Jaime Ignacio del Burgo publica hoy en Diario de Navarra un artículo espléndido. Del Burgo recuerda que, junto a las 13 rosas represaliadas por el franquismo que tanta atención memorialística reciben de la izquierda, hay 19 azucenas navarras de las que casi nadie se acuerda, y desde luego nadie en la izquierda.
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Si las “13 rosas rojas” eran unas jóvenes activistas en su mayoría pertenecientes a las Juventudes Socialistas, las 19 azucenas cuyo recuerdo propone Del Burgo eran otras tantas religiosas navarras asesinadas en 1936 por los republicanos en distintos lugares de España, como parte de la persecución religiosa desatada contra los católicos por la izquierda.
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Desde luego todos los crímenes son execrables, pero como decíamos la mayor parte de las 13 rosas pertenecían a las Juventudes Socialistas, cuya revista Renovación publicaba el 17 de febrero un “Decálogo del joven socialista” cuyo octavo mandamiento era: “La única idea que hoy debe tener grabada el joven socialista en su cerebro en que el socialismo sólo puede imponerse por la violencia, y que aquel compañero que propugne lo contrario, que tenga todavía sueños democráticos, sea alto, sea bajo, no pasa de ser un traidor, consciente o inconscientemente”.
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La izquierda recuerda con mucho ahínco el asesinato de las 13 rosas, pero silencia con un esfuerzo no menor aquello por lo que luchaban esas 13 rosas, que no era una sociedad democrática ni respetuosa con el que pensaba diferente.
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Por el contrario, el Decálogo de las 19 azucenas era el de no matarás, no robarás, no mentirás, amarás a tu Dios y a tu prójimo.
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No hay ningún problema en recordar a las 13 rosas, pero al parecer sí hay un problema en tratar de recordar a las 19 azucenas. O al menos eso denuncia Jaime Ignacio del Burgo en el artículo, señalando que la Comisión de la Memoria Histórica del Gobierno de Navarra se niega a reconocer a estas 19 azucenas.
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Por otro lado, del Burgo también recuerda que en total fueron 150 sacerdotes, religiosos y religiosas navarros los asesinados en la Guerra Civil por el bando republicano. La norma de la izquierda, ahora que está por reconocer muchas víctimas de toda especie y condición, parece sin embargo que es no recordar demasiado a una parte de ellas para que no se les estropee el relato. La intachabilidad de la izquierda y su pureza democrática no resulta a fin de cuentas demasiado compatible con la verdad de esa otra parte del relato que por lo visto no es memoria -o no de la que interesa- y hay que ocultarlo.
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Un comentario
La izquierda no reconoce a los demás, por eso, aplastarlos o asesinarlos para ellos es perfectamente demnocrático y lícito, y ahora ya controlan todos los resortes de poder, ya han metido en todos los sitios a militantes bajo las órdenes de un sociópata.