Hace unos meses, allá por septiembre, comparecía María Chivite en el Senado para ser interrogada sobre todas las irregularidades escandalosas que estaban sucediendo en Navarra. Irónicamente era en el Senado y no en la comisión de investigación del Parlamento de Navarra donde comparecía Chivite a dar explicaciones porque la mayoría sanchista en Navarra había blindado a Chivite. O sea, la mayoría sanchista en Navarra había hurtado la información a la población navarra en su propio parlamento foral.

Un momento visualmente impactante de la comparecencia de Chivite fue aquel en que se le mostró una foto en que la presidenta de Navarra aparecía en posición de firme y haciendo el saludo militar (¡a sus órdenes) ante Santos Cerdán. La pregunta obvia tras mostrársele la foto fue: “¿está usted a las órdenes del señor Cerdán?”. A lo que Chivite contesta significativamente: “El señor Cerdan ocupaba un alto cargo dentro de la organización del Partido Socialista Obrero Español concretamente el tercero en relevancia”. Al insistirse en la pregunta, Chivite vuelve a decir: “lo que le estoy diciendo es que el cargo que ocupaba el señor Cerdán es el tercero en la organización de la que yo también formo parte”.
O sea, que sí, que estaba a las órdenes de Cerdán.

A continuación se le plantea a Chivite en aquella comisión del Senado la siguiente pregunta: “Sin Cerdán Chivite no sería presidenta, ¿esto es cierto?”. A lo que Chivite no responde en primer término que no, sino que en cambio pregunta: “¿Y eso que tiene que ver con las obras públicas?” Y es que efectivamente es un clamor que Chivite fue propuesta para liderar el PSN y ser candidata por Santos Cerdán. A fin de cuentas Santos Cerdán se había convertido para aquel entonces en el hombre que movía los hilos del socialismo en Navarra. Aunque después fuera ratificada por los afiliados, no parece fácil pensar que esa ratificación se hubiera producido sin la previa proposición del partido, o sea de Cerdán, o que no se hubiera ratificado lo mismo a cualquier otro candidato propuesto por Cerdán. La pregunta desde entonces, precisamente por eso, es por qué Cerdán eligió a Chivite. Qué cualidades buscaba Cerdán en la candidata del PSN o mejor dicho: qué cualidades interesaban a Cerdán en la candidata del PSN de cara a todos los negocios que tenía montados con Antxon Alonso y Servinabar, que serían el aperitivo de todo lo que pensaba montar también con Abalos y Koldo a nivel nacional.

A la vista de todo lo sucedido, salta a la vista que Chivite ha llegado a ser presidenta porque pasó las dos preguntas que respecto a ella se hizo Cerdán.
La primera pregunta era si estaba dispuesta a gobernar con Bildu, y la respuesta era que sí.
La segunda pregunta era si esta mujer se entera de algo. Aquí, puesto que es Chivite es presidenta, cabían tres respuestas. O que no, o que sí pero hacia como que no, o que sí pero estaba dispuesta a participar.
Según la respuesta a la que llegara Cerdán, Chivite queda mal, peor o todavía peor, pero no hay una opción buena para Chivite. Navarra merece una persona en la presidencia, aunque sea del partido socialista, que no hubiera pasado el test de Cerdán.