¿Deberían ser secretos, además de los delitos cometidos por extranjeros, el número de extranjeros en paro o que usan nuestro sistema sanitario?

Resulta difícil fijar un tema de debate durante la campaña electoral. El disparo de salida a las elecciones lo decidió Pedro Sánchez con el caso de Maricarmen y el problema de la vivienda. Sánchez y su tropa, tras ocho años desgobernando, son los principales responsables del problema que hay en España con la vivienda, pero se presentaban no obstante como los que iban a resolver el problema creado por ellos mismos y que han sido incapaces de resolver en dos legislaturas. Lo que sucede es que después llegó el accidente de Urda, a continuación la dimisión de Puente, después el chófer de Sánchez, mañana quién sabe, y Maricarmen parece ahora un episodio olvidado del siglo pasado. Debemos llevar a cabo por tanto un constante esfuerzo de enfoque en las cuestiones capitales que en estas elecciones se están decidiendo.

David Andina, médico en un hospital público de Madrid, pediatra y ganador de un Premio Nacional de Medicina, ha tenido el raro valor de denunciar públicmente el «insostenible» turismo sanitario que padece la sanidad pública española: «Cada semana los Servicios de Urgencias de los hospitales públicos reciben pacientes sin ningún vínculo con España». El doctor Andina explica que estos pacientes pasan el control fronterizo y suben al avión en muchos casos con evidentes signos de enfermedad sin que ninguna autoridad les impida viajar. A su llegada a España acuden directamente al Servicio de Urgencias del hospital que les han indicado. Los Servicios de Urgencias, crónicamente colapsados con varias horas de espera para ser atendido y sin camas para ingresar, tienen que desplazar recursos para atender estos pacientes no programados. Durante horas uno de los pocos médicos de guardia tendrá que centrarse en este paciente, descuidando la atención del resto de pacientes y la supervisión de los residentes. En ocasiones se aportan breves informes sobre la enfermedad que padecen pero en otras se les ha instruido en ocultar el diagnóstico y en ese caso se tiene que realizar el diagnóstico desde el inicio. La mayoría de estos pacientes tendrán que ingresar de forma urgente y necesitarán una cama para ingresar. Posteriormente precisarán pruebas diagnósticas, cirugías, seguimiento por especialistas y los tratamientos necesarios que se prolongarán durante meses o años. En ocasiones el tratamiento es un trasplante. Andina denuncia que “hace años estos casos eran esporádicos y se centraban en niños con patología oncológica. El sistema los absorbía sin dificultad. Pero en los últimos meses no son solo niños sino también adultos. Ya no es patología oncológica sino también patología neurológica, endocrinológica, digestiva, pulmonar, reumatológica… Antes eran personas sin recursos, ahora se atienden también pacientes de clase acomodada”.

Lo que dice abiertamente el doctor Andina lo dice cualquier médico con el que se pueda hablar en confianza, y algunos lo reconocen también en público. Irónicamente, el turismo de pago que viene a un hotel o a un apartamento parece que es un grave problema, pero el turismo sanitario que sólo origina costes y colapsa el sistema no recibe mención alguna por parte de la izquierda. El turismo sanitario es sin embargo sólo una parte del problema. Si importas 5 millones más de habitantes, necesitas también hospitales, personal sanitario y centros de salud para atender a 5 millones más de personas. Hemos importado 5 millones más de habitantes, pero no hemos ampliado el sistema de salud para 5 millones más de personas, de ahí buena parte de la culpa de las listas de espera y la caída de la calidad del servicio, o la saturación del personal sanitario. Por otro lado es lo mismo que cuando Maricarmen estaba en el centro del debate y hablábamos de vivienda. Hemos importado en los últimos años 5 millones más de habitantes, pero no hemos construido tampoco casas suficientes para dar techo a esos 5 millones más de habitantes. El resultado es escasez de vivienda y grandes subidas de precios.

La inmigración masiva y descontrolada es por lo demás otro de los grandes temas electorales en todo Occidente y particularmente en el resto de países de Europa en estos momentos. La inmigración masiva y descontrolada afecta a la sanidad y la vivienda, pero también a la calidad de la Educación o a la seguridad. Los propios gobiernos socialistas, como en el caso de Navarra, culpan a la inmigración de los malos resultados de PISA. No se pueden no esperar problemas cuando estás llenando las aulas de estudiantes de 16 años que no hablan ni escriben en español, que vienen de lugares turbulentos y tienen el nivel de conocimientos de alumnos nativos de 7 años. Respecto a la inseguridad, sin llegar la pseudo guerra civil francesa el deterioro es palpable y las violaciones se han triplicado en los últimos años, aunque en esta campaña Sánchez y el feminismo cubran este dato con un manto de silencio mientras piden el voto femenino.

España tiene grandes problemas y uno de ellos es la inmigración. Es un problema español pero común a casi todos los países importantes de Europa. Es un problema que no puede ser ajeno al debate electoral y que va a determinar el voto de muchas personas. Existen sin embargo otros problemas muy graves y muy particulares de España. Tenemos un enorme problema de corrupción, pero pasamos al siguiente nivel porque, para blindarse frente a este problema de corrupción, tenemos un gobierno dispuesto a reventar el estado de derecho para garantizarse la impunidad, y en esa búsqueda de la impunidad a través del poder cabe hasta un pucherazo alterando el censo español. La inmigración sin embargo también con el censo vuelve a jugar un papel principal. Volviendo a la sanidad, lo mismo que la izquierda oculta el origen de los delincuentes y evita su publicación a lo mejor interesaba también conocer el origen de los pacientes que atiende la sanidad. No se trata de racismo sino de conocer la verdad. Algún problema habrá que empezar a intentar que se resuelva en los países de origen. La verdad, por otro lado, es que España no puede acoger a todas las personas de América o Africa que están en una situación de pobreza o necesitan un tratamiento. Nuestra solidaridad no puede ir mucho más allá de los recursos que tenemos para ser solidarios o colapsarán nuestro modo de vida, la seguridad, la vivienda, la educación y la sanidad.

Compartir este artículo

Deja una respuesta

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

  • Navarra Confidencial no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores. Cada usuario es único responsable de sus comentarios
  • Los comentarios serán bienvenidos mientras no atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos o calumniadores ,infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros , empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan contenidos de mal gusto.
  • Se procurará evitar en lo posible los comentarios no acordes a la temática publicada
  • Navarra Confidencial se reserva el derecho de eliminarlos

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Navarra Confidencial
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: info@navarraconfidencial.com.

Suscríbete a nuestro boletín