A la izquierda le ha entrado prisa y se ha puesto a aprobar a todo trapo todos sus asuntos pendientes antes de que termine la legislatura e incluso antes de que comience la campaña electoral de las municipales y autonómicas. De esto modo a la ley del “sólo sí es sí” se suma ahora la aprobación de la Ley Trans o la Ley de Bienestar animal. En todos los casos, estas leyes ideológicas dimanan de algún modo de la misma fuente y de las mismas personas, con el mismo y característico sectarismo y con la misma falta de rigor. Los efectos secundarios que después se lamentarán ya se pueden prever.
https://twitter.com/PilarHLuc/status/1546451602256674816
El caso es que al menos en esto de la Ley Trans ni siquiera somos pioneros. Eso nos da la ventaja de no tener que cometer los mismos errores de bulto ni padecer los mismos terribles efectos secundarios que otros países están padeciendo. Naturalmente esa es una ventaja que para este gobierno sería demasiado inteligente aprovechar.
Al menos 1000 familias preparadas para denunciar a la clínica de género Tavistock en UK. Alegan que se diagnóstico y trató de forma incorrecta a niños y niñas vulnerables que se identificaban como trans. https://t.co/pCYmbxHVhN
— Profesionales Sanitarias Feministas (@SanitariasFem) August 11, 2022
Mientras la extrema izquierda lleva a España a una situación en la que el género sea no sólo algo subjetivo e intercambiable como una chaqueta, sino algo que deciden niños en edad de ver a Bob Esponja, países como Gran Bretaña o Suecia retroceden a toda prisa del infierno creado por ellos mismos. ¿Dónde puede ir un país imitando todo lo que no funciona en el resto?
El personal de la clínica Tavistock llama a frenar los experimentos transgénero en menores. Avisa de los problemas de seguridad y de ética.
No a la experimentación irreversible en menores.
No a la ley trans de Irene Montero y Mónica García. https://t.co/PFmYHtcFgh— Lucia Etxebarria (@LaEtxebarria) April 26, 2021
En Suecia se frenan los tratamientos trans ante la evidencia de que los niños, a través de la educación en los colegios, los medios y el discurso dominante, están siendo objeto de una gigantesca campaña de desinformación destinada a confundirlos sobre su sexualidad, cuando todavía ni tienen sexualidad. El resultado son aumentos del orden del 1.000% en la demanda de cambios de sexo entre los menores, un porcentaje que tres cuartos del consejo de ministros ni sabría entender.
Suecia frena los tratamientos para los menores trans al aumentar los casos un 1.000% https://t.co/9rCsC526Qv
— EL MUNDO (@elmundoes) February 9, 2023
En Gran Bretaña, lo que se está produciendo es una oleada de demandas contra la clínica que se encargaba de estos cambios de género que ni siquiera son tales. O sea, a lo que se procede con determinados tratamientos y no digamos mediante ciertas cirugías y amputaciones, no es a cambiar de género sino a la mutilación genital del género que se tiene. No se pasa al otro género, se permanece en el género que uno tiene pero mutilado. Sin pene, sin testículos o sin pechos. Todo esto que es irreversible se pretender autorizarlo además en menores, sin un asesoramiento y un seguimiento previo, e incluso sin el conocimiento de los padres, o contra el criterio de los padres. Ahora el gobierno y la clínica beneficiaria de estas cirugías y tratamientos se enfrentan a una lluvia de demandas. Pero lo grave no son esas demandas, sino el drama humano tras todas esas demandas. La Ley Trans es el próximo asunto respecto al que Pedro Sánchez saldrá a decir que ha tenido efectos secundarios no deseados y se queda corto. Pero que les devuelvan a los niños mutilados la integridad de su género, o que le quiten a Sánchez lo presidido y volado en Falcon.
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Un comentario
Aún estamos a tiempo, pero ya les aviso que la ley la van a sacar «SÍ o SÍ». Y la de los animales también, permitiendo la zoofilia a los podemitas, pero impidiendo matar a escobazos los ratones que se comen el queso (pero el Quesito jamás, ese está blindado).