La Presidenta del gobierno de Navarra, María Chivite, ha presentado hoy de la mano de Oscar Chivite (el “señor lobo” del túnel de Velate) el avance del Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal (PSIS) para la ampliación de Sarriguren, que permitirá la construcción de 6.000 viviendas, de las cuales, según el avance presentado, entre el 70% y el 80% serán VPO en todas sus modalidades. El gobierno foral prevé que la aprobación inicial del proyecto se produzca antes de terminar la presente legislatura y espera que las primeras obras puedan comenzar en un plazo de dos o tres años.
La vivienda es la principal preocupación ciudadana. Por tanto, es también la nuestra.
— María Chivite / ❤️ (@mavichina) September 15, 2026
Hoy presentamos las claves de lo que será la ampliación de Sarriguren. Un proyecto que permitirá construir hasta 6.000 viviendas, la mayoría protegidas. pic.twitter.com/TSOgyArbV7
Huelga decir que toda la presentación ha venido acompañada de la constante repetición de palabras como social, público, sostenible o compromiso. La ampliación de Sarriguren, por otro lado, forma parte de los planes de seis grandes desarrollos urbanísticos además de Sarriguren, en Donapea, Cizur Mayor, Orcoyen y el entorno del AVE y la UPNA, hasta completar la construcción de unas 27.000 nuevas viviendas. Eso sí, la construcción va para largo y no sirve para resolver el problema de acceso a la vivienda inmediato.
El avance del PSIS de Sarriguren prevé 6.000 viviendas, entre un 70 y un 80% protegidas https://t.co/GiDwGBpfJ6
— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) September 15, 2026
Lejos por tanto del aplauso que pretende Chivite, lo que merece más bien es un abucheo. El PSIS de Sarriguren 7 años después de alcanzar la presidencia la socialista, y 11 de gobiernos de “progreso” más tarde, lo que evidencia es la paralización que ha vivido la construcción todos estos años y el retraso con que llegan todas estas promociones, que ni de lejos darán respuesta con prontitud a la escasez actual.

Por otro lado, ¿por qué habría que aplaudir lo que hasta hace cuatro días nos decían que había que criticar? ¿No nos decían que había viviendas de sobra, que todos los pisos estaban vacíos, que no hacía falta construir, y que tan sólo había que amenazar con la crucifixión a los propietarios para que pusieran sus viviendas en alquiler? ¿No desmienten ahora todos estos macro planes de construcción ese discurso? Y Bildu, ¿va a aplaudir este ladrillazo o va activar todas las plataformas de vecinos, ecologistas y abogados que eternizan y boicotean todas las obras cuando se encuentra en la oposición?

Podríamos recordar también a este respecto, ahora que esta gran inversión en ladrillo se presenta como un gran triunfo social y de progreso, los calificativos que mereció hace más de 15 años el proyecto de Guenduláin, que ya preveía construir 19.000 viviendas el 88% de las cuales fueran VPO. Sin embargo, aquel proyecto se satanizó como si fuera un acto de especulación inmobiliaria, totalmente innecesario, al servicio de los empresarios del ladrillo amigos de la derecha, no como Servinabar. Aquel proyecto, no obstante, nos habría permitido tener más vivienda disponible y por tanto más barata ahora, no acaso dentro de 10 años, si no nos arrolla otra crisis financiera de por medio, o si como el AVE, el Canal o el desdoblamiento de Velate, no se ejecuta todo a cámara lenta, con pufos de por medio, o queda paralizado. Nos han salido canas, pero bienvenida Chivite al ladrillo y la construcción.