Obviamente ya no nos acordamos, con todo lo que ha pasado, pero allá por junio de 2024 y los meses anteriores había en España un fuerte debate en torno a la renovación del Consejo General del Poder Judicial, el CGPJ. La renovación de buena parte de sus magistrados llevaba años bloqueada y con los mandatos prorrogados de forma anormal, pero no había forma de que el PSOE y el PP pudieran llegar a un acuerdo para su renovación. En el CGPJ había una mayoría conservadora, por lo que el gobierno y todos sus altavoces mediáticos se pasaron meses en tromba presionando a Feijóo para que facilitara una renovación. Naturalmente no una renovación cualquiera, sino una que favoreciera al sanchismo y acabara con la mayoría conservadora. El CGPJ es un órgano clave para controlar después los nombramientos en el Supremo o el Constitucional.

En junio del año pasado Feijóo ya no pudo sosportar la presión y encargó a uno de sus hombres de confianza del ala izquierda del PP, Esteban González Pons, que negociara con Bolaños una renovación. Aquel acuerdo forzado por la presión mediática del PSOE contra el PP efectivamente sirvió para sustituir una mayoría conservadora por un CGPJ paritario, empatado, en el que por tanto la izquierda tenía capacidad para bloquear cualquier decisión. Y efectivamente, el CGPJ llevá bloqueado desde aquella renovación. Irónicamente, aquella renovación se impuso en nombre del desbloqueo y desde la renovación el bloqueo es total.

Aquel regalo al sanchismo fue vendido sin embargo por el PP como un gran logro negociador. La pérdida de la mayoría conservadora no se producía además en cualquier momento de la historia española, sino en un momento en que el sanchismo estaba volcado en el control y colonización de todas las instituciones judiciales, como si buscara la impunidad, ahora adivinamos por qué. El PP sin embargo decidió convertirse en cómplice y cooperador necesario de aquella nueva voladura del estado de derecho y de la separación de poderes en beneficio del sanchismo, incapaz de sostener un día más la increíble presión de que los medios de izquierdas no le reconocieran su calidad de centrista a Feijóo. Naturalmente tampoco se la reconocen ahora después de la cesión.
El PSOE coloca en el CGPJ a la hija del senador de ERC que fulminó la sedición.https://t.co/zVf08pUUVU
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) June 25, 2024
La forma de justificar el PP la entrega del Consejo fue explicar que el acuerdo para la renovación contenía un compromiso, garantizado por Europa, de que en 6 meses el nuevo CGPJ enviaría al Congreso una propuesta de reforma de los futuros nombramientos de modo que, de cara al futuro, se garantizara la despolitización y la independencia. El compromiso era una patraña, puesto que la propuesta sería enviada al Congreso donde la mayoría sanchista y podría aceptarla o rechazarla. Pero es que la realidad ha sido peor. El sanchismo ha bloqueado el nuevo CGPJ, han pasado los 6 meses, en realidad ya casi dos años, y no se ha enviado siquiera ninguna propuesta al Congreso, ni parece que se vaya a enviar. Es decir, que la única consecuencia práctica del pacto entre PP y PSOE sobre el CGPJ ha sido que el PSOE ha tomado el control. Si Feijóo pensaba que la UE iba a intervenir para tomar cartas en el asunto y forzar el cumplimiento del compromiso puede seguir esperando sentado, como todo lo que tiene que ver con que la UE se enfrente al sanchismo por la voladura del estado de derecho español. Consecuencia de la capacidad de bloqueo que Feijóo regaló a Sánchez con este acuerdo es por ejemplo que ahora, cuando el sanchismo ataca de forma nunca antes vista a los jueces y les llama golpistas con toga, deslegitimando todas las investigaciones judiciales, el CGPJ es incapaz siquiera de emitir una nota en defensa de los jueces y magistrados que investigan la corrupción.
Llegados a este punto no cabe sino denunciar el silencio mediático sobre este asunto y el troleo de Sánchez a Feijóo. Obviamente se entiende que el PSOE no hable de esto, ¿pero por qué no dicen nada el PP y todos sus medios? Evidentemente porque en su momento el PP nos vendió este acuerdo como un gran éxito, ¿cómo reconocer ahora que fue un gran fracaso del que el responsable es Feijóo?