La adjudicación de las obras de los túneles de Velate o es ilegal o no sirve para nada la legalidad. Es decir, tenemos por un lado la afirmación de la Oficina Anticorrupción de que la adjudicación estuvo llena de irregularidades y que se trata de un encargo nulo de pleno derecho. Tenemos también las denuncias en los votos particulares de los miembros de la mesa de contratación. Tenemos asimismo el dictamen de Comptos señalando que en la adjudicación de Velate no estuvieron garantizados los principios de igualdad y transparencia. La pregunta es, ¿cómo en esas condiciones no va a ser nula la adjudicación de las obras? Sabemos además que el resultado de esa adjudicación llena de irregularidades y en la que no se garantizaron los principios de igualdad y transparencia fue que la adjudicación multimillonaria se la llevó la empresa de Cerdán. ¿Cabe entonces no sospechar de la relación entre todas esas irregularidades y la adjudicación a Servinabar?
🔴 Anticorrupción afirma que debió anularse la adjudicación de Belate a la UTE en la que están Servinabar y Acciona. https://t.co/zPJTeWsabs pic.twitter.com/JtP4rIPqld
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En ningún momento Comptos ni la Oficina Anticorrupción aseguran, como pretende Chivite, que no hubiera ningún delito ni ninguna ilegalidad en la adjudicación. No dicen tal cosa, ni la pueden decir porque no son un tribunal. Tampoco cabe inferir que dicen que no hubo delito porque no afirmen la existencia de un delito. No sólo es que eso lo tendrán que determinar los tribunales y no Comptos o la Oficina Anticorrupción sino que si hubiera existido un delito precisamente habría venido precedido de esas irregularidades que sí denuncian Comptos y la Oficina Anticorrupción. La concesión a Cerdán, por otro lado, no se entendería sin esas irregularidades. Si el objeto de esas irregularidades no era que la adjudicación se la llevara la empresa de Cerdán, ¿para qué cometer esas irregularidades, para qué tolerarlas y defenderlas, y para qué no volver a licitar la obra?

No se entiende en absoluto, o se entiende demasiado, cómo pudo seguirse adelante con la obra más importante de Navarra si el proceso de adjudicación estaba lleno de irregularidades y si no estaban garantizados los principios de transparencia e igualdad. Si como pretende Civite todo fue legal aunque irregular, la pregunta que habría que hacerse es para qué sirve la legalidad. Si en un proceso lleno de irregularidades en el que no se garantizan la igualdad y la transparencia la obra se la lleva la empresa del número 3 del PSOE y todo es legal, ¿para qué sirve la legalidad? Lo lógico es que todo fuera nulo de pleno derecho como afirma Anticorrupción.

A la vista de las denuncias e irregularidades, en todo caso, ya sólo aunque fuera por prudencia cabía actuar o no actuar. Repetir la licitación, como hemos sabido esta semana que quería el directo general de Obras Públicas, era una cuestión de limpieza democrática. Decidideron no actuar y resulta que había un chanchullo por medio. Ahora ellos, empezando por Chivite y su tío, son por tanto responsables políticos de ese chanchullo. Pueden no dimitir y obligarnos a seguir llamándolos consejero o presidenta, pero no pueden obligarnos a pensar que no son responsables políticos de lo sucedido y que no deberían haber dimitido. Que sean sólo responsables políticos de lo sucedido es por otro lado para ellos el mejor de los escenarios. En este sentido sólo hay dos opciones para entender el comportamiento de Chivite: o es una acelga o está implicada de algún modo en la adjudicación, y entonces la tiene que defender a toda costa porque defendiendo la adjudicación a Cerdán se defiende a sí misma.
🔴 Chivite defiende sus reuniones con el preso Cerdán: «Se preocupaba por las infraestructuras de Navarra»
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Por supuesto el empecinamiento en no dimitir impide despejar las sospechas, por un lado, y por otro la delirante insistencia de Chivite a estas alturas en que todo fue transparente y ejemplar, contra todo lo dicho por Comptos, los técnicos de la mesa de adjudicación, y la Oficina Anticorrupción, destruye su credibilidad. A estas alturas todavía Chivite se cree, o nos quiere hacer creer, que Cerdán la acompañaba y se interesaba por las obras públicas en Navarra en calidad de diputado y no en calidad de copropietario de Servinabar. Una vez más las dos opciones por las que Chivite defiende esto son o que no se enteraba de nada o que es cómplice de la operación. Cuando se le exige la dimisión es porque se piensa bien de ella y se le sitúa en la primera opción. Si el escenario cierto acaba siendo el segundo la exigencia no sería ya sólo la dimisión.
Obras Públicas ejerció "represalias" y aisló a uno de los técnicos que denunció la adjudicación de Belate https://t.co/OGFqKFxPdy
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La corrupción del PSOE tiene según los informes de la UCO su epicentro en Navarra. Cerdán trajo la corrupción, pero además la maquina del fango y la existencia de una supuesta epidemia de fascismo porque todo está unido. Para entender el caso Cerdán y su peculiaridad es preciso partir de un inicio un tanto especial. Aquí no estamos ante un tipo que llega al poder y el poder lo corrompe, sino parece más bien que se trata de un corrupto que piensa cómo puede llegar al poder para forrarse. El primer paso es compartir el negocio con Antxon Alonso, el componente nacionalista, para empezar a facturar ya con Barcos. El segundo paso es convertir a Chivite en presidenta y meter al PSN en el gobierno. El tercer paso es conseguir llevar a Sánchez del Peugeot a la Moncloa. A partir de ese punto autopista hacia el cielo.
Acciona-Servinabar tendría que haber sido excluida de la licitación de 62 VPO en Erripagaña, según la Oficina Anticorrupción https://t.co/bnq9qOyfH3
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Hemos reflexionado estos días pasados, a partir de la comparecencia de Chivite en el Senado, sobre cómo fue ella la persona elegida por Cerdán para presentarse a la presidencia foral. Por supuesto todo lo que hacía Cerdán desde 2015 cuando entra a medias con Antxon Alonso en Servinabar se dirigía a propiciar el negocio. Así pues no cabe duda de que promocionó a Chivite pensando que Chivite era lo mejor para su negocio. O participaría de él o por lo menos no pondría obstáculos. Lo segundo ha quedado claro meridiano.

Por lo que se refiere a Sánchez, podríamos pensar por qué Cerdán apoyó a Sánchez cuando el PSOE lo sacó de una patada de la Secretraría General. ¿Qué sentido tenía arrimarse a esa caballo perdedor? Por el contrario, Cerdán se arrimó a Sánchez precisamente porque perdió y no tenía ningún otro apoyo, era por consiguiente la oportunidad de llevar a la presidencia a un pelele bajo su control. En este sentido, Koldo se refiere a Sánchez incluso como un mindundi en alguna grabación. Puede que Cerdán no sea un genio, pero sí tiene seguramente la listeza del pillo. Conocía a su gente. Sabía de la radicalidad de las bases del PSOE y lo que había que decir para seducirlas. Iván Redondo hizo el resto.
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🗣️ Miss Asturias rompe su silencio: «Koldo decía que Sánchez era un mindundi que pusieron ellos ahí»
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Para hacer presidenta a Chivite y seguir forrándose, Cerdán sabía que se necesitaba el apoyo de Bildu. Cerdán es por tanto el gran muñidor de la alianza del PSOE con Bildu. Hacía falta llegar como fuera a acuerdos con Bildu para morir millonario. Llegar a acuerdos con la izquierda abertzale, a su vez, necesariamente desemboca en una serie de consecuencias. Para justificar acuerdos con etarras como Otegui, necesitas convertir a la alternativa en algo peor que Otegui. Si yo pacto con Otegui, la alternativa tiene que ser Hitler. Una cara del pacto con Bildu, primero en Navarra y después en el conjunto de España, es la necesidad de convertir a la oposición en algo peor que Bildu. La otra cara del pacto es la necesidad de blanquear a Bildu. He ahí la clave de la polarización y la crispación que estamos viviendo. No hay ninguna posibilidad de que el PP y VOX, o antes Ciudadanos, no sean etiquetados como nazis por el sanchismo, porque ese etiquetado va implícito como una necesidad derivada de los pactos con Bildu.

Si la oposición necesariamente tiene que ser Hitler, los medios críticos en este marco necesariamente tienen que ser la máquina del fango, pseudomedios, el discurso del odio y propagadores de bulos. Este señalamiento de los medios no comprados le vino por otro lado genial al PSOE, y al propio Cerdán, a la hora de afrontar las primeras informaciones sobre la corrupción de Abalos y Koldo García. O antes sobre las mascarillas. No digamos cuando las sospechas llegaron al propio Cerdán o la mujer de Sánchez y a su hermano. El PSOE y sus socios dividieron el mundo periodístico en dos: los que negaban todo atisbo de corrupción en el PSOE y la máquina del fango. Esta división llegó después también a la Justicia, donde los jueces quedaron divididos entre los buenos magistrados nombrados por el propio PSOE y los jueces fascistas que investigaban la corrupción del PSOE. También había guardias civiles buenos y la malvada UCO patriótica que le quería poner a Sánchez una bomba lapa en los bajos. Sánchez con este discurso defendía el poder. Cerdán defendía el negocio. Salvo que lleguemos al momento en que se descubra la financiación ilegal del PSOE o que el jefe de la banda era Sánchez. En tal caso Sánchez estaría haciendo doblete al defender el poder y el negocio.