Lo que se dispara no es el número de hablantes de euskera en Navarra, sino el número de cobrantes. Todos los datos y encuestas reafirman el estancamiento del euskera, en el mejor de los casos. El procentaje de matriculaciones en el modelo D es el mismo o descendente desde hace una década. El número de vascoparlantes se mantiene o crece muy ligeramente, pero el uso se desploma. No hay relación entre el conocimiento y el uso, y mucho menos entre el gasto y el conocimiento.

Euskarabidea se lleva este año algo mas de 14 millones de euros de presupuesto. Por supuesto todos los años crece el presupuesto de Euskarabidea respecto al año anterior, pero la multiplicación presupuestaria resulta escandalosa cuando miramos con más perspectiva y no sólo el año anterior. En 2015 el presupuesto de Euskarabidea era de 2,18 millones de euros. A punto hemos estado de escribir que era un gasto de “sólo” 2,18 millones de euros, ¿pero acaso era poco 2,18 millones de euros? ¿Dónde están los resultados? ¿Qué se ha multiplicado por 6,5 aparte del gasto?

Ni siquiera es que Euskarabidea refleje fielmente la evolución del gasto en euskera. Euskarabiea, a fin de cuentas, no es sino una partida presupuestaria más en lo que se refiere al euskera. Puede que sea la más visible pero hay muchas más. Aparte de Euskarabidea, por ejemplo, tenemos todo el apartado dinerario que beneficia al euskera en el reparto de las subvenciones a los medios o la publicidad institucional.

Podríamos decir que el euskera se ha convertido en una industria que crece sin parar, pero una industria que no es productiva: consume recursos, pero no los genera. ¿Y cómo se justifica entonces este consumo de recursos? El gasto en euskera se ha convertido en algo que no necesita justificación, se autojustifica. Nadie puede osar cuestionar el gasto en euskera si no quiere ser tachado de fascista y euskarafóbico. El punto sin embargo es dónde están los resultados. Como hemos visto ni crece la proporción de vascoparlantes ni el uso del euskera. La gente habla más o menos lo mismo en euskera que toda la vida y más o menos en los mismos sitios que se ha hablado toda la vida. Esto es una buena y una mala noticia. Naturalmente es mala para quien quiere convertir a todos en vascoparlantes por la fuerza o por vía presupuestaria. Sea como sea gastar no está funcionando. El gasto en euskera es neutro, ni lo penaliza ni lo multiplica. La pregunta es si en vez de gastar en algo que no está funcionando no tendría más sentido gastarlo en por ejemplo reducir las listas de espera. Ese gasto además no sólo beneficiaría a los vascoparlantes sino a todos, incluidos por supuesto también los vascoparlantes.
Irónicamente, el gasto en Euskarabidea se ha duplicado desde la llegada de Chivite al poder. Es decir, el gobierno nacionalista de Barcos gastaba la mitad en Euskarabidea que Chivite. ¿Qué lógica tiene gastar el doble de lo que gastaba el gobierno nacionalista? Ya hemos visto que los resultados de cara al conocimiento y uso del euskera son nulos. Lo que pasa es que los resultados que mira Chivite a la hora de repartir el dinero seguramente son otros. Lo que compra Chivite con el dinero de todos es tiempo. Tiempo para seguir un año más en su asiento. Compra también blindaje para que el asiento sea a prueba de escándalos. Mientras yo sea presidenta tú tendrás este chollo.