Hablar de prioridad nacional es un doble estigma. Primero porque es recuperar el concepto de nación, que sólo se permite a los socios separatistas de Sánchez, y segundo porque atenta contra la idea de igualdad que predica la izquierda. Sin embargo, la misma izquierda que abomina de la idea de prioridad nacional establece todo tipo de prioridades nacionales e ideológicas según le convenga, sólo que cuando las impone ella nadie las cuestiona. Así tenemos por ejemplo la llamada Ley de Prominencia, de la que los grandes medios tradicionales evitan hablar y a continuación veremos por qué. Los mejores métodos de control y adoctrinamiento son aquellos de cuya existencia ni siquiera tiene conocimiento el ciudadano normal.
Pedro Sánchez: “Estos tecnoligarcas, que al final son tres o cuatro, lo que hacen es diseñar algoritmos que privilegian y benefician los discursos del odio de la ultraderecha”
— Wall Street Wolverine (@wallstwolverine) February 22, 2026
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Prioridad nacional audiovisual
En la Unión Europa, fuente de todo mal, existe una cosa que se llama la Directiva de Servicios de Medios Audiovisuales, aprobada hace ya unos cuantos años y que se reforma periódicamente, para colgarle cada vez más poderes que se otorgan a los gobiernos y someten más a los ciudadanos a su control. Esta directiva, por ejemplo, establece en su artículo 13 que los estados miembros deben garantizar que los prestadores de servicios de medios audiovisuales como Netflix, Disney, Amazon Prime, Filmin o YouTube, establezcan una cuota del 30 % de su catálogo para obras europeas. Además debe garantizarse la “prominencia” adecuada de esas obras europeas para que sean fáciles de encontrar y visibilizar en recomendaciones, portadas, búsquedas, secciones destacadas, etc. O sea, que la “prioridad nacional” está mal para conseguir un piso o una ayuda vital, pero está bien para decidir los contenidos que debemos ver en una pantalla. Pero esto es algo más que hipocresía y de hecho es sólo la punta del iceberg.
Prioridad nacional izquierdista
La misma Directiva de Servicios de Medios Audiovisuales, en su artículo 7a, establece que los estados miembros podrán adoptar medidas para garantizar la “prominencia” adecuada de los servicios de medios audiovisuales de interés general. ¿Qué significa de hecho esto? Algo tan grave como que la UE faculta a los gobiernos, con ese palabrejo de la “prominencia”, para obligar a las plataformas de contenidos a que en los resultados de las búsquedas, las recomendaciones o los contenidos relacionados, aparezcan de forma predominante medios oficiales y medios afines al gobierno de turno, bajo la falsa premisa de que sus contenidos son más fiables y por tanto recomendables o tienen más interés general. El resultado es que cuando estamos navegando por las grandes plataformas de contenidos el famoso “algoritmo” trabaja para el gobierno, ofreciéndonos y recomendándonos los contenidos, las opiniones y los medios que les interesan a los gobiernos.

Cuando por tanto los gobiernos nos hablan de la lucha contra los “tecnoligarcas” y nos alertan de los peligros de las redes sociales, en realidad utilizan un señuelo para ser ellos los tecnoligarcas que nos imponen sus contenidos y sus opiniones. ¿Y por qué de esto no se habla y la Ley de Prominencia no aparece en los grandes medios? Porque ellos son los grandes beneficiados. Desde luego no son los medios públicos o afines al gobierno los que van a denunciar un marco de juego manipulado que les beneficia. Tampoco lo van a hacer los partidos en el gobierno. No lo va a hacer la UE, que es la abyecta institución que precisamente genera este marco totalitario. Y tampoco lo van a hacer otros medios que sin ser directamente gubernamentales resultan beneficiados. Recordemos el momento de la pandemia en que el gobierno compró las portadas de todos los diarios de papel en España. Los medios se dividen entre aquellos cuyas portadas pueden ser compradas por el gobierno y aquellos que no. La Ley de Prominencia tiene como objetivo favorecer a los primeros y perjudicar a los segundos. Por otro lado, o eres amigo del gobierno o te quedas fuera de la prominencia del algoritmo. El incentivo es ser sumiso al gobierno. El enemigo son los medios digitales, las plataformas independientes, los creadores de opinión y todos los youtubers e influencers incontrolables.

Nos encontramos por consiguiente con que existe una prioridad nacional para algunos contenidos, y que esa “prominencia” le parece bien a la izquierda cuando es mediática, pero que sobre todo y ante todo existe una prioridad ideológica en el algoritmo de nuestras plataformas favoritas, impuesto por los tecnoburócratas totalitarios de Bruselas. Existe por tanto a nivel de contenidos una prioridad nacional y una prioridad ideológica que afecta a nuestras búsquedas, y que además es más o menos secreta y no somos conscientes de ella porque no se habla de ella, precisamente porque la preminencia consiste en invisibilizar a los medios y los creadores de contenido que hablan de cosas que al poder no interesan, como la prominencia.