El nombramiento de un teniente general de la Guardia Civil como jefe del Mando de Apoyo del cuerpo ha desatado la indignación del nacionalismo vasco. Resulta que el teniente general en cuestión era uno de los guardias civiles que hace 37 años participó en la operación antiterrorista que dio lugar a la detención de Mikel Zabalza, cuyo cadáver terminó apareciendo en el Bidasoa en un oscuro suceso que pudo ser un caso de torturas.
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El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, sostuvo ayer sin embargo frente a las interpelaciones de Geroa Bai y PNV (valga la redundancia) en el Senado que sobre el teniente general en cuestión no pesa ninguna condena ni ninguna sospecha concreta: «Refieran en base a qué resolución concreta el señor Espejo está o estuvo imputado formalmente».
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Para Koldo Martínez se trata de un escándalo y considera que el gobierno padece una “enfermedad moral” por haber aprobado este nombramiento.
Hace 37 años asesinaron con #tortura a #MikelZabalza. Un miembro de la #GuardiaCivil que intentó enmascarar su muerte ha sido ascendido por el Gobierno. Por ello le he preguntado al ministro Marlaska. Hona hemen nere interbentzioa: https://t.co/ydvRGlKe7T
— Koldo Martínez Urionabarrenetxea (@komaur) April 18, 2023
Desde luego el caso de Mikel Zabalza puede ser uno de los más oscuros de la lucha contra ETA, por lo que evitaremos entrar en el fondo del asunto y en la oportunidad o inoportunidad del nombramiento. Ahora bien, lo que parece bastante evidente es que si alguien no tiene demasiada legitimidad ejemplar para cuestionar el ascenso ni el nombramiento de nadie es precisamente Geroa Bai o la izquierda abertzale.
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En el caso de Bildu, tenemos a David Pla, el último jefe de ETA, ascendido a la cúpula de SORTU, la formación dominante en Bildu. Por no mencionar que Otegui es un secuestrador ascendido a coordinador general de Bildu. Y en el caso de Geroa Bai, tenemos por ejemplo el caso de Vicente Serrano Izco, que de etarra que participó en el secuestro de Felipe Huarte pasó a ser diputado en el Congreso sustituyendo a Uxue Barcos. No es el único caso reseñable de Geroa Bai. José Luis Mendoza, consejero de Educación en el gobierno de Barcos, había pertenecido a la guerrilla sandinista, una guerrilla que tampoco es que se caracterizara particularmente por su respeto a los derechos humanos. ¿Por qué Koldo Martínez no dijo una palabra contra estos nombramientos de su formación? ¿Considera que Geroa Bai tiene una enfermedad moral por haber decidido estos nombramientos? ¿Qué legitimidad moral tiene ahora Koldo Martínez para hablar de los nombramientos de los demás?
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