Acciona y Servinabar se adjudicaron las obras de rehabilitación del antiguo Archivo General de Navarra y de los jardines de la Diputación a pesar de ser la oferta técnica peor valorada. Hace unos días reseñabamos las irregularidades que por otro se han publicado respecto a aquella adjudicación que Servinabar realizó a medias, dejando despatarrado todo el jardín de la Diputación y haciendo necesaria una obra posterior, pero consiguiendo no tener que sufrir ninguna penalización. Milagrosamente, Servinabar siempre ha salido airosa de todos los entuertos al menos mientras el responsable de velar por el interés general era el gobierno foral, otra cosa puede ser la Justicia o como vemos ahora la Oficina Anticorrupción de Navarra.
Anticorrupción ve irregularidades en los criterios de adjudicación del Archivo General de Navarra que se llevó Servinabar https://t.co/GEwMhKfSa7
— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) March 5, 2026
La Oficina Anticorrupción, respecto a las obras del Archivo, concluye que no fue una “irregularidad invalidante”, pero que la fórmula empleada no fue la más adecuada. La valoración técnica de las ofertas contaba 30 puntos y la oferta económica 70 puntos. La fórmula matemática otorgaba la máxima puntuación a la oferta económica más baja, despreciando la parte técnica. Si una licitación no ofrecía rebaja económica, obtenía cero puntos. Así fue como Servinabar se apuntó la obra siendo la oferta técnica peor valorada. Por otro lado, una vez adjudicada la obra por el bajo presupuesto presentado resultó, parece que es otra constante en Servinabar, que después las obras no se podían hacer por el presupuesto presentado.
El Gobierno de Navarra dispensó a Acciona y Servinabar de terminar las obras de los jardines de la Diputación https://t.co/2DYyqbPXYF
— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) February 28, 2026
Según señala la investigación de la Oficina Anticorrupción, a la licitación se presentaron cuatro empresas y todas ofrecieron una rebaja que osciló entre los 2.435.840 euros de Acciona-Servinabar y los 2.702.305 euros de otra constructora, que sólo obtuvo 26 puntos. Una empresa obtuvo 28 de los 30 puntos de la oferta técnica, pero sólo 41 puntos de la oferta económica porque ofreció 2.613.841 euros. Anticorrupción señala, explicando la precariedad (acaso deliberada) de la fórmula de adjudicación que: “Las pequeñas diferencias entre las ofertas económicas de las licitadoras produjeron importantes diferencias en los puntos obtenidos, lo que hizo que la propuesta técnica deviniera irrelevante”. Así consiguió la obra Servinabar.
La directora de la Oficina Anticorrupción, Edurne Eguinoa, ratifica en la Comisión de Investigación de Obra Pública el informe en el que consideró "nula de pleno derecho" la adjudicación de los túneles de Belate.
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El informe de la Oficina Anticorrupción lo ha realizado el director del servicio de inspección de la Oficina, Iván Razquin, porque la directora de la Oficina, Edurne Eginoa, se inhibió al haber estado ocupando el cargo de directora general de Presidencia, el órgano contratador, cuando se licitaron las obras. Una vez más interesa recordar que la Oficina Anticorrupción es un órgano creado por los partidos de la mayoría “de progreso”, y que Edurne Eginoa fue desginada asimismo al frete de esta Oficina por el Parlamento de Navarra y la mayoría actual de gobierno. La Oficina fue inicialmente concebida como un órgano fiscalizador de todo lo que había hecho UPN durante los gobiernos anteriores, sin que la Oficina encontrara ninguna evidencia de corrupción reseñable. Con lo que no pareció contar la mayoría “progresista” de gobierno es que después de la labor retrospectiva la Oficina iba a seguir fiscalizando la actuación de los nuevos gobiernos y que lo iba a hacer con independencia y al margen de dictados. El resultado es que la Oficina Anticorrupción está haciendo (al menos en defensa de la ciudadanía) el trabajo que se esperaba de ella (o según se mire el que no se esperaba), y que por otro lado el gobierno foral está despreciando e ignorando sistemáticamente todo lo denunciado por la Oficina Anticorrupción, sin asumir ningún tipo de responsabilidad política. Y eso que fue la propia Chivite la que inicialmente encargó a la Oficina Anticorrupción la investigación de los escándalos en los que Servinabar andaba de por medio, sin duda no esperando la independencia de la que la Oficina Anticorrupción está haciendo gala. Toda la credibilidad que ha ganado la Oficina Anticorrupción es la que el Gobierno de Navarra ha perdido.