Hoy en una operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía Foral, que sigue abierta y bajo secreto de sumario, han sido detenidos ocho miembros al menos del comando violento de abertzales que agredieron a varios militares y aficionados que veían en un bar de Berriozar un partido de la Selección Nacional. Aquellas imágenes, sumadas a muchas otras agresiones a aficionados en la CAV, destacaron entre ellas por su violencia y ferocidad, pero sobre todo por su organización.
Ascienden a 8 los arrestos por la agresión a militares en un bar de Berriozar. Varios son menores | Pamplona Actual – Diario digital de Pamplona y comarca https://t.co/KQBtuk7A9a pic.twitter.com/GX4eWP6eXW
— Pamplona Actual (@Pamplonaactual) September 22, 2026
El ataque en Berriozar no fue una acción fortuita. Antes del ataque aparecieron fotos de los aficionados que después serían atacados. Tras ser marcados como objetivo, tuvo que reunirse un nutrido grupo de ultras abertzales que acudió al lugar armado con barras extensibles y otros objetos contundentes, con los que abrieron cabezas, partieron narices y rompieron costillas. Además del grupo de militares señalado resultaron heridas otras personas, incluida una mujer con una nariz rota. No vayamos a pensar que la horda abertzale deja de pasar la oportunidad de pegar también a mujeres.

El caso es algo más que una agresión o una pelea de bar, como ya sucediera en su momento en Alsasua. No existe provocación alguna por parte de los agredidos, que están tranquilamente sentados en sus sillas viendo el partido. Tampoco se trata de un encuentro casual, sino que los agresores acuden específicamente a por los agredidos. Por otro lado, como se ha mencionado, el ataque exige una organización, una preparación, un llamamiento y un acopio de armamento. Se trata por tanto de una acción perfectamente deliberada y planificada, más asimilable a la kale borroka y al terrorismo urbano que a un acto de violencia fortuita. No es por tanto sólo violencia, es violencia organizada. A la violencia organizada se le puede e incluso se le debe llamar terrorismo.

A todo lo anterior se debe añadir el hecho, sumamente preocupante, de que existan grupos violentos organizados a los que recurrir en una acción como esta. No se improvisa entre desconocidos la llamada a todo este grupo de violentos. Hace falta un conocimiento previo y una disposición previa reconocida entre los miembros del grupo a utilizar la violencia. Un grupo de estas características se forma con la intención expresa de usar la violencia y no para una acción puntual y concreta sino para estar disponible en el tiempo. Este grupo no se formó para atacar a los aficionados de Berriozar, sino que la existencia previa de un grupo de estas características permitió agredir a los aficionados de Berriozar. No sólo es que los agredidos pudieran haber sido otros, sino que la existencia de este grupo tiene como fin poder llevar a cabo más agresiones de este tipo en el futuro. De hecho hay que preguntarse si los miembros de este grupo serán ajenos a otros actos de violencia recientes, como la manada abertzale que con el pretexto de boicotear a Vito Quiles, algo ya de por sí ilegítimo, aprovechó además para vandalizar media Pamplona y agredir a transeuntes, policías y periodistas. Pensemos tambièn en los actos vandálicos que han sufrido diversos establecimientos de Pamplona. Indar Gorri ya se ha señalado apoyando a los detenidos, lo que permite sospechar que pueda haber algún ultra de este violento grupo abertzale entre los detenidos.
Iruñerriko zenbait gazte atxilotuak izaten ari dira, Berriozarren eta Txantrean.
— INDAR GORRI (@19IndarGorri87) September 22, 2026
Adi deialdiei!
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Jóvenes de Iruñerria están siendo detenidos en Berriozar y la Txantrea.
¡Estad atentos a las movilizaciones! pic.twitter.com/25PKF5nAHA
Fueron muchos las aficionados de la Selección agredidos en diversos lugares por aquellas fechas, incluyendo mujeres y niños. En el caso de Berriozar, se produjo la perversa situación de criminalizar a los agredidos por ser militares y en el caso concreto de uno de ellos por llevar puesta una camiseta de Núcleo Nacional. De esta criminalización de los agredidos y consecuente no condena o condena matizada participaron diversas fuerzas políticas, no sólo Bildu, de hecho no fue posible consensuar una declaración de condena en el Parlamento de Navarra.

Respecto a la camiseta de Núcleo Nacional, cabe decir que fueron muchas las personas agredidas y sólo una de ellas llevaba la camiseta de Núcleo Nacional, por tanto no se puede explicar ni fundamentar la agresión por la citada camiseta. Es más, acabaron siendo agredidas personas, como la mujer de la nariz rota, que ni siquiera formaban parte del grupo de militares. Todo ello por no mencionar a todos los agredidos por los abertzales en otros lugares sin otro pecado que portar una bandera o una camiseta de la Selección Española. La camiseta de Núcleo Nacional es por tanto una mera excusa, y además una excusa barata. Es más, ¿en qué momento llevar una camiseta anula el derecho a la integridad física y a no sufrir violencia? No existen camisetas que por llevarlas anulen los derechos fundamentales de la persona que la lleva. Tampoco existen camisetas, como las de la selección vasca que en algunos casos portaban algunos de los agresores, que por llevarlas otorguen derecho a agredir a otra gente. De hecho, la teoría de que por llevar una camiseta o tener cierta ideología se suspenden los derechos de esa persona nos remite por igual a la ETA o los GAL. La ETA o los GAL son la aplicación práctica de la tesis de que llevar una u otra camiseta, en sentido literal o figurado, anula los derechos de esa persona y permite su agresión o eliminación. Quien por tanto buscó una excusa en una camiseta para justificar, matizar o no condenar la agresión de Berriozar abrazó una doctrina legitimadora lo mismo de la violencia de ETA que la del GAL.