Los andaluces han hablado. Los andaluces y una porción de tataranietos de Sánchez en el “exilio” añadidos al censo en virtud de los trucos del presidente. Así y todo la derrota de la izquierda en general y del PSOE en particular ha vuelto a ser apabullante. En realidad los resultados son llamativamente parecidos a los de 2022. En las anteriores elecciones la derecha obtuvo el 56,57% de los votos, frente al 57,95% que ha obtenido en 2026. Es decir, que la derecha ha crecido, contra lo que parece desprenderse del análisis de algunos medios. Además ha crecido desde unos guarismos ya altísimos. Es decir, en realidad es asombroso que en Andalucía, antaño feudo inconquistable de la izquierda, ahora estemos normalizando casi un 60% de voto para la derecha, para que pensemos que las cosas no cambian. Cambian, aunque sea a poquitos y tomándose tiempo. Lo que no cambian las cosas es sin luchar por el cambio.

La derecha, como bloque, por tanto no sólo se mantiene frente a los espectaculares resultados de 2022 sino que todavía crece un poco, pese al manoseo del censo y pese al aumento de la participación. Nuevamente se demuestra la falsedad del mito: la derecha crece aunque suba la participación. Lo que cambia la percepción, o se está usando para tergiversar el análisis, es la aparición del partido de Alvise. Se acabó la fiesta no se presentó en 2022 y ahora le roba a VOX y al PP, sobre todo a VOX, un 2,53% de los votos, que no obtienen ninguna representación. Todos los partidos de izquierda han conseguido escaños mientras que Alvise sólo ha conseguido restar un poco. Afortunadamente la derecha sigue sumando, pero en otras circunstancias más ajustadas Alvise podría haber provocado un desastre. Que piense el votante de SALF si quiere ser el caballo de Troya de Sánchez.
No diréis que no avisé. Viñeta de la semana pasada. pic.twitter.com/TKGpWWLXsg
— Jose María Nieto (@HUMORJMNIETO) May 17, 2026
El otro elemento fundamental del análisis es la voladura de la mayoría absoluta de Moreno Bonilla. Pero como hemos visto esto no significa que la derecha haya sufrido un revés, sino en todo caso que lo ha sufrido el PP. Y efectivamente, lo ha sufrido. Bonilla sube en votos, pero baja en porcentaje, pierde 5 diputados y se queda a 2 de la mayoría absoluta. Subir en votos pero bajar en porcentaje es como tener 11 bocadillos en vez de 10, pero tener que repartirlos entre 13 en vez de entre 9. En términos políticos la diferencia entre gobernar solo gozando de mayoría absoluta y perder esa mayoría es un cataclismo.
95.000 votos que podrían haber ido a reforzar a la derecha y que han ido al cubo de la basura o peor aún, han dado escaños al propio PSOE. Espero que los que han tirado hoy su voto reflexionen. Que acabe ya el experimento del CNI. pic.twitter.com/rHYiVBsyGs
— Sr.Liberal (@SrLiberal) May 17, 2026
Decíamos en el titular que Andalucía ha girado en estas elecciones aún más a la derecha y es la verdad. No sólo porque globalmente el voto de la derecha ha crecido, sino porque dentro del voto de la derecha ha crecido el voto más a la derecha, el de Alvise y el de VOX. Es decir, el porcentaje de voto de la derecha es mayor que en 2022 pero además ese porcentaje se ha derechizado respecto a 2022. Los andaluces quieren un gobierno de derechas pero más de derechas que si sólo depende de Moreno Bonilla.
Vox logra superar al PSOE en más de 40 municipios de Andalucía https://t.co/s30HrmLmu9
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) May 18, 2026
VOX ha subido en voto y en porcentaje respecto a 2022. No sólo eso, lo fundamental es que en 2022 era prescindible y ahora es determinante. Si para Moreno Bonilla perder la mayoría absoluta es un cataclismo político, para VOX ser determinante para poder alcanzarla es un exitazo total. De hecho hubiera sido un mal resultado para VOX subir mucho más en diputados pero que la suma con el PP no diera para gobernar o que el PP no le necesitara. Por otro lado, Abascal ha sido claro durante toda la campaña advirtiendo a Moreno Bonilla de que VOX no iba a regalar sus votos para investir a Bonilla. Si el popular quiere los votos de VOX, tendrá que hacer concesiones programáticas, como es lógico. En este sentido el compromiso es inapelable. Abascal tiene el respaldo de sus votantes porque pidió el voto anticipando que no se lo regalaría al PP. Nadie puede decir por tanto que el votante de VOX quiere que se regale su voto al PP. A su vez, Moreno Bonilla pidió el voto para no tener que depender de VOX y el electorado le ha dicho que no, que no revalida su mandato, que gobernando solo no ha hecho lo suficiente, que mejor que dependa de VOX. Si Moreno Bonilla no sabe leer el resultado no sólo se hará el harakiri a si mismo sino al PP nacional. En realidad cualquier absurdez que hiciera Moreno Bonilla para evitar el pacto con VOX sería hacerle un favor a VOX a nivel nacional.
Es un maldito funeral
— Willy Tolerdo (@WillyTolerdoo) May 17, 2026
🤣🤣🤣🤣🤣 pic.twitter.com/HC9KwKYC7M
Por supuesto el resultado es una catástrofe para el PSOE que se suma a las de Extremadura, Aragón y Castilla-León. A Podemos no le ha ido mejor, de hecho es una sigla que ya no puede presentarse en solitario en ningún lugar de España para obtener representación. El estado del partido de los Iglesias es de disolución, si no de liquidación.
Podemos ha desaparecido de:
— Pablo Haro Urquízar (@pabloharour) May 17, 2026
Andalucía, Galicia, Cantabria, País Vasco, Cataluña, Aragón, Madrid, Comunidad Valenciana, Baleares, Castilla La Mancha, Canarias y Castilla y León.
Pero tiene tertulianos todos los días en TVE
En el caso de Sánchez, no obstante, el presidente sólo divide los resultados electorales en dos: los que le permiten seguir en Moncloa un día más y los que no. Ayer Sánchez por tanto no se jugaba nada en Andalucía y hoy volverá a dormir una noche más en Moncloa a pierna suelta hasta el día de la batalla final. En esa batalla los límites serán la democracia y el punto hasta el que Sánchez pueda retorcer el sistema electoral. Sánchez no tiene límites internos, así que o resisten los límites externos que le impone el estado de derecho o no los tendrá.