Se está celebrando mientras escribimos estas líneas el famoso Foro de Davos, la cumbre del Foro Económico Mundial. Quien dice Foro Económico Mundial, dice también Agenda 2030. Es decir, que se está decidiendo en Davos lo que tenemos que hacer, lo que podemos pensar, las palabras que podemos usar y nuestro nivel de felicidad. No es optativo ser infeliz. La Agenda 2030 obliga a que usted sea feliz, aunque le dejen sin nada. La gente se cree que esto de que no tendrás nada y serás feliz era una exageración o una caricatura de los detractores de la Agenda, pero es lo que dictan (no sólo dicen) la Agenda y el Foro de forma literal, a fin de cuentas la gran mayoría que sigue los grandes medios de masas (controlados por la Agenda) no lo va a consultar. Para qué entonces tampoco disimular.

Que seremos todos felices lo podemos cuestionar, pero que tendremos todos un coche o una casa cada vez está más claro que no. Ya lleva años el Foro de Davos, por otro lado, diciéndonos que no tendremos nada y que viviremos de prestado. Que las viviendas serían alquiladas (no podremos permitirnos otra cosa) y que careceremos de coche propio. ¿Pensábamos que estaban de broma? Que no poder tener casa ni coche sea una predicción hecha hace años por el Foro, ¿creemos que es casual?

Uno de los principales protagonistas del Foro de Davos es Bill Gates, que una vez convertido en el hombre más rico del mundo decidió que el paso más allá era ya dirigirlo. No son pocos los archimillonarios que se pasan por Davos con la misma obsesión. Atrás quedaron los tiempos en que existía una especia de democracia. Ahora votamos un gobierno que recibe instrucciones de Bruselas, la cual recibe las instrucciones de Davos. Como el poder davosiano es opaco no sabemos realmente quién manda y hasta qué punto deciden el grupito de multimillonarios o China. Podría parecer un conflicto de intereses pero no tanto.

Cuando nos dicen que no tendremos nada, la pregunta es de quién será todo entonces. ¿Quién será el propietario de la casa que habitemos o del coche sin conductor que venga a buscarnos? Si la gente no va a ser propietaria de nada sólo hay dos opciones, o que todo sea del estado o de una serie de empresas que sean dueñas de todo. Según se imponga una tesis u otra el camino será China o Windows, sin excluir una conjunción en que resulte complicado saber dónde acaban las empresas de los archimillonarios y dónde empieza el estado. A ver si nos creemos que todos los archimillonarios de Davos están decidiendo el futuro del mundo para tener que competir en el mercado, depender de los clientes o arriesgar su dinero.
Welcome to 2030. I own nothing, have no privacy, and life has never been better @IdaAuken https://t.co/WJU6stxeLH pic.twitter.com/3yILq88Yb3
— World Economic Forum (@wef) December 15, 2016
En todo este modelo juega un papel fundamental el discurso climático. ¿Cómo se justifican todas las imposiciones que vienen de Davos? ¿Cómo vamos a comprar nuestro propio empobrecimiento? La forma que han encontrado para someternos sin que protestemos es el alarmismo climático. No ser pobres no es sostenible. Ser libres tampoco es sostenible. Hace falta una Agenda que dirija todos nuestros actos para salvar el planeta. Para llegar a la dictadura davosiana hay que resetear todos los aspectos de nuestra vida y proceder a una transición económica, energética, viaria, urbanística, alimentaria, reproductiva… La “transición” en cada uno de estos campos hacia la “sostenibilidad” implicará que todos tendremos menos propiedad y menos libertad y ellos, los impulsores de la Agenda, como contrapartida tendrán más riquezas y más poder.


A este respecto, sin embargo, el propio Bill Gates realizó hace unos meses una declaraciones llamativas, reconociendo que lo del cambio climático tampoco iba a ser tan apocalíptico. Básicamente es todo una troleada. El calentamiento, aunque pueda ser real, no enfrenta al hombre a nada parecido a su extinción. Es todo una excusa para proceder a un recorte de los derechos y la riqueza de la gente nunca visto en la historia del mundo, con la novedad de ser llevado a cabo con el aplauso y el agradecimiento de los propios expoliados.
Son tiempos duros. Los salvadores del mundo suelen ser más peligrosos que los problemas del mundo de los que vienen a salvarnos. ¿Hay un calentamiento global? ¿Es antropogénico? ¿Es apocalíptico? En el fondo no es lo más relevante. Es como la pendemia. El virus puede ser real, pero puede ser también una excusa para recortar derechos y hacer negocio mucho más allá de lo que justificaría una situación médica. El calentamiento global puede ser discutible, el plan que han diseñado aprovechando ese calentamiento real o imaginario para someternos y empobrecernos a todos no lo es. No es que no vayamos a ser felices, es que van a redefinir también lo que es la felicidad.