Si hay un 5% de negros en la sociedad, tiene que haber un 5% de médicos negros. Esta parece ser la lógica tras la medida que ha aprobado el Parlamento de Navarra con los votos del pentapartito. La norma amplía la política de cuotas de género en el mercado laboral aplicándola también a los colectivos raciales. La nueva Ley contra el racismo y la xenofobia, por ejemplo, contempla que en las bases reguladoras de las subvenciones o cualquier otro tipo de ayudas públicas «se valore que las empresas cuenten con personal de origen étnico o racial diverso». O sea, que una empresa pueda discriminar a un blanco frente a un negro para cobrar una subvención del gobierno.
Separatistas, proetarras, comunistas y socialistas abren la puerta a los cupos por razas en una ley navarra https://t.co/Ux4MY9YSlf pic.twitter.com/gq8L88bAu4
— Libertad Digital (@libertaddigital) April 3, 2023
Irónicamente, racismo es dar un puesto a un asiático que ha sacado un 8 en vez de a un blanco que ha sacado un 9. Igualdad no es dar a una mujer un puesto para el que está menos cualificada que un hombre. Las cuotas son una forma de discriminación encubierta. La discriminación por turnos no es igualdad ni tampoco justicia, no repara injusticias del pasado y genera nuevas injusticias. Quienes compiten por un puesto son las personas del presente. No se puede discriminar a un aspirante del presente por una injusticia pasada que además no repara la injusticia a la persona concreta discriminada en el pasado. El beneficiario no es una persona discriminada sino otra que no tiene nada que ver. Y el perjudicado tampoco tiene nada que ver con ninguna discriminación del pasado. Ninguna injusticia repara una injusticia anterior, simplemente añade una injusticia más a la historia de la injusticia.
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¿Existe por lo demás alguien que preferiría ser operado por un blanco sin título de Medicina que por un acreditado cirujano negro o asiático? La izquierda siempre lucha para asegurarse la victoria contra fantasmas imaginarios. Igual que ningún empresario, por amor al heteropatriarcado, le pagaría más a un hombre por el mismo trabajo que haría una mujer por menos salario.
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Salvo en la cabeza de los izquierdistas, en ningún sitio está escrito que si hay un 50% de mujeres tenga que haber un 50% de ingenieras igual que en ninguna parte está escrito que tenga que haber un 50% de jueces o funcionarios. La igualdad es que todo el mundo pueda elegir, no que todo el mundo elija lo mismo. De hecho la igualdad de resultado implica la discriminación en la selección o la eliminación de la libertad de elección. O sea, que se obligue a las mujeres que quieran ser juezas a que sean ingenieras, o que para sacar un 5 en ingeniería baste un 3 si es mujer.
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Las cuotas son un sinsentido lo mismo aplicadas al género que a las razas. Por otro lado, en virtud de la misma lógica enloquecida aplicada al género, debería reconocerse el derecho a la autodeterminación de raza. Si alguien se autopercibe negro, o un negro encerrado en el cuerpo de un blanco, debería poder inscribirse como negro y poder beneficiarse en su empresa o en la administración de la discriminación positiva a los negros.
El último pleno del Parlamento aprueba la ley foral contra el racismo y la xenofobia https://t.co/DoIGbsEZyI pic.twitter.com/6a8jRkwM0C
— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) March 30, 2023
Por lo demás, cabe preguntarse si realmente existe un izquierdista tan convencido que prefiera viajar en un avión pilotado por un negro trans que por un blanco con título de piloto, o a la inversa. O sea, lo importante es la cualificación como piloto, no la raza o el género. De lo que tienen que preocuparse los políticos es de que la gente pueda elegir, no de que elija lo mismo. El criterio por el que alguien tiene que poder llegar a un puesto es su preparación, su nota, sus méritos, no una cuota de raza o de género. No podemos pasarnos la vida transitando de una injusticia a otra, de una discriminación a otra, de una irracionalidad a otra. Si hay un 15% de inmigrantes, tal vez no debería permitirse tampoco que un partido pudiera tener más del 15% del voto inmigrante. También podríamos dejar de encarcelar inmigrantes, aunque cometan delitos, si en la cárcel ya hay una cuota de un 15% de inmigrantes presos. Tal vez cada voto a un candidato negro o mujer debería multiplicarse por 2,5. Cada voto a Ayuso, por ejemplo. La reducción al absurdo respecto a las políticas de género acaba en el mismo punto que empieza. Son argumentos sin recorrido. Es todo un auténtico sinsentido.
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Un comentario
Si hay un 5% de negros en la sociedad, tiene que haber un 5% de médicos negros. Claro, y si hay un 5% de imbéciles en la sociedad, tendrá que haber un 5% de políticos imbéciles. Ojalá fuera así, en este segundo caso me temo que habría que despedir a un montón de políticos imbéciles al superar, con creces, la cuota del 5%.