Así como en zonas urbanas apenas hay viviendas vacías, en este caso sí hay viviendas. El problema es que muchas de ellas no están en buenas condiciones. De hecho el 90% de las viviendas vacías en España están en zonas rurales, por lo que si queremos que se habiten las zonas rurales, habrá que rehabilitarlas, pero sin descartar construir viviendas nuevas.
Para que ese crecimiento poblacional sea sostenible y no un fenómeno pasajero, es fundamental atacar la falta de infraestructura y oportunidades. El hecho de que el 40% de estos municipios esté ganando habitantes demuestra que hay interés por la vida rural, pero la «falta de red» (vivienda y trabajo) puede frenar esta tendencia.
Seguramente mucha gente que vive en zonas urbanas, estaría dispuesta a vivir en zonas rurales en caso de que esas zonas rurales tuvieran los servicios necesarios, vivienda en condiciones y cercanía a la ciudad. Sin embargo no se ven planes masivos de rehabilitación ni de construcción de nueva de importancia. Se hacen unas poquicas viviendas aquí, se rehabilita una que otra allá, solo migajas. No hay urgencia más allá de los anuncios de barrios nuevos y de las medidas.
Aunque he mencionado que mucha gente estaría por la labor de vivir en zonas rurales, también he aseverado que estarían por la labor de ello en caso de que las zonas rurales estuvieran cerca de las áreas urbanas. Un grupo mucho menos numeroso sería el de los que vivirían en una zona rural alejada de zonas urbanas, siempre y cuando tuvieran los servicios mencionados.
Por desgracia con frecuencia las administraciones confunden gastar mucho con hacerlo eficazmente. Quizás en áreas rurales alejadas de la ciudad es más eficaz concentrar los servicios en uno de los pueblos y atraer a los pobladores urbanos a ese pueblo concreto en lugar de a toda la comarca. Y así cuando ya se haya instalado un número suficiente de gente para continuar de forma sostenible económicamente los servicios (al principio no sostenibles), se puede volver a hacer en otros pueblos lo mismo.
Quizás nos repitamos en el tema de los impuestos, pero es que hacer cambios drásticos sea montar un negocio o mudarse a un pueblo es un riesgo económico tan grande que si no le das facilidades, la gran mayoría no va a animarse a semejantes cambios.
Aquí detallo los pilares clave para construir ese futuro en los pueblos pequeños:
Paradójicamente, muchos pueblos tienen casas vacías pero no hay dónde vivir.
* Rehabilitación y Obra Nueva: Es más barato y ecológico rehabilitar casas antiguas en desuso que construir desde cero. No obstante construir en abundancia también tiene que entrar en el proceso. No podemos poner todos los huevos exclusivamente en la rehabilitación.
* Bolsas de Alquiler Municipal: Los ayuntamientos pueden actuar como intermediarios, ofreciendo garantías a los propietarios para que saquen sus casas al mercado de alquiler y potenciar y flexibilizar la conversión de pajares, bajos y negocios cerrados hace un año o más en vivienda.
* Vivienda de Protección Oficial (VPO): Adaptar las normativas para que los pueblos pequeños también puedan acceder a planes de vivienda joven y no tan joven.
* Cesión de Suelo: Facilitar terrenos municipales para modelos de «cohousing» o autoconstrucción cooperativa.
* Fusión de municipios para abaratar el terreno pasándolo de minifundio (pequeño y caro) a latifundio (grande y barato).
* Bajar drásticamente los impuestos a la vivienda desde la conversión del suelo rústico en urbano hasta la entrada a habitar la vivienda.
Dinamización del Empleo
El empleo en el mundo rural ya no debe depender exclusivamente de la agricultura o la ganadería.
* Conectividad Total: La fibra óptica es el «agua corriente» del siglo XXI. Sin internet de alta velocidad, no hay teletrabajo ni empresas tecnológicas.
* Centros de Coworking Rural: Espacios donde nómadas digitales y emprendedores locales compartan gastos y generen sinergias, como un antiguo pajar acondicionado como oficina.
* Fomento de la Economía Circular: Crear empleo transformando los recursos locales (biomasa, transformación alimentaria propia, turismo sostenible).
* Incentivos Fiscales: Reducciones drásticas de impuestos (como el IBI o el IAE) para empresas que se instalen en municipios de baja densidad.
Servicios e Infraestructura
Nadie se queda en un pueblo si no puede llevar a sus hijos al médico o al colegio. Al menos el pueblo al que se mude tiene estar junto al pueblo que cuenta con los servicios.
* Servicios de Proximidad: Mantener abiertas escuelas rurales y centros de salud es vital para fijar población familiar. Si resulta caro tenerla en un pueblo, se puede emplazar en un pueblo y dar servicio a más de uno, pero a pueblos muy cercanos.
* Transporte a Demanda: Sistemas de transporte público que se activan cuando el usuario lo necesita, conectando pueblos pequeños con cabeceras de comarca. De contar con ello, el pueblo sin escuela puede estar más alejado.
* Trámites Simplificados: Eliminar la burocracia excesiva que muchas veces impide abrir pequeños negocios en el entorno rural. Y fiscalidad tarifa cero.
La Redolada de la Cuenca de Pamplona
La redolada, de lo que en Carcastillo dicen “alredol” (alrededor) es lo que se sitúa más allá de la Cuenca de Pamplona, la zona donde abundan los problemas demográficos. No es en la Cuenca de Pamplona no haya ayuntamientos sin problemas demográficos, sino que es en los alrededores de la Cuenca donde son más acuciantes y frecuentes. Tenemos la tendencia a abarcar mucho con mínimos resultados, pero quizás el foco haya que ponerlo en las zonas demográficamente desafiantes que estén cerca de áreas urbanas.
La cercanía de Pamplona ofrece un escenario único para combatir la despoblación. Al expandir el foco más allá de la Cuenca de Pamplona, entramos en zonas donde el crecimiento poblacional es real, pero la presión sobre la vivienda y el empleo local es más aguda.
A continuación, detallo las áreas rurales próximas con mayor potencial y las estrategias específicas para estos municipios navarros. Esto incluye zonas con retos demográficos también en la propia Cuenca de Pamplona como los valles de Ollo y Goñi.
Zonas rurales estratégicas cerca de Pamplona
Estas áreas se sitúan a menudo a menos de 30-40 minutos de la capital, permitiendo un modelo híbrido entre el teletrabajo y la presencialidad.
Valle de Ollo y la Barranca (Hacia el Noroeste)
* Perfil: Pueblos pequeños como Ollo o Irañeta (Araquil).
* Situación: Crecen por su entorno natural, pero sufren la falta de vivienda de alquiler y parcelas para construcción joven.
* Oportunidad: Rehabilitación de bordas y edificios comunales para crear vivienda pública.
Valdizarbe y Zona Media (Hacia el Sur)
* Perfil: Municipios como Legarda, Uterga o Artajona (20minutos).
* Situación: Son receptores de familias que huyen de los altos precios de Pamplona.
* Oportunidad: Su proximidad al eje de la AP-15 facilita la instalación de pequeñas industrias auxiliares y servicios logísticos.
Valle de Esteríbar y Valles del Norte (Hacia el Noreste)
* Perfil: Localidades más allá de Olloqui, como Larrasoaña o Zubiri.
* Situación: El Camino de Santiago genera empleo estacional, pero falta estabilidad para los residentes permanentes.
* Oportunidad: Diversificación del empleo hacia la gestión forestal sostenible y el turismo deportivo de alto valor.
En estas zonas, en la Ulzama, Unciti, Urroz Villa, Izagaondoa… se debería aprovechar su cercanía a Pamplona para diseñar un proyecto de rehabilitación de vivienda, conversión de bordas… en viviendas y construcción de otras viviendas. La cercanía permitiría abaratar la mejora de las carreteras con la parte urbana de la Cuenca de Pamplona, pero hay que hacerlas, no solo anunciarlas y planearlas. Y no ejecutarlo a años vista, sino ese mail
En muchos casos no vale con reparar las carreteras, sino que habría que añadir carriles a las actuales carreteras y posiblemente cambiar el trazado para hacer algún túnel, quitar alguna curva o alguna cuesta.
Se percibe un temor por ciertos sectores sociales y de la administración de que más y más pueblos dejen de ser rurales para convertirse en urbanos. Una es la limitación de alturas “porque es un pueblo”, incluso si es un pueblo urbano que solo no es un barrio de Pamplona administrativamente hablando. Pero esa sensación se da también en los pueblos propiamente dichos. Hay que cambiar esa mentalidad. Si sube el número de habitantes hay que crecer por donde sea posible, que los que sufren la escasez habitacional no son las administraciones, sino un gran y creciente sector de la población.
El modelo de «Pueblo Inteligente» (Smart Village)
Para estas zonas cercanas a Pamplona, el objetivo es construir pueblos que no dependan del coche para todo, aunque siendo realistas no se deje de crear las infraestructuras:
* Coworking Público: Espacios que permitan a los nuevos habitantes trabajar sin tener que desplazarse a la Cuenca de Pamplona diariamente.
* Bolsas de Vivienda Joven: Priorizar a los descendientes del pueblo y a nuevos residentes con proyectos laborales locales en el acceso a la vivienda protegida.
* Movilidad Compartida: Fomentar el uso de vehículos eléctricos compartidos para la conexión con el transporte público de la capital.
La masificación de la movilidad no se logró con métodos artesanales, sino mediante la industrialización, la estandarización y la reducción de costes. De la misma manera, el acceso a la vivienda no se soluciona limitando rentas —lo que beneficia a unos pocos y perjudica a los nuevos inquilinos— ni con ayudas que inflan los precios ante la falta de oferta. El debate actual se equivoca al culpar a los grandes tenedores (que apenas tienen el 1,9% de las casas) o a los pisos turísticos, ignorando que la escasez de vivienda es un problema estructural europeo, con o sin turismo.
Aritz Lizarraga Olascoaga