El año pasado se hacía público un dato llamativo. Navarra, según los datos del Observatorio del pluralismo religioso en España, era la comunidad española con mayor número de mezquitas en relación al número de habitantes. El dato es algo más que una curiosidad estadística, es la expresión de un cambio social y demográfico que se traslada también a lo ideológico y cultural con consecuencias en todos los ámbitos de la realidad.

Según los datos de la UCIDE (Unión de Comunidades Islámicas de España), que podemos unir a los citados del Observatorio del Pluralismo Religioso, actualizados en 2025, el número de musulmanes en Navarra rondaría los 40.000, acercándose al 6% de la población. Es interesante no sólo la cantidad sino la evolución, que lógicamente sólo se entiende a través de la inmigración.

El cambio social y cultural que supone la aparición y crecimiento de este segmento de la población resulta evidente también en el ámbito político. No todos los 40.000 musulmanes que hay en Navarra tienen aún derecho a voto o edad de votar, pero asumiendo que sólo pudieran hacerlo 20.000 de ellos eso representaría unos 3 diputados en el Parlamento de Navarra, que podrían ser 6 si el número de votantes musulmanes ascendiera a 40.000, y ese momento llegará cuando los actuales residentes puedan votar o conforme aumente mediante la llegada de nuevos musulmanes la proporción.

Obviamente no se puede asumir que todos los musulmanes votarían, o que lo harían al mismo partido, pero sin duda el colectivo de votantes musulmanes ya no es despreciable y lo será mucho menos en el futuro. Los políticos navarros tendrán que tener en cuenta este vector del voto muslmán para ganar elecciones en el futuro.

Llegado el momento y alcanzada la masa crítica suficiente, podría plantearse incluso la existencia de un Partido Musulmán, a escala nacional o foral. Dado el actual sistema electoral y la complejidad del mosaico político español, todos somos conscientes de la relevancia que pueden tener los diputados de un pequeño partido para alcanzar la mayoría absoluta. De este modo, un partido musulmán podría convertirse en determinante para formar una mayoría de gobierno, y por tanto tener una capacidad de influencia muy por encima de su representación real. Esto es algo que no sólo puede pasar, sino que muchos creadores de la realidad pueden estar buscando que pase, y en cualquier caso es algo en lo que merece la pena pensar antes de que pase porque serán dos futuros en que vivir muy distintos uno en que esto pase y uno en que no. Ahora quizá todavía podemos elegir, después quizá no.