El regreso de Barcina o tapar como sea el caso Velate

Ayer pasó por la comisión de investigación del caso Velate en el Parlamento de Navarra Yolanda Barcina. Como todo el mundo sabe Yolanda Barcina dejó la presidencia hace 11 años. No sólo eso, como ella misma recordó dejó de ser presidenta antes siquiera de que se constituyera Servinabar, con lo que malamente podría haber favorecido Barcina los contubernios de Alonso y Cerdán. Es más, la obsesión de Cerdán era sacar del gobierno a UPN precisamente para poder poner en marcha los chanchullos de Servinabar, cosa que hizo en cuanto UPN salió del poder. No obstante, el hecho de que los partidos gobernantes hayan obligado a comparecer a Barcina y sin embargo no hayan comparecido Barcos o Chivite resulta revelador. ¿Cómo puede ser que comparezca Barcina y no comparezca Chivite? El retrato es escandaloso. No quieren saber lo que pasó. Quieren desviar la atención. No quieren que haya responsables políticos. Los partidos en el poder no pueden dejar más claro su empeño en tapar como sea el escándalo de Servinabar. Son cómplices de la ocultación.

Esta misma semana, mientras pretenden que miremos distraidos a Barcina, vuelven a ser noticia precisamente los sobrecostes de los túneles de Velate. Cualquier parecido entre el presupuesto por el que se adjudicó la obra a la UTE de la empresa de Cerdán y la realidad es mera coincidencia. Esto ya ha generado no sólo un nuevo escándalo, sino también un reparo suspensivo de los sobrecostes por parte de la Intervención General de Navarra. El auditor de Comptos censurado por el presidente de la Cámara, elegido por el cuatripartito, a la vista de estos sobrecostes llegó a hablar de “indicios de delito”. A raíz del reparo suspensivo de la Intervención General al modificado y su sobrecoste, el Gobierno de Navarra no tuvo más remedio que anunciar en diciembre el relevo del director facultativo, Benjamín Lasheras, al considerar que no había defendido correctamente los intereses de la Administración y había actuado a la conveniencia de la adjudicataria. De lo que se trataba sin embargo una vez más decapitando a Lasheras era de establecer un cortafuegos político. Se entiende a la vista de todo que pretendan desviar la atención a Barcina, pero aparte de que no lo consiguen se evidencia demasiado no sólo lo que se intenta tapar, sino el sospechoso y cómplice empeño en taparlo. Por supuesto se impone a continuación la pregunta: ¿por qué empeñarse en tapar en vez de en esclarecer si no hay alguna complicidad superior?

En todo este asunto de las adjudicaciones a Servinabar se está poniendo ede manifiesto que el gobierno foral está haciendo todo lo posible por no colaborar para esclarecer la verdad. No hay impedimento que se haya podido poner que no se haya puesto. No hay responsabilidad política que se haya podido evitar que no se haya evitado. Todos los cargos interesados debían tenerlo muy claro, porque aquí se ha llegado incluso a represaliar al secretario de la mesa de contratación que denunció las irregularidades en la adjudicación de los túneles. Se ha negado la mayor, asegurando que no había nada llamativo ni sospechoso en que la obra pública más importante de Navarra se adjudicara a una empresa de la que era socio Cerdán, dedicada a conseguir adjudicaciones públicas a cambio de mordidas. Se ha censurado a un técnico de Comptos. Se ha despreciado a la Oficina Anticorrupción creada por el propio multipartito. Se han intentado impulsar sobrecostes escandalosos Se ha evitado que Chivite comparezca cuando nadie debiera haber podido frenar su ansia de motu proprio para acudir al parlamento foral a explicarse. ¿Y todo esto por qué?

El origen de todo esto y acaso la clave es que no nos encontramos en un caso de corrupción política típico, ni tampoco deberían serlo las responsabilidades políticas al respecto. En el caso de Servinabar, no es Chivite la que ha elegido a un personaje que después ha resultado ser un corrupto y que Chivite deba asumir la responsabilidad política por ello. Lo que tenemos aquí es mucho más grave y peculiar. En este caso resulta que es el corrupto el que ha elegido a Chivite como parte de un plan cuyo objeto era hacerse rico con la adjudicación de obra pública. Y el plan le ha salido bien a Cerdán. Sabiendo a lo que se dedicaba Cerdán, es evidente que a la hora de decidir cualquier apoyo o cualquier nombramiento el criterio era si podía beneficiar o perjudicar sus andanzas con Servinabar. Chivite ha demostrado ser una candidata ideal porque era la clase de persona que en ningún momento vio nada raro y que en ningún momento ha impedido ninguna maniobra de Cerdán. La única duda es si Chivite estaba ciega por complicidad o torpeza.

Sea como sea Cerdán no se equivocó al elegir para poner al frente del PSN a una persona que o no fuera capaz de enterarse de sus andanzas o no quisiera interponerse. En cualquiera de los casos Chivite queda absolutamente inhabilitada para seguir ocupando la presidencia, por sospechosa de complicidad o por torpe. Por esto mismo Chivite no puede impulsar la investigación, porque el fruto de la investigación no le favorece, porque el resultado de la investigación sólo puede incidir en lo cómplice o lo torpe que es. ¿Por qué no dimite Chivite y por limpieza democrática el cuatripartito nombra otra persona para la presidencia sobre la que no recaiga sombra de sospecha? De entrada porque Chivite está aferrada a la presidencia y de salida porque sería dejar en evidencia a Sánchez. Sería sin embargo no sólo el camino exigible en una democracia homologable sino el camino de la decencia. Por supuesto los socios de Chivite también han elegido el camino del poder y blindar a Chivite antes que el camino de la limpieza.

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