En el capítulo de noticias alucinantes del día, que harían caer a cualquier gobierno democrático homologable, tenemos hoy lo publicado por el diario El Mundo, según el cual las cloacas de Moncloa habrían ofrecido un trato a un clan de delincuentes violentos para dar un “susto” a la juez que llevaba la instrucción del caso del hermano de Sánchez, a cambio de que la Fiscalía cerrara algún caso por el que ese clan estaba siendo procesado.
🔴"Eliminad a Biedma y la Fiscalía cerrará vuestros casos": la oferta de las cloacas del PSOE al clan de 'Los Rochos' para archivar la causa del hermano de Sánchez
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) September 21, 2026
✍️ Por @JorgeCalabres y @AntonioBN19 https://t.co/2fdVNyYDN5
La responsabilidad política cuando no penal de Pedro Sánchez es evidente. Se trata de su partido, su cloaca y su fontanera, usando su Fiscalía (¿de quién depende?) para ofrecer tratos a bandas de delincuentes a cambio de actuar contra los jueces que investigan la corrupción de su entorno, en este caso su hermano.

El PSOE, un partido con un largo historial antidemocrático que nos remontaría como poco al golpe del 34 o la famosa “Motorizada”, parece volver por sus fueros ante noticias como esta. El escándalo no es ya la corrupción generalizada del entorno de Sánchez, que use las instituciones que previamente ha colonizado para combatir a quienes investigan su corrupción, o que para ir más allá de lo que permite la acción institucional incluso forme una cloaca, sino que además esta cloaca entre en tratos con bandas de delincuentes para atacar a los jueces que investigan la corrupción. A lo que estamos asistiendo por tanto no es sólo a un problema de un gobierno o un partido corrupto, que ya sería muy grave, sino a un gobierno dispuesto a reventar la democracia, el estado de derecho y el Código Penal para evitar rendir cuentas por su corrupción.

Una noticia como esta, sin que por otro lado pase nada ni el presidente tenga que dar cuentas de nada, evidencia un día más la excepcionalidad y gravedad de la situación que estamos viviendo. ¿Dónde está el límite de Sánchez para mantener el poder y con ello la impunidad frente a la Justicia? ¿Qué barrera se puede confiar en que no vaya a saltar? A la vista está que Sánchez no parece tener límites internos. Hará para no perder el poder todo lo que no se le impida. Estado de derecho o Sánchez, sólo puede haber un vencedor. Si gana la democracia habrá que determinar no sólo la responsabilidad personal de Sánchez sino de todo el PSOE, una organización al parecer puesta al servicio de la demolición del estado de derecho frente a la que el estado de derecho tendrá que perecer o vencer.