El Excesivo Número de Municipios y el Privilegio de la Unión 

Ya hemos mencionado en este periódico, vez sí y vez también, que el precio del suelo repercute sobremanera en el coste de la vivienda. Hay un sinnúmero de localidades cuencas, Pamplona inclusive, que tienen agotado el suelo o está a punto de agotarse. ¿Cómo no va a ser caro siendo escaso? Pero absorbiendo multitud de ayuntamientos alrededor se lograría que el suelo se hiciera económico. Si le llamamos Pamplona a una gran extensión los precios del suelo bajarán exponencialmente y con ello los de la vivienda. En realidad no es por cambiar el nombre, sino por crear abundancia. La abundancia abarata y la escasez encarece.

Hace unos años desde la página web de Nasuvinsa alguien tímidamente se atrevía a plantear el tabú de la fusión municipal. Es un tabú porque no tenemos punto de referencia cercano de fusiones importantes, pues la única fusión de relevancia de Pamplona fue el Privilegio de la Unión en la edad media. Tenemos alguna absorción como la de Mendillorri (independendizado de Egüés) por Pamplona, que Burlada, Barañáin, Ansoáin…deberían haber hecho en lugar de crear ayuntamientos propios cuando hace varias décadas se separaron de sus cendeas respectivas. Total que ahora Barañáin ya casi no tiene suelo, Burlada se va a quedar con un agujero económico por la absorción de Ripagaña por Pamplona, y otros ayuntamientos pequeños también tienen sus problemas.

En el fondo la colaboración de ayuntamientos cuencos más allá de la colaboración de la mancomunidad, incluyendo la ampliación del carril bici, refuerza, incluso remacha, en la práctica, aunque no plenamente en la política, que Pamplona se vaya ampliando más y más. El último episodio ha sido la ampliación de las obras para unir por carril bici Olloki (Esteríbar) y Huarte que acabarán para finales de septiembre.

La web http://gobiernolocal.org afirma que en otras ciudades como Barcelona, Madrid, Bilbao o Valencia, la población ha crecido a los términos municipales contiguos haciendo que algunos de los servicios y funciones municipales se tuvieran que construir en función de la población de los municipios económicamente dependientes, no solo con la población propia, y que se haya tenido que colaborar entre municipios para coordinar los servicios y actividades. No es un problema solo de Navarra, sino del conjunto de España, pero que no sea mal de muchos consuelo de tontos.

Tras varias cartas al director, artículos en medios… sobre la necesidad de fusionar municipios, especialmente en la Cuenca, un político, nada menos que el expresidente de Navarra Juan Cruz Alli, presentó recientemente en el Parlamento una propuesta de ley orgánica para, entre otras cosas entender los límites del Ayuntamiento de Pamplona a toda la comarca.

Y es que, aunque no lo quieran reconocer muchos ayuntamientos, hay multitud de beneficios de que Pamplona absorba su comarca histórica de la Cuenca. Recientemente un titular decía “Pamplona y la comarca se dan la mano” y el texto proseguía:

“17 ayuntamientos, el Gobierno y Mancomunidad impulsan un protocolo para colaborar en la planificación del territorio y sus servicios”. Se sabe que a pesar de la excelencia de que las asociaciones de municipios en áreas metropolitanas o mancomunidades son mucho mejor que que estén sueltos, todavía es mejor para la ciudadanía que se absorban.

Es que la absorción no tiene por qué ser traumática perdiendo plantilla, fiestas patronales o el poder decisorio local. Hay multitud de ayuntamientos con alcaldes o concejales de barrio y los concejales que ahora no son remunerados, sí lo serían. Lo digo para que los alarmistas que crean que fusionar puede ser el fin del mundo y puede resultar un miedo basado en desconocimiento y prejuicios.

La reciente propuesta de Bildu de que Ripagaña sea absorbida por Pamplona en su totalidad es un reflejo de lo que afirma el 77% de sus vecinos, pero las formas son lo que han puesto en entredicho el resto de partidos. Perder tantos habitantes le supondría una importante merma de ingresos a Huarte y Egüés, pero Burlada podría dejar de ser sostenible económicamente. La propuesta de Bildu es que Pamplona pague un pastizal durante una década y otros partidos plantean otros modos de compensación económica.

Pero si Pamplona absorbiera Burlada, Huarte y Egüés no habría que gastar ni un céntimo. He aquí otra razón insoslayable de que urge que Pamplona absorba las municipios aledaños. Por no mencionar que la dejadez por estar divididos entre varios barrios ha ocasionado a los vecinos que ningún ayuntamiento les construya dotaciones (no con celeridad, desde luego) o que haya zonas infestadas de ratas, matojos y basura.

Y el problema va a persistir de nuevo en otros sectores cuando vayan creándose barrios o urbanizaciones nuevas. Los conflictos de dependencia a un ayuntamiento u otro o el precio del suelo (y la vivienda) no son la única razón que evidencia la necesidad de fusionar ayuntamientos, pues recientemente un titular decía que “Los municipios se declaran preocupados por el coste de la carrera profesional” y continuaba “La FNMC emite un informe favorable al anteproyecto de nuevo Estatuto de Personal, pero pide al Gobierno que se comprometa a su financiación”. Vamos, que otro tema es que los ayuntamientos no lo tienen fácil, aunque quieren mejorar los salarios y condiciones de la plantilla. En otras palabras, que necesitan financiación del gobierno para hacerse cargo de los gastos del personal.

De nuevo es obvio que si hubiera una fusión generosa de ayuntamientos sería posible afrontar los gastos del gobierno para personal. Y hasta ahora el temor era que si se fusionaban iría media plantilla municipal a la calle, pero ahora (de no ser por el rescate del gobierno) si no hay fusión muchos ayuntamientos no podrán permitirse mantener su plantilla en su totalidad.

No es lógico que un municipio tenga que recibir chutes económicos del gobierno de Navarra porque es insostenible económicamente. Si es insostenible debe juntarse con unos cuantos pueblos más y formar un ayuntamiento sostenible. Podrá haber casos especiales, pero esa debe ser la regla general. Y si es un ayuntamiento cercano a Pamplona debería absorberlo, pues así Pamplona se hace cargo de sus gastos y Pamplona se beneficia de su suelo. Lo que no tiene sentido es que los ciudadanos del ayuntamiento de Pamplona estén sufragando por medio de los impuestos del gobierno de Navarra un ayuntamiento cercano. Y es que, por el tamaño de la población de Pamplona, la mayoría de los impuestos que recauda el gobierno de Navarra para mantener ayuntamientos inviables vienen de Pamplona. 

Y no hablamos de que porque Isaba no pudiera pagar sus gastos Pamplona que paga la mayoría de lo que el gobierno le aporta a Isaba haya que hacer que Pamplona absorba Isaba u otro pueblo lejano. No, no es así. Que Isaba si no puede hacerse cargo de sus gastos, se una a varios de los ayuntamientos vecinos y si aún necesita ya recibirá ayuda del gobierno. Pero si Olaibar, Esteríbar, Ollo, Burlada, Ansoáin…necesitan ayuda del gobierno deberían ser absorbidas por Pamplona. En realidad deberían ser absorbidas al margen de que sean sostenibles económicamente, pero bueno.

Fusionar no es un acto de insolidaridad y egoísmo, sino de hacer de sinergia y unión. La unión hace la fuerza. El concepto de la sinergia también funciona en la fusión de ayuntamientos. Londres, Madrid, Barcelona y Bilbao tienen el tamaño que tienen porque hace cien años y más, absorbieron pueblos aledaños que hoy son barrios. Pero hoy en día hay que volver a hacer una gran absorción de municipios para volver a ser importantes.

En vez de pensar localmente, hay que recuperar ese espíritu de unión de los antiguos cuencos que superaba al de las merindades. Identidad histórica ya se dio y se podía recuperar la bandera del Privilegio de la Unión como símbolo del pasado y del presente.

Aritz Lizarraga Olascoaga

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