Las cifras son evidentes. El paro entre la población inmigrante es mucho más elevado que entre la población nativa. En Navarra, concretamente, la tasa de paro entre los inmigrantes más que triplica la tasa de paro de los navarros de origen. Cuando por tanto se nos dice que hace falta importar mano de obra inmigrante son sólo palabras, frente a la realidad de los datos.

Que las tasas de paro entre los inmigrantes sean mucho mayores no es un fenómeno particular de Navarra. Tanto en el total nacional como en las comunidades más dinámicas se observa un patrón similar. Por lo que se puede observar, que el paro entre los extranjeros casi duplique al de los nacionales es el patrón habitual. En Navarra no obstante la proporción como veíamos es aún mayor, por lo que a Navarra se le puede aplicar aún más el principio de que no hace falta importar todavía más mano de obra del exterior.

Se produce el hecho, además, de que hablamos de tasas de paro elevadas ya para la población activa nativa. Es decir, un 10% de paro a escala nacional o un 7% a escala foral son cifras elevadas tanto en comparación con los países de nuestro entorno como en comparación con las cifras de otras épocas, como en el año 2007. No cabe decir con un 10% de parados nacionales que hace falta importar trabajadores extranjeros. Cuando en 2007 había en Navarra un 5% de paro, por cierto, la población inmigrante era mucho menor que ahora. ¿Qué pasa además cuando en un mercado laboral en que hay más oferta de empleo que demanda importas trabajadores y subes aún más la oferta? Pues que descienden los sueldos. Importar aún más trabajadores con una tasa de paro del 10% presiona a la baja los sueldos.

La falacia de que el mercado laboral necesita importar más trabajadores no sólo la desmienten las cifras de empleo, particularmente en Navarra donde vemos que el paro extranjero triplica al nacional, y donde ya no somos la comunidad con el paro más bajo ni tenemos unas cifras de paro tan bajas como teníamos en 2007, lo desmienten además con contundencia las cifras de la renta garantizada. La mitad de la mitad de las personas que cobran una renta garantizada en Navarra son extranjeros. Entre la renta garantizada y el ingreso mínimo vital hablamos de cantidades anuales que ya superan los 150 millones de euros, y siguen creciendo. No se pueden tener delante estas cifras y seguir afirmando que necesitamos importar trabajadores extranjeros. Lo que estamos importando son perceptores de rentas públicas y parados. Otra cosa es que el PSOE y sus socios necesiten importar votantes extranjeros por millones para ganar las elecciones cambiando el censo, pero entonces el debate no es ya económico.
‼ Irene Montero pide el voto migrante tras la regularización y lanza su "teoría del reemplazo": "Ojalá podamos barrer de fachas este país con gente migrante"
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) January 31, 2026
La dirigente de Podemos defiende que, tras conseguir papeles, el siguiente paso debe ser facilitar su acceso al voto pic.twitter.com/AeHNKUvH9y
Para terminar, estas cifras de paro y de perceptores de renta son las que son en un momento de bonanza económica, en el que a pesar de las tensiones la economía sigue creciendo y el entorno global permite que a Sánchez le lluevan los millones en virtud de los fondos europeos. ¿Qué pasará cuando cambie el ciclo económico? ¿Tendremos un estallido social cuando las cifras de paro suban para los nacionales pero se disparen entre los extranjeros hasta niveles estratosféricos? ¿Cómo se pagarán cuando llegue la próxima crisis todas esas ayudas que ya ahora lastran los presupuestos, detraen los recursos para otras cosas y nos abocan a un déficit crónico de las cuentas públicas? El problema es que vivimos gobernados por políticos que las preguntas que tienen en la cabeza no son estas, sino cómo pasar una noche más en Moncloa. Como sea. Al precio que sea. Sin importar el mañana.