Es usted un especulador en bolsa. ¿Cree acaso que no lo es? Pues está usted equivocado porque lo es a través del estado. Pedro Sánchez ha usado su dinero para invertir en bolsa, o sea que se ha convertido usted en un especulador a la fuerza. Cada día que baja la bolsa todos somos un poco más pobres porque nuestro dinero invertido por el gobierno se evapora. El dinero que pagamos para colegios y hospitales, o eso nos cuentan, en realidad se ha ido a la compra de acciones de empresas como Telefónica, porque a Sánchez le interesaba tener su control, como el de INDRA u otras, más que construir viviendas y hospitales o revisar las vias. Que la inversión esté en pérdidas, como la de Telefónica, a Sánchez le da lo mismo porque el dinero perdido es nuestro, no suyo, y el control político de Telefónica, que es lo que le interesa, es suyo, no nuestro. Llamativo de todos modos el silencio del resto de la izquierda cuando el gobierno dedica el dinero del contribuyente para invertir en bolsa. Claro que a estas alturas nadie espera que a los socios de Sánchez se les pida coherencia. No es sólo que sean incoherentes, es que son cómplices con todas las letras.
El caso es que la cartera bursátil del estado español en empresas cotizadas, principalmente a través de SEPI y también FROB, se sitúa en torno a los 40.000 millones de euros, según las valoraciones presentes de mayo de 2026. Esta cifra incluye participaciones históricas, anteriores a Sánchez, y las más recientes en Telefónica e Indra.
Principales participaciones relevantes del estado en empresas cotizadas a fecha de primeros de mayo de 2026:
- Aena (51% vía Enaire/SEPI): 20.300 millones €.
- CaixaBank (~16,1% vía FROB, herencia de Bankia): 12.200 millones €.
- Indra (~28% vía SEPI): 2.700 millones € .
- Telefónica (10% vía SEPI): 2.200-2.400 millones €.
- Redeia (REE) (20%): 1.600-1.700 millones €.
- Otras inversiones: Ebro Foods (10,3%, 250-300 millones), Enagás (5%, 150-220 millones), Talgo (7,8%), IAG (2,5%), Airbus (4%).
Total aproximado del conjunto, unos 40.000 millones de euros.
Con estos 40.000 millones de euros que el gobierno tiene invertidos en empresas que cotizan en bolsa, se podrían construir en cambio entre 150.000 y 300.000 viviendas aproximadamente en Madrid, Barcelona u otras grandes capitales españolas, dependiendo del tipo de vivienda, calidades, ubicación exacta y si se incluye o no el coste del suelo. Para hacernos una idea, con 40.000 millones se podrían comprar casi 150.000 viviendas ya construidas de 280.000 euros.
El caos urbanístico frena la construcción de más de dos millones de viviendas.
— El Confidencial (@elconfidencial) May 3, 2026
Hay suelo y, lo más importante, ya está incluido en el planeamiento urbanístico. Sin embargo, sostiene un estudio, no se construye porque el mercado inmobiliario ha colapsadohttps://t.co/Fz9MaJfOvA pic.twitter.com/z8PUzV069A
¿Qué tiene más sentido? ¿Que el gobierno invierta nuestros impuestos en bolsa para controlar las grandes empresas, colocar sus peones bien remunerados al frente y llevar a cabo una reestatalización encubierta, o construir vivienda para la gente? Ya puestos seguramente tendría más sentido lo segundo que lo primero. ¿Cuál es la prioridad de Sánchez? ¿Cuál es la prioridad de la gente? ¿Dónde está el dinero que Sánchez había prometido para construir 200.000 pisos? ¿Se lo ha gastado en la bolsa? ¿Por qué tiene el gobierno que invertir el dinero de la gente en la bolsa? ¿Quién asume las pérdidas? ¿Quién dimite si baja la bolsa?

Por supuesto todo lo anterior es un planteamiento no exento de demagogia, pero puesto que todo en el gobierno de Sánchez es demagogia no está de más enfrentarlo con demagogia para exponer sus contradicciones. Ya puestos, ¿no es más social invertir en pisos para la gente que en controlar Telefónica o Indra? De todos modos es un falso dilema. En realidad el gobierno no tendría que intervenir ni las bolsas, ni las empresas, ni tampoco el mercado de la vivienda, y todo mejoraría. Todos los problemas que tenemos son precisamente por el empeño de intervenir del estado. Toda la corrupción que nos abruma se encuentra también relacionada con ello. La crisis del estado de derecho y el poder crecientemente totalitario del gobierno forman parte necesariamente del mismo problema intervencionista.

Sin tanta intervención estatal todo mejoraría y nos ahorraríamos además un montón de dinero. Nos dicen que el estado tiene que intervenir para solucionar tal o cual problema como si el estado no estuviera ya interviniendo y como si la intervención del estado no fuera precisamente la causa mayor del problema. No hay una relación entre que el gobierno intervenga todo un poco más y todo funcione mejor. Sí hay una relación entre que el gobierno intervenga todo un poco más y todo nos salga más caro o haya más corrupción. También hay una correlación entre que el gobierno intervenga todo un poco más, tenga cada vez más poder y cada vez haya un poco menos de libertad.