La brecha salarial entre hombres y mujeres es uno de los mantras favoritos del discurso feminista, el máximo exponente de la existencia del heteropatriarcado, de su injusticia y de su opresión. El problema con este argumento, entre otros, es que la brecha salarial también existe en el sector público, en el que los sueldos se encuentran totalmente regulados y en los que no puede haber discriminación. A igual puesto e igual trabajo igual sueldo, como no puede ser de otra manera. No puede ser de otra manera en ningún sitio, porque sería ilegal, pero es que en la administración resulta directamente inviable. Las tablas salariales son públicas, son universales y están establecidas por ley. Entonces, ¿cómo es posible que también haya brecha salarial en los salarios de la administración foral? Más aún, ¿cómo es posible que haya una brecha salarial en la administración tras 8 años con los gobiernos y los partidos más feministas del mundo? Para empezar he aquí los datos con las salarios promedio en la administración foral desglosados por género. Como puede apreciarse, en el cómputo global los hombres ganan 2.221 euros al año más.
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Si es imposible que por el mismo trabajo y en el mismo puesto una mujer y un hombre cobren distinto en la administración, necesariamente hay que concluir que la brecha salarial se explica precisamente porque no se trabaja lo mismo y no se tienen los mismos puestos. O bien en los puestos mejor retribuidos hay más hombres que mujeres, o bien los hombres trabajan al cabo del año más horas si el puesto es el mismo. Lo que no puede existir es una discriminación abierta por hacer lo mismo en el mismo puesto. Si se cobra distinto por ocupar distinto puesto, o por tener distinta cualificación, o por trabajar distintas horas, ya no cabe hablar de sexismo ni discriminación.
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Puestos a buscar desigualdades, podría quizá alegarse que precisamente las mujeres están menos cualificadas, tienen menos títulos y ocupan puestos peor retribuidos por causas culturales o por un lastre histórico, pero el hecho es que un hombre en ese mismo puesto, con la misma cualificación, trabajando lo mismo, cobra lo mismo. Por lo demás actualmente no existe ningún veto para que una mujer pueda elegir estudiar lo que quiera o trabajar en lo que quiera. Cualquier desigualdad no arrastrada del pasado en las estadísticas actuales será por tanto fruto del conjunto promedio de las elecciones de las mujeres y no de una discriminación. Otra factor puede ser el embarazo y la maternidad, pero aunque este pueda ser un hecho con trascendencia laboral, es un hecho natural, no un hecho ni una imposición cultural.
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Respecto al sector privado, por supuesto también sería ilegal la discriminación salarial por género, pero podría estar más camuflada y a fin de cuentas las empresas las dirigen los voraces empresarios, no nuestros bienamados políticos campeones del feminismo. El hecho sin embargo es que, precisamente por su voracidad, si las mujeres cobraran menos por hacer lo mismo que los hombres, con la misma cualificación y trabajando el mismo número de horas, no habría ni una mujer en paro. O sea, antes de que hubiera una mujer en paro antes estarían en paro todos los hombres. Ningún empresario pagaría más a un hombre pudiendo contratar a una mujer por menos sueldo para hacer exactamente lo mismo. El hipotético machismo de un empresario se acabaría en cuanto el machismo le costara dinero. Por tanto la explicación de la brecha salarial en el sector privado es la misma que en el público. Sólo hay brecha salarial porque la cualificación para el puesto es distinta, porque el trabajo es distinto y/o porque por una causa o por otra se trabaja distinto número de horas. Para todo lo demás están los juzgados, donde además son mayoría las juezas y magistradas.
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https://gobiernoabierto.navarra.es/sites/default/files/lt_retribuciones_medias_puestos_2022.pdf
4 respuestas
Sugiero otra columna sin «trienios».
¡Pues no se lo pierdan que en el País Vascos los funcionarios están haciendo huelgas! En lucha por conseguir mejoras en sus condiciones laborales. Hay que seguir usando la pedagogía para explicarles que los de la empresa privada cobran un tercio menos y lo más grave de todo…¡Son los que les pagan sus nóminas! Tengo muchos funcis en mi familia y entre mis amigos las pocas veces que se me han quejado les he recordado lo del 35% mas y lo de sus horarios de 35 horas semanales en casi todos los casos…callados como p… se me han quedado siempre
Pero estas huelgas tienen toda la pinta que está BILDU detrás para las elecciones de Marzo 2024
Una pena que no se haya aprobado la aplicación del baremo mínimo del 3.5% para obtener representación en el parlamento europeo para las elecciones de mayo 2024, ver al PNV quedándose fuera de ese parlamento será una buena bofetada
Da en el clavo y es irrebatible.El problema comienza con la propia aceptación de la expresión “brecha de género”,sintagma universal acuñado por la ideología woke ,en inglés “gender gap”.Se trata de un treta semántica consistente en la utilización de palabras con una fuerte carga emocional,positiva o negativa,según se trate de enaltecer o denostar algo.Brecha es una palabra negativa,que casi hasta suena mal y utilizándola en contextos como el de las diferencias salariales nos coloca a la defensiva frente a un hecho perfectamente natural por las razones que se aducen en la noticia.
Como contrapunto, ¡a que no se les ocurre a los sicarios de esta ideología referirse al muy superior número de funcionarias sobre el de funcionarios(y cada vez mayor) en las Administraciones Públicas como una muestra de “brecha de género”!
Cada vez va a haber mas hombres que se «autoperciban» mujer, sin necesidad de cambiar siquiera de nombre, como ahora apoyan nuestras «leyes».
Y si no, es que son tontos