En el año 2006, tres jóvenes decidieron compartir su casa con personas sin hogar en Francia. A partir del éxito de esta primera experiencia nacieron otros pisos solidarios entre jóvenes y personas sin hogar en Europa y en México. Hoy en día hay cientos de personas en pisos por todo el mundo, especialmente en Francia, que participan de este modo de afrontar la soledad y el sinhogarismo gracias a la Fundación Lázaro. Una casa Lázaro puede acoger hasta 45 personas bajo la fórmula de pisos compartidos de hombres, pisos de mujeres y estudios de inserción. Los pisos acogen entre 6 y 10 personas de edades, orígenes e historias personales muy diferentes. No son mixtos. Los residentes comparten las estancias comunes, pero las habitaciones son individuales, para respetar la privacidad y la libertad de cada cual. En España, existen casas Lázaro en Madrid y Barcelona, aunque se encuentra en estudio la apertura de más centros en El Puerto de Santa María, Getafe y Valencia. Esta es al menos la información que puede encontrarse a fecha de hoy en la web de la Fundación Lázaro. Podemos ofrecerles en primicia sin embargo la noticia de que uno de estos centros se va abrir también en Pamplona.

En el origen de esta próxima apertura se encuentra el adiós de los claretianos a su residencia junto a la basílica de San Fermín de Aldapa, en el corazón de Pamplona y de la Navarrería. En esta basílica se custodia y venera la figura de San Fermín que se procesiona solemnemente en San Fermín Chiquito, el 25 de septiembre, y tradicionalmente se ha considerado que se levantó sobre la casa familiar en la que vivió el propio San Fermín. Los religiosos cerraron el emblemático edificio el 16 de enero de este año 2025 y cedieron el inmueble al Arzobispado. Así pues el adiós de los claretianos, la disponibilidad del edificio en que vivían junto a la Basílica y la búsqueda de una utilidad para él se encuentra en el origen de la apertura de un centro Lázaro en el lugar.

La apertura de un hogar Lázaro en San Fermín de Aldapa no se encuentra exenta de dificultades administrativas, legales y burocráticas, así como por supuesto financieras. Tanto para cumplir las normativas como para adecuar el inmueble a su nueva labor es necesaria una importantísima inversión económica que sólo se ha podido llevar a cabo gracias a un par de fundaciones que van a aportar el dinero necesario para poner en marcha la iniciativa.

Esta apertura llega por otro lado en un momento particularmente sensible para el problema de la vivienda y el sinhogarismo en Pamplona. De ser un problema que se presumía haber casi solucionado en 2023, pasamos a encontrarnos en la capital navarra con un problema de apreciables y crecientes dimensiones en el momento actual. Hay que celebrar extraordinariamente por tanto que entre el Arzobispado, la Fundación Lazaro y las fundaciones que han aportado el dinero para las reformas se pueda ofrecer un pequeño desahogo a esta gravísima situación.