La derecha está perdiendo una ocasión histórica para ir a los 210 ó incluso 234 diputados

El ejército de relatores que rodean a Sánchez ha decidido que hay que abrir el debate sobre una reforma de la Constitución que blinde el “derecho” al aborto, como en Francia. A la Agenda 2030 le gustan el degrowth y el aborto. A Sánchez le preocupa que no haya otros temas de que hablar que no sean las chistorradas de Ferraz y las imputaciones de su entorno. Es por ello que el gobierno va a promover una reforma constitucional que sabe que no puede salir adelante. La reforma se activa siguiendo la misma lógica que la flotilla de Gaza. No se trataba de parar la violencia en Gaza, de eso se encarga Trump, sino de tener en el foco de debate una historia que no desgaste al gobierno. Sánchez sabe que no tiene la mayoría necesaria para reformar la Constitución, pero le da igual porque lo que quiere no es reformar la Constitución sino hablar de otra cosa que no rime con chistorra, lechuga o sol.

La reforma de la Constitución es un asunto sin embargo que merece una reflexión. Los artículos 167 y 168 de la propia Constitución, los cuales determinan sus mecanismos de reforma, prevén la necesidad de una mayoría reforzada. Es más, según la parte de la Constitución que se tenga que reformar prevén (además de una consulta popular) una mayoría reforzada y otra muy reforzada, o de tres quintos en el primer caso y de dos tercios en el segundo. O sea, una mayoría en el Congreso de 210 ó de 233 diputados, muy lejos de la mera mayoría absoluta de 176 diputados.

Desde luego las encuestas permiten un futuro a la carta según quien la encargue, pero no son pocas las encuestas recientes que otorgan a la suma de PP y VOX una mayoría superando los 200 diputados. Es decir, una mayoría no sólo desahogada para gobernar, sino cercana ya a esos 210 diputados para poder plantear incluso una amplia reforma constitucional.

La cuestión llegados a este punto es si a la derecha le falta ambición, eso que los anglos llaman a veces Moon shooting, o sea apuntar a la Luna. La idea es que si sólo ambicionas ganar por 1 a 0 es casi imposible que ganes por 5 a 0. Si vas por el 5-0 puede que te quedes en 3 a 0, pero ya es mucho mejor que 1 a 0. Naturalmente puedes ambicionar un 5-0 y perder 0 a 2, pero también puedes perder 0-2 ambicionando un triste 1-0. No nos quedemos por tanto en conseguir un 176 cuando la coyuntura permite aspirar como poco al 210.

El hecho es que buena parte de España está no sólo cansada y harta del sanchismo, sino que incluso se siente amenazada por el sanchismo. Son evidentes en este sentido los intentos del sanchismo por recortar la libertad de expresión, colonizar todos los organismos e instituciones del estado, liquidar la separación de poderes y dinamitar el estado de derecho. La situación del país es de extrema gravedad y gran parte del país lo percibe tal cual, lo que precisamente abre la puerta a una gran mayoría de consenso mucho más amplia que la mayoría absoluta.

Seguramente habría una mayoría electoral mucho más amplia que 176 diputados para un programa basado en puntos como la remigración inmediata de las personas que cometan delitos o el establecimiento de un sistema que garantice la independencia judicial, evitando los nombramientos políticos y dejándolos en manos de los propios jueces. Es probable que también exista una amplia mayoría partidaria de endurecer el Código Penal, recuperar delitos como la malversación y la sedición, o apostar por más energía nuclear. La independencia alimentaria podría ser un complemento lógico a una apuesta por la autonomía energética.También podrían eliminarse los impuestos sobre la vivienda o el IVA de la cesta de productos básicos. Desde luego podrían discutirse estos puntos o añadirse otros, pero la idea es que hay grandes consensos que podrían ser aprovechados por la derecha para construir una especie de programa de salvación nacional en un momento de emergencia institucional, el cual podría recabar una mayoría mucho más amplia y ambiciosa que 176. Sería por otro lado mucho menos triste intentarlo y quedarse en 209 que no ser ambiciosos y no llegar a 176. No perdamos de vista que para sacar a Sánchez de la Moncloa en las urnas hacen falta dos cosas: convencer a la mayoría de que Sánchez es un cáncer y convencer a la mayoría de que hay una alternativa mejor. La primera parte del plan va mucho mejor que la segunda y quizá por eso las encuestas no prevén aún una conmoción.

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Un comentario

  1. No olvidemos cambiar la ley electoral. Es inadmisible que el 7,3% de los españoles consiga 28 escaños (ERC, Bildu, PNV, BNG, CC, UPN), siendo que, salvo UPN y quizás CC, apoyan la ruptura de España. Es decir, ese 7,3% decide el gobierno a cambio de concesiones. Es un «premio» inmerecido que los padres de la Constitución del 78 les dieron con la intención de integrarlos en el Estado, pero que ha tenido el efecto contrario; hoy son más independentistas que nunca. Un ciudadano, un voto, y se resuelve el problema.

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