Lógicamente los que enarbolan las banderas del socialismo y el antiimperialismo atribuyen la pobreza de África al capitalismo y al imperialismo, pero es que tras la descolonización de África entre los años 1950, 1960 y 1970, prácticamente todos los nuevos estados se convirtieron en dictaduras socialistas. Muchos de ellos marxistas-leninistas, pero también los hubo más creativos como los que formularon el socialismo africano en África Negra o el socialismo árabe al norte.
Quizás Muamar Gadafi con su Libro Verde 📗 (con nombre inspirado en el también socialista Libro Rojo 📕 de Mao Tse Tung) haya sido el más original o conocido de estos dictadores socialistas, pero su originalidad todavía se encuadra dentro del socialismo árabe.
Según el economista africano George Ayittey (Ghana, 1945-2022) el socialismo es el detonante principal de la extensión de la pobreza en África. En su tesis el carácter tradicional africano no es tan colectivista como parece y es dado al comercio. Y los datos parecen acompañarle porque desde que se fueron independizando las naciones africanas han sufrido décadas de tiranías o dictaduras de estas tendencias ideológicas.
La caída de la URSS 🚩 trajo muchos cambios políticos también en África, no solo en Europa. Y es que el fin del imperio rojo no solo provocó que sus satélites socialistas europeos abandonaran el comunismo, sino que en varios países de África (también en los años 90) cayeron dictaduras socialistas, reformaron sus economías… pero muchas de ellas volvieron a las andadas dictatoriales.
Según George Ayittey: “En el África tradicional, uno no tiene que hacer cola frente al palacio de un jefe para pedir permiso para dedicarse al comercio o a alguna ocupación. Había mercados libres, libre empresa y libre comercio en África antes de que llegaran los colonialistas. Tal vez esta fue la razón más singular por la que el socialismo fracasó estrepitosamente en África, porque es una ideología extraña.”
Es una ideología extraña al ser humano en general porque todo individuo, que no recibe suficientes ingresos, aspira a incrementarlos e invertir si es posible, para tener un mejor futuro, no para repartir entre quien no quiere trabajar.

Ayittey continuaba: “…las élites gobernantes de Sudáfrica están a punto de repetir los errores catastróficos que cometimos en el África subsahariana. Algunos miembros de alto rango del gobernante ANC buscan una enmienda constitucional para confiscar las tierras de propiedad blanca sin compensación…”
Al tener familia política “reinounidense”, sé que han estado más expuestos a la inmigración nigeriana o ghanesa que aquí en España. Mi mujer me contaba que unos amigos suyos de Nigeria fueron allí al Reino Unido como estudiantes de ingeniería para volver a Nigeria y hoy ganan tanto que poseen viviendas inmensas que en Navarra solo se pueden comparar a las de Gorraiz.
Tenemos la idea de que África es todo pobreza y miseria, salvo quizás unos cuantos políticos enriquecidos por la corrupción. Y así es el caso que muestra el profesor Ayittey, pero desde que él difundió su acertado diagnóstico las cosas han cambiado mucho. Hay todavía muchas zonas de pobreza, pero hay una amplia y creciente clase media africana que está atrayendo inversores y a su vez ampliando la clase media.
Las escenas de niños negros alimentados con una cuchara en la boca no reflejan la nueva realidad africana que surge a lo largo de amplias zonas del continente negro. África Negra (hoy habitualmente denominada África Subsahariana) tiene corrientes migratorias entre sus países, no solo hacia Europa. Obviamente entre tantos cientos de millones y con un porcentaje tan alto de jóvenes va a seguir emigrando mucha gente, aunque solo sea una fracción del total de la población africana.
No hay más que mirar fotos de Accra (capital de Ghana) por ejemplo, para comprobar que hay desarrollo. Ghana es uno de esos países que atraen inmigrantes de otros países africanos, así como libaneses, como buenos descendientes de los muy emprendedores fenicios y europeos de la época de las cruzadas. Los chinos también están presentes y en muchas ciudades africanas de diversas países del continente negro.
No todo es de color de rosa y a algunos les toca emigrar fuera del continente. Pero la mayoría no viene en cayucos y pateras, ni salta la valla de Melilla como vemos por televisión, sino que suelen entrar legalmente como turistas por avión. El circo mediático que suponen las mencionadas embarcaciones y el asalto de las vallas de Melilla no refleja con exactitud la realidad migratoria de España. De hecho la gran mayoría de los inmigrantes llega legalmente como turista en avión.
En medio de regímenes que están abandonando el socialismo y creando prosperidad hay excepciones como las de Sudáfrica y Eritrea. Sudáfrica con sus políticas socialistas, igualmente criticadas por Ayittey, ha ido a peor en cuanto a libertades y económicamente, mientras su vecina Botsuana, gracias a su querencia por el libre comercio, no para de crecer.
Pero el caso que clama al cielo es el de la Eritrea de Isaias Afewerki (o Afwerki) que con su independencia de Etiopía (1993) su dictador impuso el marxismo-leninismo y es la admiración de los pocos ideólogos abiertamente comunistas que quedan en el mundo. Con el tiempo ha ido tolerando el libre comercio, pero el Frente Popular para la Democracia y la Justicia (con el típico nombre y martillo comunista en su logo) sigue encabezando un estado de partido único. La bandera Eritrea 🇪🇷 no por casualidad en su triángulo rojo 🔺 y contiene la típica espiga comunista, a lo corona de laurel de los césares romanos, como tantos otros estados o partidos comunistas.

Muchos intelectuales marxistas alaban las políticas sociales eritreas de Afwerki sin importarles que su represión haga de Eritrea 🇪🇷 uno de los regímenes más tiránicos de la tierra. Para los intelectuales marxistas occidentales Afwerki es el Fidel Castro africano. Asimismo Eritrea 🇪🇷 tiene el dudoso honor de apodarse la Norcorea africana, no por parte de los intelectuales marxistas, que suelen renegar de ella por sus desviaciones juchistas, sino por los analistas geopolíticos, pues la represión eritrea es bastante peor que la cubana y no muy diferente de la terrible represión norcoreana.
O sea que no es solo que analistas geopolíticos con “prejuicios” neoliberales le hayan puesto a Eritrea el sambenito de comunista, sino que los nostálgicos del comunismo hacen lo propio.
A nivel de España en lo de ideólogos abiertamente comunistas no me referiría a dirigentes de IU o de Podemos, sino más específicamente de los abiertamente marxistas del PCE y del PCPE, aunque el PCE sea parte de IU, que a su vez haya sido parte de coaliciones mayores con Podemos y Sumar. La última trinchera real o más purista del marxismo-leninismo está en foros en internet y páginas web como Kaos en la Red, Bandera Roja, La Haine o Insurgente.
Estos reductos ideológicos marxistas parecen encantados con la pobreza y la falta de libertades en África con tal de que los regímenes sean antiimperialistas o socialistas.
Igual que Cuba, Venezuela, Nicaragua, Palestina e Irán, Eritrea 🇪🇷 es uno de los regímenes al que se agarra la izquierda socialista y antiimperialista. Y en estos tiempos de intervencionismo occidental en ellos, Eritrea 🇪🇷 es prácticamente su última esperanza para muchos de ellos.
Cayó la URSS con las dictaduras del proletariado europeas y de otros continentes; cayeron la mayoría de las bandas terroristas socialistas; la ideología de género está cayendo por sus excesos; el ecologismo climaticista está perdiendo fuelle; China, Laos y Vietnam han traicionado la causa anticapitalista; cayó el socialismo árabe con su último representante en Basar el-Asad… No hay que olvidar que no es solo el socialismo lo que admiran los marxistas y otros de extrema izquierda, sino el antiimperialismo, excepto cuando el imperialismo viene de China y demás morralla.
A nivel global Eritrea 🇪🇷 es aliada de Rusia, China e Irán, que son la cabeza de la alternativa rival de occidente, por lo que Eritrea tiene una razón más para recibir admiración de los marxistas y antiimperialistas del mundo. Aun así, no estamos en la época de la guerra fría en la que estaban los bandos bastante definidos, por lo que a veces hay acuerdos o alianzas contradictorios como el que tiene o ha tenido Eritrea con Israel.
Es que Eritrea es pieza clave en el mar Rojo, no ya porque tenga una amplia costa en este mar, sino que es su puerta de acceso. Vamos, que ahora que se están complicando las cosas en el golfo Pérsico, la otra entrada de hidrocarburos, la del mar Rojo, podría bloquearse entre Eritrea 🇪🇷 y los hutíes de Yemen. Por esa misma razón (de ser la puerta del mar Rojo) la vecina Yibuti (fronteriza con Eritrea) es anfitriona de bases de EEUU, Francia, China…incluso de España, aunque Eritrea también ha tenido alguna base emiratí y posiblemente israelí, y paradójicamente de forma contradictoria China y Rusia se han interesado en instalar las suyas.
Las tiranías y las dictaduras a veces aceptan contradicciones como esta.
Este eje alternativo a occidente (otra forma de decir antioccidental) compuesto por la Organización de Cooperación de Shanghái (OSC), los BRICS y otras organizaciones nació moribundo por su heterogeneidad y por incluir algunos de los peores rivales, por no decir enemigos.
Una cosa es que haya regímenes distintos unidos por un enemigo o rival común, que puede ser EEUU específicamente u occidente y la democracia liberal como idea más abstracta, y otra es meter a los peores enemigos en una alianza juntos. Quien sabe de política internacional, sabe que la India no puede estar de aliada de China o Pakistán. Es de cajón.
La India es mucho más antichina y antipakistaní que antiamericana o antiisraelí y el hecho de ser una democracia solidifica la ecuación de la India a favor de EEUU.
La guerra de Ucrania y las intervenciones estadounidenses en Irán, Cuba y Venezuela han terminado de debilitar o de visibilizar la debilidad de esta incongruente alianza alternativa. Sin embargo la rebelde y tiránica antioccidental Eritrea 🇪🇷 parece que va a seguir siendo la niña de los ojos de comunistas y antiimperialistas.
Eritrea, es una de las Peores Dictaduras
La verdad es que en estos temas no hay una «verdad absoluta» porque el horror se mide de formas distintas.
Si usamos el Índice de Libertad puro y duro, Corea del Norte y Eritrea tienen posiciones fijas en el podio porque el Estado es dueño de tu cuerpo y tu tiempo (literalmente, por el trabajo forzado y el servicio militar de por vida). Pero si mañana me dices que Afganistán es la peor por el «apartheid de género» o Sudán por las masacres actuales, tendrías toda la razón del mundo.
Al final, estos rankings son solo una foto de lo que las ONG logran documentar, pero en las dictaduras más cerradas, lo peor es precisamente lo que no sabemos que está pasando.
Aritz Lizarraga Olascoaga