Las elecciones en Extramadura han supuesto un varapalo mayúsculo para la izquierda en general y el PSOE en particular, superando el voto de la derecha el 60%. Ya de por sí el dato resultaría espectacular en cualquier sitio de España, dado que en gran medida podría pensarse que hasta hace 5 minutos y durante décadas ha existido en muchos aspectos una mayoría social progresista. Pero es que Extremadura ha sido además un bastión histórico de la izquierda y del PSOE. Hasta 2023 el PSOE gobernó con mayoría absoluta durante 36 de los últimos 40 años, y en 2023 se hizo posible un cambio gracias a la suma de PP y VOX. No obstante, incluso en 2023 el PSOE tuvo los mismos diputados que el PP y un porcentaje de voto ligeramente superior. Todo eso se ha desmoronado de forma estrepitosa reflejando una ola de cambio social a escala extremeña, pero por supuesto a nivel nacional.
Miguel Ángel Gallardo ganó en el voto en el extranjero. Según las Juntas Electorales:
— Sergio Parra (@SergioParra97) December 26, 2025
🔴 PSOE: 629 votos
🔵 PP: 482
🟢 Vox: 336
🟣 Unidas por Extremadura: 300
De este modo, el PSOE conserva el último diputado en juego en la provincia de Cáceres tras el recuento del voto CERA,…
Ha llamado por tanto la atención el resultado del voto extranjero en Extremadura. Aunque no se haya cambiado el resultado y no haya bailado ningún diputado, el hecho es que el voto extranjero difiere de manera extraordinaria del voto emitido en la propia Extremadura. El PSOE es el partido más votado con diferencia en el voto extranjero y la izquierda habría obtenido la mayoría. Se produce por tanto una absoluta y llamativa bipolaridad entre el voto extremeño nacional y el de los extremeños del extranjero.
María Guardiola ve "juego sucio" en otras formaciones en el final de campaña en Extremadura por vincular el "robo" de votos por correo con tapar denuncias por acoso: "Yo no sé cuál es el objetivo que tenían los ladrones" https://t.co/9iriKVO4X3
— Europa Press (@europapress) December 19, 2025
Esta llamativa dualidad, que por otro lado ya se produjo en 2023, llega en un momento en que cunden las dudas sobre el voto por correo. En las elecciones extremeñas no faltaron de hecho los sucesos relacionados con el robo de votos y las denuncias relacionadas con ello. ¿Pero no es más cierto, sin embargo, que el voto extranjero no ha cambiado la distribución de ningún escaño? ¿Tenemos motivos entonces para estar preocupados?

Lo cierto es que había una disputa por un escaño entre el PP y el PSOE que se podía saldar por sólo 244 votos. Es decir, que no ha habido ningún cambio por el voto extranjero pero podía haberlo habido. Más aún, no ha habido ningún cambio pero a lo mejor debiera haberlo habido, si el voto extranjero no hubiera diferido tanto del voto nacional.
Koldo: «En las primarias de 2017 votaron hasta los muertos»https://t.co/Myy7RfX4Jp
— okdiario.com (@okdiario) December 18, 2025
En el debate sobre la manipulación del voto, existe un notable consenso respecto a que el voto presencial es casi imposible de manipular. Esto limita mucho las posibilidades de un pucherazo. La cadena de custodia del voto por correo, sin embargo, resulta más complicada de asegurar. ¿Podría influir decisivamente el voto por correo en una elecciones? Efectivamente podría suceder en teoría, pero sólo en un escenario en el que las fuerzas se encontraran en determinados lugares extremadamente igualadas en el voto presencial. A este respecto puede haber sin embargo ciertas actuaciones sospechosas. Cuando Sánchez convocó las elecciones en plenas vacaciones de verano de 2023, consiguió por ejemplo duplicar el voto por correo. Si alguien tuviera la capacidad o la intención de manipular el voto por correo, lo hubiera hecho como se hizo. Esto no quiere decir que efectivamente hubiera un fraude, pero es como hubiera actuado alguien que hubiera querido cometer ese fraude. Otra forma de influir a través del voto por correo es conceder la nacionalidad y el derecho a voto desde el extranjero a cientos de miles o millones de nuevos votantes y esto también parece que se está intentado desde el gobierno.

Por supuesto tenemos también otro factor actuando que es el del voto inmigrante. ¿Estamos siendo no obstante víctimas de una paranoia respecto a la intención o capacidad del gobierno de manipular el voto? Lo cierto es que el PSOE pone a prueba con la mayor intensidad la resistencia de nuestro sistema democrático. De Pedro Sánchez y su camarilla de indeseables se puede esperar cualquier cosa si es posible hacerla. Los límites del sanchismos son materiales (puede o no puede hacerse) y no morales. No está de más por consiguiente vigilar con un celo extremo los límites materiales del sistema electoral y democrático porque si Sánchez no consigue rebasarlos no será quizá porque no quiera, sino porque no pueda y ahora que ya nos conocemos por el estado de alerta general y total.