Entre medias de todos los escándalos diarios que el sanchismo va protagonizando, ha pasado bastante inadevertida una noticia que nos debiera haber preocupado. El director de la Policía desveló la existencia de un plan yihadista muy avanzado para atentar contra una iglesia en España, que se desbarató el año pasado gracias al parecer a la colaboración del gobierno marroquí. El atentado pudo haberse convertido en una gran masacre al estilo de la de Bataclán en París, sólo que en una iglesia católica en vez de en una sala de fiestas.
El director de la Policía desvela un plan yihadista para atentar contra una iglesia en España.
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) December 8, 2025
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Conviene no perder el ojo a los atentados islamistas pese a todos los problemas que nos distraen de esta amenaza subyacente. España siempre parece haberse encontrando en un estado de despiste respecto a este tipo de atentados. Pensemos por ejemplo en el 11M. El primer impulso fue pensar en la ETA. No fue un impulso gratuito. Sólo unos meses antes la ETA ya había estado acariciando un atentado que mezclara explosivos y trenes. Es una información que aún queda en la hemeroteca de quienes ahora pretender que haber pensado en ETA el 11M era una idea descabellada, aunque ellos mismos, como todo el mundo, participaran en un primer momento de esa idea “descabellada”.

Lo cierto es que en un primer momento todo el mundo pensó en ETA como autora del atentado. Después, fue el propio gobierno del PP el que abrió una segunda vía de investigación para la hipótesis islamista. En ese momento la izquierda apostó, sin tener certeza, todas sus bazas a la hipótesis islamista, para echar la culpa del atentado al PP (por la intervención en Iraq) justo antes de las elecciones. Resulta por lo demás curioso que la izquierda aún hoy acuse al PP de haber mentido cuando el día anterior de las elecciones el ministerio del Interior del PP ya había detenido al primer sospechoso islamista. Todo el mundo fue por tanto a votar con ya un islamista detenido por el propio gobierno y la hipótesis islamista materializada con certeza. En realidad fue la izquierda la que se lanzó en tromba a abrazar la hipótesis islamista sin tener todavía todas las pruebas, con la esperanza de una de estos dos escenarios: que efectivamente se probara que era un atentado islamista, o que se probara que había sido la ETA, pero después de las elecciones.
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Por lo demás, volviendo a la actualidad y a la persistencia de la amenaza islamista, interesa refocalizar las causas del terrorismo islamista. Hace ya más de 20 años de la guerra de Iraq y España sigue siendo diana del terrorismo islamista. Se equivocaban por tanto quienes pensaban que una vez retiradas las tropas de Iraq o terminada esa guerra acababa la amenaza islamista. O puesto por pasiva, los atentados del 11M no tuvieron entonces como causa la Guerra de Iraq. Pensemos por ejemplo en el citado atentado en Bataclán, o la masacre de Niza con un camión. Francia se opuso a la guerra de Iraq, pero sufrió estos atentados igual. Tampoco sirvió de nada el cambio de gobierno en España o la retirada de las tropas para que años después España sufriera el atentado de las Ramblas de Barcelona. Los islamistas además eligieron castigar a la ciudad seguramente más progresista y proárabe de España. Los países que apoyaron la guerra de Iraq sufrieron atentados islamistas y los que no la apoyaron también. La guerra de Iraq, por otro lado, no fue la causa del terrorismo islámico sino su consecuencia más o menos atinada, tras el ataque en Nueva York a las Torres Gemelas.

Los atentados del 11M no fueron sin embargo inocentes. Sería un poco ingenuo pensar que ocurrieron porque sí justo antes de las elecciones de 2004, decantando los resultados. El atentado buscaba decantar esos resultados. Podemos pensar entonces, salvo apelar a la casualidad, en dos motivos, porque a los yihadistas ya hemos visto que les da lo mismo un gobierno que otro y atacan a todo el mundo. Uno es que Zapatero prometió retirar las tropas de Iraq si ganaba las elecciones. Los atentados del 11M habrían sido entonces la respuesta de los islamistas a la pregunta de qué podemos hacer para que gane este candidato que promete retirar las tropas de Iraq. El segundo motivo es que el gobierno de Marruecos quería castigar por Perejil al gobierno de Aznar. Solemos considerar aquel conflicto por Perejil como una cuestión anecdótica, pero lo cierto es que estuvo cerca de desencadenar una guerra. ¿Pudieron ser los atentados del 11M una venganza contra el PP por Perejil? Es decir, y aquí sí que volvemos definitivamente al presente, el atentado contra una iglesia habría sido desarticulado gracias a la información pasada por los servicios secretos marroquíes, ¿qué hubiera pasado si los servicios marroquíes se hubieran callado? ¿Nos avisarían los marroquíes de un atentado en cualquier caso o depende de los intereses marroquíes en el momento? ¿Qué pasó con los atentados del 11M? ¿Qué le interesaba a Marruecos en ese momento?
Perejil: la roca que pudo costar una guerra con origen en París https://t.co/W5vGd0mz0X
— pepeldelpopulacho (@pepeldelpopulac) July 14, 2025
El problema es la cara de tontos que se nos queda a los españoles tras cada atentado islamista por no entender cuál es el origen del terrorismo islamista, que es el puro odio a Occidente y a la cultura cristiana. Cultura cristiana somos por supuesto todos, creyentes o no creyentes, y por ser una cultura cristiana nuestra sociedad se diferencia (para bien) de una sociedad asiática o africana. El caso es que debemos entender que somos objetivo islámico no por tal o cual cosa que hacemos o dejamos de hacer, sino por el mero hecho de ser lo que somos. No nos podemos por tanto sentir seguros en ningún momento. Mientras nosotros llenamos España de banderas de Gaza o de carteles de No al a guerra, ellos preparan bombas contra los trenes, los paseos, las salas de fiestas o las iglesias. No entendemos al terrorismo islamista.