El censo es un arma electoral. Acabamos de verlo en Suecia pero antes lo habíamos visto en Francia. Lo que pasa es a las cosas no las puedes llamar por su nombre para que funcionen con eficacia. Esto ya lo sabía Orwell, que en 1984 llamaba Ministerio del Amor al ministerio de la tortura. No intentes vender el veneno llamándolo veneno, véndelo llamándolo naranjada cero. En el caso del censo se trata de usar la inmigración como un arma electoral para perpetuar en el poder a partidos concretos. No se trata de importar trabajadores o cuidadores sino votantes cautivos. Los partidos que promueven esta alteración del censo y se benefician de ella obviamente no la llaman así, sino que la disfrazan de humanitarismo. ¿Serían tan “humanitarios” si esa alteración del censo no les garantizara la permanencia en el poder? Por si acaso el problema de los inmigrantes no se trata de resolver en origen, para que el flujo de votantes importados no pare de crecer.
Son las primeras elecciones en un país europeo decididas por el voto de la inmigración. Sin ese voto, la derecha habría arrasado. https://t.co/ldnfB6kjJh
— Cristian Campos (@crpandemonium) September 14, 2026
Hablar de pucherazos o el reemplazo de los votantes ya no es un mero ejercicio teórico. En Suecia, por ejemplo, la izquierda acaba de ganar las elecciones por un puñado de votos, en un recuento muy igualado. Sin embargo, el voto de origen inmigrante ha sido decisivo para que ganara la izquierda. Los inmigrantes de origen no europeo, que en Suecia representan el 13% del electorado, han votado a la izquierda en un porcentaje del 70%. En barrios inmigrantes como Rosengård centrum, en Malmö, o Rinkeby en Estocolmo, el voto a la izquierda alcanza el 95%. El “humanitarismo” y la “solidaridad” de la izquierda corren parejos a su dependencia del voto inmigrante extraeuropeo para alcanzar el gobierno. Es el poder y no el corazón lo que dirige en el fondo la política migratoria de la izquierda. No dejes que sean los votantes los que te elijan, como en una democracia: elige mejor tú a los votantes, para que no haya sorpresas.
✍ Sofía Puente nos habla de la Ley de nietos al detalle:
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) September 14, 2026
💬 "Esa presunción de exilio pretendía facilitar la acreditación de esa condición que es muy difícil.
Los españoles en el exterior participan de manera minoritaria en los procesos electorales. Esta ley va… pic.twitter.com/YdKuW4bG7N
Lo visto en Suecia ya lo hemos visto antes en Francia. Alrededor del 50% del voto del ultraizquierdista Melenchón es de origen inmigrante. En barrios de París como Saint Denis, la izquierda se acerca al 90% de los votos y Melenchón al 65%. Hace tiempo que los resultados en las elecciones francesas serían muy distintos de no ser por la inmigración. De hecho, podemos pensar que el objeto de toda esa inmigración en Suecia, Francia, España o cualquier lugar de Europa, es precisamente obtener esos resultados y no el ser solidarios o humanitarios. Ser solidario o humanitario es tan sólo el etiquetado correcto para normalizar el reemplazo y la selección ideológica del censo, llamando insolidario o inhumano al que ose denunciar el cambiazo del voto.
El PSOE gana por mayoría absoluta entre los votantes marroquíes en España. https://t.co/ZjYre3tWtL
— Philmore A. Mellows (@PhilAMellows) September 13, 2026
Por lo que respecta a España, el problema de Sánchez es que necesita un subidón del voto inmediato. No puede esperar a un goteo. No tiene tiempo. Necesita el poder y la impunidad ahora. Por este motivo, recurre a medidas más heterodoxas como la Ley de Nietos, que según su propia desarrolladora, casualmente la hermana de Oscar Puente, convierte la condición de exiliado en una presunción para todo el que la pida. Cualquiera que se presente en un consulado asegurando que es un tataranieto de un exiliado tiene la presunción de serlo, y por tanto se le concede la nacionalidad española y el derecho a voto por obra y gracia de Sánchez, , obviamente Sánchez espera a cambio en agradecimiento ese voto. El tataranieto presunto es después empadronado sin requerírsele tampoco vinculación ninguna con el lugar, lo que abre la puerta a que el gobierno pueda colocar estratégicamente a los nuevos votantes en los lugares más apropiados en la distribución de los concejales o diputados. El descaro es mayúsculo porque ya no se trata de ser o no discreto, sino de si hay alguien o no que pueda pararlo.
📍 Madarcos y otros 161 pueblos tienen más 'voto extranjero' que vecinos tras la 'ley de nietos': "Es una tomadura de pelo"
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) September 13, 2026
✍️ Por Gustavo Molina y Iranzu G. Vergara https://t.co/VyK2iHl1MQ
👥📍 Miles de censados en el exterior con la ley de nietos están inscritos en municipios que no existían en 1955 pic.twitter.com/NAkJ4q2gIJ
— El Debate (@eldebate_com) September 15, 2026
Llegados a este punto aparece el CIS con una nueva encuesta que le da la mayoría al sanchismo en unas hipotéticas elecciones generales en este momento. Se trata de una encuesta que ofrece unos resultados ridículamente distintos a los de todo el resto de encuestas. ¿Cómo debemos interpretar este empecinamiento del CIS en pronosticar una victoria de Sánchez frente a todo el resto de encuestas? ¿De qué sirve, aparte de para quemar la credibilidad del CIS, publicar una encuesta tras otra asegurando que Sánchez conservaría la mayoría? El supuesto más temible es que el CIS está preparando el terreno para el futuro pucherazo sanchista.
#España 🇪🇸 – Barómetro CIS (14 sep): la proyección de escaños sitúa al PSOE 🌹 en 141 escaños, 32 por encima del PP 💧
— electomanía (@electo_mania) September 14, 2026
🌹 PSOE: 141
💧 PP: 109
🥦 Vox: 62
🍋 ERC: 10
🌷 Sumar: 9
🍃 EH Bildu: 7
🪻 Podemos: 5
🍇 PNV: 3
🧀 BNG: 2
🍈 Junts: 2
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Podríamos pensar que el CIS, en vez de estar loco, no está pronosticando un resultado sino publicando el resultado que el gobierno tiene ya escrito. Es de temer que el gobierno ya haya decidido el resultado que tiene que haber en las próximas elecciones y que la herramienta para construirlo sean las nacionalizaciones y la Ley de Nietos. El trabajo del CIS sería ir creando un caminito de encuestas que, cuando llegue el día de las elecciones y se produzca la victoria sanchista, justifique la victoria, le proporcione una cierta credibilidad, permita decir que no era imprevisible y concluya que el CIS, en vez de ofrecer sondeos disparatados, en realidad era el único que estaba acertando. Si usted estuviera preparando un pucherazo y tuviera el control del CIS, ¿acaso no haría que el CIS publicara encuestas coincidentes con el resultado que estuviera cocinando? Nada de lo que hace el CIS es a lo mejor disparatado ni ilógico, tranquilizador tampoco.