Un diagnóstico sobre la gravedad del momento puede ser el observar todas las noticias relevantes e interesantes que pasan sin embargo en nuestra atención a decimosexto o decimoséptimo término. Es el caso, por ejemplo, de la competencia en exclusiva de Tráfico que asume Navarra y la expulsión de la Comunidad de la Guardia Civil de Tráfico. A nadie se le escapa que estamos más que ante un acto de foralismo ante un pago del sanchismo a la izquierda abertzale, la cual presume de ello, más allá de que se pueda ser partidario o no de que la competencia la tenga Navarra, o de que la competencia fuera de Navarra pero se ejerciera a medias entre la Guardia Civil y la Policía Foral. A fin de cuentas, el asunto es a qué arca va el dinero de las multas, ¿a las carcas forales o a las arcas del estado central? Eso salvo que, como al nacionalismo vasco, lo que le importe a alguien sea sólo el borrado del paisaje de la Guardia Civil. En realidad a lo que aspiraría el nacionalismo vasco es a que la competencia de Tráfico la ejerciera la Ertzaintza, ¿o tienen policía propia las provincias de la CAV? ¿Dónde va el dinero de las multas de tráfico de la Ertzaintza? Alguno dirá que el estatus de Navarra como provincia vasca se podría negociar, pero que sepamos todos los nacionalistas vascos son ya con carácter previo partidarios de la anexión, sin que sepamos palabra de ningún estatus particular. Desde luego si se aplicara la Transitoria Cuarta nos convertiríamos en una provincia más sin autogobierno, sometida al Estatuto de Autonomía Vasco, dentro de la administración central de la CAV.
Hoy @DiariodeNavarra tiene la amabilidad de publicar este artículo mío. pic.twitter.com/n0kwTz0raj
— Álvaro Bañon (@Abanonirujo) March 29, 2025
En todo este trance resulta llamativo que casi nadie se haya preguntado por el coste de esta competencia que tan alegremente vamos a asumir. ¿Se ha ofrecido algún número? El hecho es que no parece que resulten equiparables los sueldos ni los costes de la Guardia Civil con los de la Policía Foral. Ya no es cuestión, o no sólo, del color del uniforme del policía que nos multa, sino del coste del servicio y del uniforme. ¿Va ser mejor el servicio que preste la Policía Foral que el que prestaba la Guardia Civil? ¿Son los costes de personal de 143 forales los mismos que los de 143 guardias civiles? ¿Vamos a tener que pagar más por el mismo servicio en el mejor de los casos? Puede que la cuestión numérica resulte irrelevante para quien le tenga mucha tirria a la Guardia Civil o mucho amor a la Policía Foral, pero estas cosas se financian pagando impuestos o desviando recursos a esto desde otros sitios, lo mismo Sanidad o Educación. Por lo demás, estamos empezando a asociar peligrosamente foral a más gastos, más estructuras, más costes y más impuestos. Un enemigo de los Fueros no lo haría mejor para provocar a largo plazo el desapego foral. Igual sin embargo es que los números de asumir esta nueva competencia la Policía Foral son estupendos, pero entonces o son muy torpes o mucho están tardando en empezarlos a enseñar.