Hace un par de semanas saltaba la noticia de que un grupo de menas vivía en un chalet de lujo en una zona exclusiva de la comarca de Pamplona. Hoy conocemos la existencia de un segundo chalet de características similares, en una zona privilegiada, con piscina, llamadas gratis y Netflix. Por supuesto esto es un “además” sobre los ya existentes y saturados centros de menas existentes en la comunidad o todos los centros y recursos en los que se acoge inmigrantes. Según lo publicado los menores que residen en el chalet son subsaharianos bajo la tutela del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. El estado, a través de ONG’s dedicadas a la ayuda de inmigrantes como en este caso ACCEM, en medio de una brutal crisis de vivienda alquila chalets de lujo para inmigrantes a precios impagables para el ciudadano navarro común.

Resulta inevitable no encadenar esta noticia con muchas otras relacionadas de la actualidad reciente, como el reciente desalojo de un gran grupo de más de 140 inmigrantes en el antiguo convento de Aranzadi. No está claro a cuántos de ellos se les realojó de algún modo, a cuántos se les dio un billete de autobús a otra ciudad y cuántos no están ahora mismo en la calle durmiendo en el suelo u okupando ilegalmente algún otro local.
🔴 Pamplona amanece con un campamento de inmigrantes ilegales subsaharianos en pleno centro de la ciudad, en la calle Tudela.
— VOX Navarra (@VoxNavarra) May 11, 2026
Esto es en la regularización masiva del PSOE. La invasión patrocinada por Sánchez y Chivite y pagada con nuestros impuestos. pic.twitter.com/XVYS0A3N8Q
Lo que también se pone de manifiesto con las noticias de la actualidad es que en Pamplona, como en las capitales de toda España, se acumulan los inmigrantes sin techo que duermen tirados por la calle, o levantan asentamientos ilegales, u okupan inmuebles que se convierten en un foco de conflicto. Estos asentamientos se toleran hasta que su tamaño, su conflictividad o la necesidad de uso del inmueble exigen una actuación policial. Entonces se les realoja o se les dispersa.

El problema es que el ciclo no tiene fin. No existe una cantidad determinada de inmigrantes sin techo que tenemos que alojar y que una vez realojados podemos dar por concluido el problema. La realidad es que hace mucho que el número de inmigrantes es tal que hace imposible la resolución del problema. No hay posibilidad ni recursos para realojarlos a todos. Por otro lado, siguen, y siguen, y siguen llegando. El número de personas a las que buscar vivienda, a diferencia de los recursos, es infinito.
Nuevos migrantes sin alojamiento en Pamplona: "No tengo casa y duermo cada día en la calle" https://t.co/YZmCLamQil
— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) May 13, 2026
Así pues, tenemos una proliferación de centros de menas por todo el territorio. Además de los centros de menas tenemos un número creciente de chalets de lujo en los que seguimos metiendo más menas. Y adicionalmente tenemos cada vez más inmigrantes sin techo durmiendo en la calle, okupando inmuebles o levantando asentamientos. Pero no tenemos un problema, esto sólo tiene consecuencias positivas. La inmigración descontrolada y masiva sólo genera riqueza y efectos benéficos, nuestra capacidad de asimilación es ilimitada, no pasa nada con la seguridad, no se están produciendo crecientes situaciones de pobreza y marginalidad, no hay incidencia sobre el coste y disponibilidad de rentas de inclusión y ayudas sociales o vivienda protegida. Esto no tiene costes fiscales ni económicos, no afecta a la oferta de servicios de educación y sanidad, y cuanto por tanto más crezca esta situación y más gente haya necesitada de ayudas o durmiendo en la calle mucho mejor.