Resulta que hoy 15 de octubre es el Día Internacional del Duelo Perinatal, o de la muerte gestacional. Es decir, el día que se ha elegido para llamar la atención sobre la muerte de los niños en gestación y el trauma que esta puede producir en sus padres.
Afrontar el duelo perinatal tras el fallecimiento de una hija: “Cuando pierdes a tu bebé, se muere una parte de ti” https://t.co/d97VF9mRAM
— Diario de Noticias (@NoticiasNavarra) October 15, 2025
Llama la atención cómo hoy casi todos los medios, de forma más o menos destacada, hablan sobre este asunto e incluso cuentan los casos concretos de parejas afectadas, que relatan su duelo. En muchos casos son los mismos medios que paralelamente defienden el aborto, quieren introducirlo como un derecho fundamental en una reforma de la Constitución y que niegan la existencia del síndrome post aborto.
La ciencia no respalda el ‘síndrome post-aborto’ del que Vox y PP quieren obligar a informar en Madrid https://t.co/4mJQhPn2OK
— Diario de Noticias (@NoticiasNavarra) October 2, 2025
Nos encontramos por tanto una vez más ante la doble moral y el doble discurso de buena parte de la sociedad ante la realidad del aborto. Cuando el niño es deseado, es un bebé, un ser humano, una criatura viva gestándose dentro de la madre, y su pérdida, que merece reconocimiento, es traumática y merece ayudas y protocolos. Por el contrario, si el niño no es deseado hay que negar que sea humano, que sea siquiera algo distinto del cuerpo de la madre, que la eliminación de su vida sea relevante o que exista algo así como un síndrome post aborto. Esta sociedad cruelmente selectiva huye de la realidad objetiva y es que el niño es niño sea o no deseado. No tiene sentido la existencia de un Día Internacional del Duelo Perinatal si total todo consiste en algo así como reventar un grano y se hace en 106.000 casos al año sin que sea tolerable hablar de trauma en ninguno de esos casos.
Una treintena de familias exigen un protocolo de duelo perinatal en los hospitales de Navarra https://t.co/8bahCuUcQ7
— Diario de Noticias (@NoticiasNavarra) October 15, 2025
Con 106.000 abortos voluntarios al año en España es absurdo que estemos debatiendo si hay que blindar todavía más el aborto. La pregunta es más bien en qué escenario estamos en realidad. No estamos en un escenario en el que hay mujeres que quieren abortar y no pueden, sino más bien en otro en el que hay mujeres que querrían no abortar si se les ayudara un poco, pero se les niega cualquier apoyo. Es más, hasta se les niega de hecho la información sobre esos pocos apoyos a los que pueden acceder en caso de decidir seguir adelante con el embarazo. También se les niega la información sobre las consecuencias físicas y psicológicas del aborto. La verdad es que existen tanto las mujeres que denuncian la falta ayudas que representen una alternativa al aborto, como las que después de abortar padecen un trauma o se arrepienten de haberlo hecho. Existen multitud de testimonios al respecto y estos testimonios son sólo la punta del iceberg, porque es políticamente incorrecto reconocerlo. Hermana yo no te creo.
El abortismo actual no sólo subjetiviza la vida humana reconociéndola o no, y por tanto protegiéndola o no, en función de si es o no deseada, lo cual es ya una barbaridad, sino que convirtiendo el aborto en un derecho de la mujer se produce también el efecto de permitir al hombre lavarse las manos por completo de los deberes de su paternidad.
«El derecho al aborto no te obliga a abortar», dice Rufián.
— José Izuzquiza (@j_izuz) October 14, 2025
El ejercicio del «derecho» al aborto sí obliga a morir a un ser humano. https://t.co/lUpyhXIAsb
La ficción de que abortar no es matar, que el niño no es un niño, y que el aborto es tan sólo decidir sobre el cuerpo de la mujer y no sobre el cuerpo del niño, aparte de abolir la responsabilidad del padre sobre su hijo crea la falsedad de la que habla Rufián. Abortar no es una decisión que uno toma sobre su vida, sino sobre la del niño. Cuando una mujer decide abortar no decide sobre su cuerpo, sino sobre el cuerpo del niño. El cuerpo del niño es otro cuerpo o habría que hablar de mujeres con dos cabezas, dos corazones o cuatro piernas. Si lo que realmente estuviera decidiendo la mujer al abortar fuera matar su cuerpo y no el del niño, el aborto no sería asesinato sino suicidio. Para el niño abortado morir no es optativo. Es falso por tanto que el aborto es un derecho y no una obligación. Lo que existe es el derecho a la vida y no el derecho a matar aunque lo defienda Rufián, y el abortado o la abortada no tiene opción.