El equipo de Navarra Confidencial ha tenido acceso a información de primera mano sobre la realidad de la falta de infraestructuras y cómo resulta una gran dificultad económica para los bolsillos de muchos de sus funcionarios. El problema no es de Santiago, Alicante o Málaga, sino que por desgracia se da de forma generalizada en toda España. Ello se suma a la falta que padece España de inversión en mantenimiento y construcción nueva de todo tipo de infraestructuras, sin importar que sean civiles o no. La información siguiente viene tanto de agentes y funcionarios de la Guardia Civil (primero) como del ejército. Los informes se han dejado casi intactos según los han recogido nuestro equipo en su trabajo de campo.
Por ponernos en situación y analizando el estrés habitacional para las FCSE en estos tiempos, podemos llegar a la conclusión de que el resultado de gran parte de ciertas decisiones políticas no han sido provocadas por errores forzados.
Ya que la mayoría de acuartelamientos situados en grandes ciudades (zonas que tras el paso de los años están saturadas de usuarios y por tanto se tensionan habitacionalmente) tienen de media más de treinta años de antigüedad. En su planificación, o bien obviaron, o bien no llegaron a vislumbrar los problemas a futuro ligados a su ubicación.
Desconozco por qué motivo imperó la elección de ubicar dichos establecimientos institucionales en urbes, ya que la mayoría de nuestras competencias y demarcaciones se realizan en ámbitos rurales. Puesto que por ley aquellas localidades que superan los 40.000 hab. pueden solicitar el traspaso de las competencias en seguridad ciudadana a Policía Nacional, policía enfocada en la delincuencia urbana. En algunos casos simplemente la ciudad creció y las comandancias acabaron ubicadas en zonas céntricas, que después de tantas décadas no es excusa para trasladarse bien a las afueras o construir cuarteles adicionales en las afueras.
El momento y la forma de hacer este traspaso está siempre bajo la decisión política oportuna, teniéndose poco en cuenta la situación que padecen principalmente los subordinados. Podemos comprobar que no hay un plan efectivo y eficiente de territorialidad a día de hoy. Desde luego si lo analizamos desde un prisma de eficiencia, su resultado es negativo.
Residencias Militares
En los seis meses que llevo destinado he podido conseguir una vez la residencia militar y otra vez la propia del cuerpo. Esta última es de muy difícil ocupación ya que cuenta escasamente con once habitaciones para una plantilla de mas de ciento cincuenta guardias.
Mas allá de lo económico, que también afecta, no disponer de cocina propia o común, te
empuja a depender de cantinas o establecimientos, o bien (por economizar) acudir a grandes superficies donde te ofrecen comida preparada. Normalmente dicha comida no es la mejor nutricionalmente ni la más económica para pagar a menudo.
Este mes, tengo unos gastos contabilizados de unos 200 euros en almuerzos, cenas y
desayunos. Eso en la residencia actual y teniendo en cuenta que es la primera vez que la ocupo. Todo me parece que está bastante correcto. Como estoy alojado en la primera planta, no hago uso del ascensor y por tanto desconozco su fiabilidad o estado.
De la habitación en particular, puedo decir que está bastante bien. Incidiendo especialmente en el baño, colchón y ventanas, es verdad que el mobiliario está en perfectas condiciones y que es funcional, y la única pega que se le puede achacar es su estética antigua.
Excepto en los territorios extrapeninsulares, no existe retribución alguna por dicho concepto, a pesar de los precios prohibitivos de ciudades como Madrid, San Sebastián…, pero que realmente en cualquier ciudad es difícil de encontrar un precio razonable por la falta de vivienda. Y, sí, se echa en falta un complemento que llegue a amortiguar económicamente el encarecimiento del coste habitacional sobre todo en urbes de media o gran densidad.
La cosa resulta al revés para la mayoría de compañeros de edades avanzadas, pues no pueden permitirse irse a la reserva porque ello conlleva una merma económica enorme.
Y a su vez, estas edades (quien tenga hijos) suelen solaparse con necesidades formativas, universidad, residencias o alquileres en ciudades distintas al domicilio familiar…etc… Esto requiere un sobresfuerzo económico y por ello casi todos los compañeros entrados en años acaban solicitando el reenganche laboral hasta los 65 años, que es la edad de jubilación en el cuerpo. Es muy raro el compañero que pueda irse a los 58 años a la reserva porque la gran reducción de la nómina no lo permite.

Medidas de corrección
Lo primero sería querer. Digo esto porque me resulta extraño pensar que dicha realidad que hoy padecemos sea el resultado de una planificación accidentada concatenada.
Es obvio identificar las carencias que hoy en día se viven, pero no se quieren/pueden corregir.
Situación de otros cuerpos y fuerzas de seguridad
La Policía Nacional tiene un complemento de territorialidad dependiendo de dónde estén
destinados. Los ejércitos disponen de un complemento al alquiler que se activa cada vez que se cambia de destino y tiene una duración de tres años (INVISFAS). La Guardia Civil ofrece en sus pabellones (plazas de alojamiento), 26.000 plazas aprox. según los datos oficiales de 2017. https://www.congreso.es/entradap/l12p/e5/e_0050224_n_000.pdf
Aunque probablemente el número de pabellones haya descendido por deterioro como tantas infraestructuras que no se construyen ni se rehabilitan.
A día de hoy el número de pabellones está desfasado y la situación resulta discriminatoria, ya que la plantilla de guardias está en 60.000, y esto significa que habiendo aprobado la misma oposición, a efectos prácticos un Guardia civil puede cobrar de 600 a 1200 euros más que otro al disponer de un pabellón.
La “escala” es la denominación en la que se catalogan los diferentes empleos de la guardia civil:
Básica
Cabos y guardias
Suboficial
Sargento, brigada, subteniente…
Oficiales
Alférez, teniente, capitán…
No hay proporcionalidad entre escalas, pues dependiendo de la escala a la que pertenezcas hay un acceso más temprano a disponer de pabellón.
Hay un gran número de pabellones que están en estado de ruina o grave deterioro, no pudiendo ser ocupados. Hay otros tantos que no se les da un uso de residencia real. Se usan tan solo para cambiarse, o incluso se ceden a distintas personas, que no tendrían tal derecho o preferencia.
Estos mismos recursos (pabellones) se crearon con la finalidad de que la plantilla dispusiera de ellos de una manera inmediata (en los núcleos de seguridad y control policial), en todo territorio nacional, en una época en la que en España las infraestructuras eran deficientes en las comunicaciones terrestres.
En su dia la distribucion territorial de la guardia civil en el territorio nacional dependía de cubrir muchos puntos estratégicos por la dificultad logística que había entre ellos, porque la infraestructura vial no estaba desarrollada como actualmente.
En la actualidad las razones (aislamiento y malas carreteras) que motivaron dichas medidas han cesado. Ya que se han desarrollado las infraestructuras de una manera notable.
Hoy en día esos derechos, privilegios… no atienden a esas razones de necesidad. Ni para los guardias, ni para la mejor efeciencia hacia la ciudadania, pues las comandancias no están en zonas rurales, ni en las afueras de las ciudades, sino en pleno centro urbano de cada localidad. El reciente traslado y construcción de una comandancia de la guardia civil a las afueras de Zaragoza capital es una excepción.
Entonces estamos en la situación de que estos pabellones se han convertido, por decirlo así, en un premio de mucho peso económico, por el ahorro en alojamiento que suponen, en vez de estar disponibles para los que realmente los necesitan usar, guardias rasos que son los que hacen el trabajo de campo.

Esta situación no hay manera de defenderla
objetivamente. Uno cobra 800 euros más al mes que el otro (en el caso de Pamplona) realizando las mismas labores y habiendo aprobado la misma oposición. No responde a ningun atributo profesional que justifique esa diferencia económica entre iguales. Por ende lo que en su día fue una medida acertada, hoy resulta ser sobre todo discriminatoria.
¿Que se podría hacer si se quiere y sin afectar presupuestariamente?:
-1º controlar el fraude o la falsa ocupación en las comandancias.
-2º Crear preferencias teniendo en cuenta que si un guardia posee vivienda a menos de 30 km de su núcleo de trabajo, debería tener menos preferencia que otros que no disponen de esa ventaja. Hay que recalcar que los pabellones de las comandancias son viviendas públicas e institucionales y que ellas mismas deben ser adjudicadas por principios de necesidad.
-3º Poner un tope de uso de 3 años, tiempo suficiente para que ese componente y su familia tenga tiempo de ahorrar o de conocer aquella ciudad para poder acceder a la compra de vivienda ajena a la titularidad institucional.
-4º Crear una bolsa con un alquiler asequible (300€) a todos los que ocupen dichos pabellones, y con ese dinero sufragar al resto de compañeros que no disponen de ellos, con un sistema parecido al del INVISFAS.
-5º Vender las instalaciones de la Guardia Civil en núcleos urbanos medios o grandes, pues
laboralmente no tiene razón de ser que estén dentro de núcleos urbanos, siendo una desventaja para la eficiencia del servicio hacia el ciudadano, ya que nuestra demarcación es rural.
-6º La venta de esas parcelas, dada su ubicación tras la revalorización de años y hasta de décadas, producirá una plusvalía económica que se puede emplear en la compra y construcción de unas
nuevas instalaciones actualizadas en todos sus ámbitos.
Información de la Tropa del Ejército
La nueva realidad social obliga a construir o comprar más instalaciones que sirvan como residencia para militares, como GC y demás FCSE, ya que el alto coste de la vivienda y la comida no se corresponden con la subida de sueldos y hace más perentorio que el personal dependa de este servicio para poder tener movilidad.
Esta realidad, sumada a la atomizacion social mucho más individualista, con más divorcios, hace que una persona no se pueda permitir comprar una vivienda o afrontar pagos de alquileres desorbitados.
En cuanto a los divorcios, donde las leyes por defecto sacan al hombre de la casa habitual, hacen que las residencias sean el último reducto para alojarse.
En ciudades caras y grandes como Madrid, esta realidad es acuciante, aunque ya prácticamente en todas las ciudades tienen este problema.
En cuanto a las residencias logísticas, deberían tener más servicios como un office o cocina comunitaria para que el personal pudiera hacerse su comida sin tener que pagar 8 euros por desayunar, 15 por comer y 12 por cenar al día. Eso no se lo puede permitir un militar. Otra opción es poner un catering a precio contrata como en los cuarteles.
Solo se pide un lugar donde cocinar. Ni siquiera se piden sartenes, ollas, u otros utensilios. Se entiende que entre tanta gente y tantos horarios y turnos distintos, podría ser un caos porque unos usarían las cazuelas y demás útiles de cocina y a veces, por prisas, despiste…el siguiente se encontraría con que tendría que fregar lo utilizado por otros antes de guisar.
Eso es lo que tiene un lugar comunal. Pero eso no quita para que haya que proporcionar cocinas para dar la opción a que los residentes fijos (no los vacacionales) puedan hacer su comida en su lugar de residencia en vez de salir a comer a un bar. No es solo cuestión de economía personal, que también, sino de evitar que el personal pierda poder adquisitivo.
En cuanto a la infraestructura general, está muy anticuada, obsoleta y deteriorada incluso, cosa que causa una subida del gasto en costosas, frecuentes e interminables reparaciones, que no solucionan el problema, mientras que la reforma completa de la instalación acabaría haciéndola más eficiente, moderna y adaptada a las nuevas necesidades y con menor coste a largo plazo. Y es que se gasta tanto dinero en reformas y reparaciones, que la suma de todas superaría considerablemente la compra de material, aparatos e incluso edificios nuevos.
Pero las partidas presupuestarias son las que son, para hacer parches y no reformas de calado. Esto incluye calderas, sistema de calefacción, tuberías, grifería…
En las residencias logísticas el mobiliario, pero sobre todo los colchones, están anticuados, muy viejos y usados o muy deteriorados, por lo que son muy incómodos e incluso dañinos para la salud, así que no se descansa bien, e incluso provocan dolores y problemas de espalda.
La instalación de agua, luz y calderas también está envejecida por falta de renovación, aumentando los riesgos de averías, y por lo tanto, los problemas para el inquilino, así como el gasto innecesario que suponen las constantes averías.
España se sale de sus costuras porque hace mucho tiempo que se le quedan obsoletas, ya sea en ferrocarril, carreteras, edificios institucionales…
Aritz Lizarraga Olascoaga