Si eres de la escuela vieja,
no hace falta explicación,
del apodo y sobrenombre
que encabeza el titular.
Pregunten si no al viejo Adán,
o a nuestra abuela Eva,
como fueron engañados,
por dialogar con el mal.
Aunque sea burda copia,
el burlador zapatero,
se ha hecho merecedor,
de ese mote tan certero.
Bajo apariencia de bean,
y triste sonrisa caída,
subsiste la falsedad,
ocultando la inmundicia.
Pontífice de los suyos,
profeta de parias y pares,
sacerdote del progreso,
vivías de contar nubes.
Hemos visto en el congreso,
el rasgar de vestiduras
del charnego más famoso,
admirador fervoroso
del maestro del talante.
¡zapatero prodigioso!,
eso era fe voto a bríos.
En la progresista ley,
sólo un mandamiento hay,
la izquierda somos el bien,
y los demás son el mal.
Señor de mentirijillas,
fuiste sonrisa del mal,
lo recordaba anteayer,
Impasible en tu impostura,
príncipe de la patraña,
burlador de media España,
fabulador del embuste.
Terminaré estos ripios
Parafraseando al poeta:
Por donde quiera que fuiste,
la verdad atropellaste,
a la justicia burlaste,
a nuestra patria vendiste,
y en todas partes robaste.
No te salvarán ahora,
tu maneras y tus fachas,
esta vez contarás nubes,
con un código de barras.