Cada vez es más difícil poder hablar en público, incluso dentro de una iglesia, en contra de cualquier cosa impuesta por el pensamiento woke-izquierdista. Todo lo que propugna el discurso izquierdista es obligatorio pensarlo, claro que pensamiento obligatorio parece un oxímoron. Nada fuera del pensamiento woke está permitido. El pensamiento woke es lgtbnormativo, antiracista y feminista, pero siempre que los gays, las personas de otras razas o las mujeres acaten el discurso woke sin matices. Si se salen un milímetro de la raya marcada se destapa que no se consideraba iguales a los gays, los negros o las mujeres, sino que se les perdonaba provisionalmente ser gays, negros o mujeres a cambio de la adhesión.

En el caso que nos ocupa, un grupo de feministas ha intentado boicotear en Barcelona una charla contra el aborto en una parroquia de Barcelona. Las protagonistas de la charla eran mujeres que han abortado y cuentan el trauma que han sufrido y que sufren por haber adoptado esa decisión. Pero resulta que el discurso dominante no tolera que se cuestione el aborto. No se puede decir que el aborto, además de consistir en matar a un niño, por esto mismo produce en muchos casos en las madres secuelas traumáticas. Oficialmente no existe el síndrome post aborto y hablar de ello es “anticientífico”; pero entonces, ¿qué hacemos con todas estas mujeres que dan la cara hablando de su experiencia traumática? Pues se las mete debajo de la alfombra y si se empeñan a pesar de todo en seguir hablando se las boicotea y se las escracha.
👁🗨 Mónica García se encara a El Debate por preguntar si el feto sufre durante el aborto: «No entiendo la pregunta»
— El Debate (@eldebate_com) September 22, 2026
«La respuesta es tan obvia que ni te voy a responder» pic.twitter.com/EXBLcBFcvL
Particularmente hiriente y paradójico es que las encargadas de amordazar a las mujeres arrepentidas de abortar se autotitulen feministas. Defienden sólamente el derecho de las mujeres a suscribir el discurso izquierdista y si no las amordazan. Faltaría más que las mujeres fueran libres para poner en cuestión el discurso woke. ¿Y el discurso progre lo deciden siquiera mujeres? Dudoso, las plataformas feministas, generosamente bañadas en dinero del presupuesto, simplemente son la policía del pensamiento encargada especialmente de controlar a las mujeres que osan escapar del redil.
🇪🇸 | Irene Montero se graba diciendo que el síndrome post aborto no existe y qje informar a las madres sobre ello es ilegal. pic.twitter.com/zMi5ePDrjM
— ʜᴇʀQʟᴇs (@herqles_es) October 4, 2025
El aborto, por lo demás, entra dentro de esas cosas que son estupendas siempre que no se puedan discutir y que se censure a quienes cuestionen la versión oficial. Lo que pasa es que algo falla si para sostener que algo es maravilloso hay que ocultar las ecografías 4D, el latido fetal, el sentido común, la evidencia biológica o el testimonio de las mujeres que lamentan haber abortado. Cualquier cosa puede parecer maravillosa si prohíbes toda evidencia en su contra. En el caso del aborto, lo que hay que tapar de la realidad para que parezca algo estupendo es básicamente todo. Lo que por otro lado se destapa es que el progresismo odia la libertad y las feministas no están ahí para defender la libertad de la mujer, sino para vigilar y determinar su manera de pensar y votar.
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