Las posibilidades de un Papa español rondan el 7% y las de un papa español y navarro el 1,5%

La elección de un nuevo Papa será el resultado de un cónclave que reunirá a 133 cardenales. En realidad hay 252 cardenales, pero sólo 133 tienen menos de 80 años, sólo los menores de 80 años tienen voto y sólo por tanto esos 133 participan en la elección del nuevo pontífice. Cónclave por cierto es una palabra que proviene del latín, cum clavem, con llave, o bajo llave, ya que los cardenales quedan encerrados hasta que eligen al Papa. Clave es también la llave que abre la puerta a poder entender algo, y en este sentido no falta quien señala de cara a este cónclave que Francisco nombró a más de 100 de esos 133 cardenales electores. Las batallas las gana quien Dios quiere, pero Francisco debió pensar, como muchos generales, que hay que ponerle fáciles las cosas a Dios siendo el que acude a la batalla con más cañones.

Dicho lo anterior, entre los 133 cardenales hay 13 cardenales españoles aunque sólo 6 participarán en el cónclave por el requisito de edad señalado. No es sin embargo exacto decir que sólo hay 13 cardenales españoles. O sea, en realidad hay más españoles sólo que están ejerciendo su puesto fuera de España. Si sumamos el número total de cardenales de origen español, subimos hasta los 17 y los 9 que pueden votar. Esto significa que en términos puramente estadísticos existe casi un 7% de posibilidades de que el futuro Papa sea español. Realmente esto no es así porque no se elige por sorteo y porque en teoría tampoco es un requisito que el futuro Papa sea un cardenal elector, aunque así suela ser en la práctica. Por lo demás, todas estas cifras pueden bailar hasta última hora porque un cardenal muera o cumpla los 80 años justo antes de convocarse el cónclave, o tenga un problema de salud, o surja algún otro tipo de circunstancia de carácter excepcional.

Afinando más nuestra enloquecida quiniela, basada sólo en el hecho estadístico, en virtud de todo lo anterior habría que detenerse desde nuestro punto de vista particular en la presencia de dos españoles navarros entre los cardinales electores y papables: Francois-Xavier Bustillo Rípodas, obispo de Ajaccio y elegido por Francia, pero nacido en Arre, y Celestino Aós Braco, arzobispo emérito de Santiago de Chile, pero nacido en Artaiz. Bustillo Rípodas es además uno de los elegibles más jóvenes. Estadísticamente, la presencia de dos navarros de origen en el cardenalato representa una posibilidad de elección del 1,5%, que siendo realistas, siempre desde el humilde punto de vista de la astronomía y la estadística, se reduce a la mitad pensando que sólo uno de ellos participa en el cónclave como elector.

Naturalmente la elección del Papa no es una cuestión estadística porque como decíamos no es un mero sorteo. Si habláramos de una elección puramente humana habría que considerar otros muchos aspectos como el mencionado del elevado porcentaje de electores designados a criterio del Papa Francisco, las corrientes y tendencias predominantes, los orígenes geográficos, el peso de las áreas de influencia y las consideraciones estratégicas respecto a las zonas donde más crece o más podría interesar potenciar el catolicismo, y por supuesto el carisma, la formación y la capacidad de comunicación y seducción de los candidatos, sin dejar de lado la edad y salud de los mismos. Todo esto, de todos modos, sería lo que pondríamos en la balanza si habláramos de la elección del presidente de una mera multinacional, pero aquí hay en juego algo más. Lo interesante de todo esto es precisamente el soplo de la Divinidad. Por lo demás, no se trata de que el Papa será elegido con la ayuda del Espíritu y ya está: el Papa una vez elegido será un ser humano imperfecto que podrá hacer y hará cosas bien, incluyendo enormes aciertos, y también, pese a la ayuda del Espíritu y si se empeña, podrá cometer errores y tener debilidades. Por eso sea quien sea el elegido habrá que rezar por él y el elegido lo primero que haga seguramente sea pedir que recemos por él. Eso sí, ser navarro no es un punto negativo para ser elegido Papa y si lo que pretende el Espíritu es reírse de las quinielas y de las estadísticas podría ser una elección singular.

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