Una tragedia bajo la dirección de lo peor

El balance provisional del accidente de Adamuz se eleva, provisionalmente, a los 39 fallecidos. Nos enfrentamos por tanto a una catástrofe ferroviaria de proporciones históricas en España. Las circunstancias y causas de la tragedia todavía no las conocemos. Pero sabemos algunas cosas.

Sabemos que con este gobierno y con esta izquierda todas las tragedias humanas son sistemáticamente utilizadas como munición política para atacar al contrario. Los 7.291 muertos de la pandemia en Madrid frente a los 130.000 en toda España. El 11M. El Yak42. El Prestige. La DANA. Hasta el perro Excálibur. Las víctimas para la izquierda, desde tiempos de Zapatero, se dividen entre las que pueden ser utilizadas políticamente y las que son canceladas. O eres de izquierdas o eres un asesino.

Sabemos que con este gobierno todos los errores que pueden ser de su responsabilidad se someten a investigaciones y comités cuya composición y conclusiones son dudosamente objetivas, y que cuando no hay manera de eludirlas las conclusiones de las investigaciones se diluyen en el paso del tiempo hasta que se olvida lo sucedido, como en el caso del apagón.

Sabemos que en lo que se refiere a la red ferroviaria toda la responsabilidad es del gobierno central y que no puede por tanto trasladarla a las comunidades autónomas. Trasladar la responsabilidad es otra de las especialidades del gobierno sanchista respecto a todo mal o todo suceso impopular.

Sabemos que la inversión en infraestructuras ferroviarias lleva varios años por debajo de los niveles anteriores. Cabe dudar por tanto muy mucho del adecuado mantenimiento de las vías y la red. Sabemos también que España lleva con los Presupuestos Generales del Estado prorrogados desde 2023. Lo fundamental no es atender correctamente las necesidades de inversión del país sino mantener a Sánchez en el poder.

Sabemos que las redes sociales y la hemeroteca de los medios independientes están llenas a rebosar de un tiempo a esta parte de denuncias respecto al estado de la red ferroviaria, las sacudidas, los temblores, los fallos, los trenes parados en la vía, los retrasos. La situación de RENFE, ADIF y Fomento es desastrosa hace tiempo.

Sabemos que en todo lo que respecta al gobierno y la gestión de las empresas públicas el criterio de selección, con Pedro Sánchez en el poder, no es la competencia o la cualificación de las personas para los cargos, sino la fidelidad perruna a su persona. No importa la falta de experiencia o cualificación para ostentar un cargo con Sánchez, siempre que se aplauda acríticamente a Sánchez a niveles norcoreanos. Todos los ministerios y las empresas públicas, incluso empresas privadas controladas a través de la SEPI o el FROB, han sido poblados de personajillos, Oscar Puente no es el ejemplo menos notable, cuya única cualidad probada es la sumisión. Por eso mismo el responsable de todo es en último termino el personaje objeto de la sumisión.

En el caso de Oscar Puente sabemos que es un ministro que tiene bloqueada a media España en sus redes sociales. Es un ministro que insulta groseramente a los medios y periodistas que han destapado los casos de corrupción del PSOE. Es una persona, una vez más, sin ningún tipo de cualificación para ocupar el cargo que ocupa, que se pasa el día tuiteando con el tiempo que al parecer le sobra de dedicarse a estudiar el estado de la vía, el funcionamiento de los trenes y la infraestructura ferroviaria. Pero a cambio a Pedro Sánchez le llama “el puto amo”. Ojalá pudiéramos decir que este accidente ha sucedido pese a tener a los mejores en los cargos. Seguramente se puede tener a los mejores en los cargos y así y todo existir accidentes. Pero cuando se decide tener a los peores y hay un accidente resulta complicado no sospechar algún tipo de causalidad por ineptitud.

En todas las obras públicas en España relacionadas con Fomento, lo cual incluye las obras del AVE, por otro lado existe una sombra de sospecha relacionada con los casos de corrupción. ¿Cuántas obras públicas se han adjudicado en España en los últimos años no al mejor proyecto sino al que pagaba una mordida a la trama de los Koldos, las Leires, los Santos y los Abalos? ¿Cuántas adjudicaciones bajo sospecha en las obras del AVE se encuentran investigadas en estos momentos? Decíamos que incluso bajo la dirección de los más competentes siempre habría accidentes, como para dejar la dirección en manos de los peores. Lo mismo podríamos decir respecto a los honrados y los ladrones y las obras adjudicadas por los primeros y los segundos. Ahí faltaba presupuesto. Ahí se ignoraron los avisos. Ahí se pagaba una comisión. La pregunta no es ya sólo cuál ha sido la causa del accidente de Adamuz, sino dónde puede ser el próximo accidente y cuantos más puntos tenemos como Adamuz.

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