento. Los que hemos vivido en el franquismo, aunque haya sido en la niñez / juventud siendo «antifranquistas» acabamos tristemente pensando que entonces vivíamos mejor, que votar (quien vote) cada cuatro años no es óbice para considerar que esto era lo soñado. Antes sólo teníamos un dictador, ahora tenemos uno en cada esquina. Vives «acongojado» pensando que te van a robar, a ocupar la vivienda, a violar alguna mujer de tu familia, etc.. y políticamente pintas menos que entonces. Antes éramos todos una piña contra Franco, contábamos chistes y nos reíamos de ellos, ahora te escudas en el silencio para no provocar, todos son prohibiciones, exigencias, ninguneos, engaños, miedos, etc. cómo decía Mafalda «que paren el mundo que me quiero bajar».