El nivel de esperpento de Sánchez para mantener el poder se supera cada día que pasa. Se trata sin embargo de algo más que una anécdota, sino de un indicador de la falta de límites del presidente para conseguir sus objetivos de supervivencia a toda costa, una veces a costa del decoro, otras a costa de la ley y siempre a costa de la decencia. ¿No éramos los peores enemigos del mundo de Putin? ¿No llamaba frecuentemente Sánchez a alguien aliado de Putin (fuera cierto o no y siempre que no fueran sus socios) para descalificarlo? Vetar el posible acceso de Ucrania a la UE a cambio de la oficialidad del catalán resulta particularmente llamativo por el nivel de compromiso que Sánchez ha fingido con Ucrania a lo largo de los últimos años. Fingido porque, aparte de ser España la campeona del mundo de compra de gas ruso, o limitar la ayuda militar a poco más que meras declaraciones, ya vemos que el apoyo a Ucrania es un asunto menor frente a los votos separatistas que Sánchez necesita para atornillarse en su silla, no sea que entre los escándalos de corrupción, el menú de coles de Bruselas y el ascenso de Alianza Catalana, a Puigdemont se le ocurran un día cosas raras en Waterloo.
Albares confirma que está dispuesto a vetar la entrada de Ucrania en la UE si antes no se hace oficial el catalán
— ABC.es (@abc_es) September 9, 2026
✍️ Por @EnriqueSerbeto https://t.co/EiXFAxQqun
Más allá de lo anecdótico, se comprueba una vez más que Sánchez puede estar un día fingiéndose tu mayor y más leal aliado en el mundo y al día siguiente venderte sin pestañear por un minuto más en Moncloa. De momento no se ha descubierto ninguna frontera que Sánchez no se encuentre dispuesto a cruzar, violar o traicionar para conseguir sus objetivos, ya sea apuñalar por la espalda a Ucrania o intentar construir otro censo, a la vista de que el censo actual de españoles parece que no piensa votarlo. De una persona sin principios te puedes esperar que lo blanco mañana sea negro, lo inconstitucional una amnistía muy conveniente o el apoyo a Ucrania una postura sacrificable por un pinganillo catalán en Bruselas. Eso sí, a todo esto hay que llamarlo tener cambios de opinión en vez de mentir o carecer de principios, que esto segundo queda muy feo.
La ALCALDESA de MADARCOS flipando. Tienen 52 votantes y les han metido 58 "nietos"https://t.co/PeXJhCNXKu pic.twitter.com/qEhItnJBUW
— Forocoches (@forocoches) September 9, 2026
Vetar nada menos que la incorporación de Ucrania a la UE significa no obstante ir muy lejos. ¿Qué pasaría por ejemplo si en algún momento los británicos revisan su postura sobre el Bréxit y solicitan la reentrada en la UE? ¿Vetaría Sánchez la entrada en la UE de Gran Bretaña a menos que devolviera Gibraltar a España primero? ¿Qué clase de pantomima sería jugar con el veto a las incorporaciones a la UE para forzar la oficialidad del catalán y no usar sin embargo esa misma carta para algo mucho más importante, como la recuperación de Gibraltar? ¿Cuál es el criterio de la política exterior de España ya hablemos de Marruecos, de Gran Bretaña, de Ucrania o de cualquier otra cosa? ¿Lo que sepan los espías de lo que Sánchez guarda en el móvil? ¿El interés particular de Sánchez en cada momento?
Hoy hacemos historia.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) July 15, 2026
Cae la Verja de Gibraltar, el último muro de Europa continental, para dar paso a una nueva época de convivencia y prosperidad compartida.
Este acuerdo pone el bienestar de los 300.000 andaluces del Campo de Gibraltar en el centro y abre una nueva etapa en… pic.twitter.com/Vua9yo8ZPZ
La izquierda nos intenta vender a Sánchez como un gran líder internacional, muy respetado fuera de España, pero lo cierto es que si alguien lo respeta mucho no es sin duda Marruecos y nos importa un pimiento a los españoles que lo respete Eslovaquia, que puede que tampoco sea el caso. ¿Qué país de hecho manifiesta un gran respeto por España, más allá de las palabras huecas, cuando España tiene un problema? ¿Cuál es la política exterior de España? ¿Quiénes son nuestros aliados? ¿Quién puede fiarse de nosotros y de quién podemos fiarnos nosotros?