El bloqueo de la Ley ELA y la pendiente de los enfermos hacia la eutanasia

La llamada Ley ELA, pese a haber sido aprobada,  viene siendo reiteradamente bloqueada en el parlamento nacional de forma que ha acabado siendo relegada a un limbo legislativo del que se ve que falta interés o voluntad para sacarla. A fin de cuentas, deben pensar los principales partidos políticos, a los enfermos de ELA ya se les ofrece en otra ley, que en este caso sí ha habido mucha prisa e interés para aprobarla y ponerla en práctica, una alternativa sencilla y barata: la eutanasia.

El problema con los enfermos de ELA es primero que son más aguerridos de lo que parece. La mayoría de ellos no quiere morir, sino recibir ayuda para vivir. Y no aceptan calladamente su desatención o la eutanasia como única alternativa real y efectiva que les ofrece el estado.

El segundo problema es que las redes sociales están dando a los enfermos de ELA la visibilidad que los medios tradicionales controlados por los partidos políticos habituales les están evitando. Los políticos que tienen aparcada la Ley ELA se creerán que su desinterés por estos enfermos no tiene trascendencia política porque sus telediarios y sus cacatúas mediáticas no se hacen eco de sus reivindicaciones y sus problemas. Todo el interés que algunos altavoces mediáticos han prestado siempre a la eutanasia para los enfermos de ELA que querían morir contrasta vivamente con el desinterés hacia los enfermos de ELA que quieren vivir. Lo que sucede es que un presentador o un tertuliano de un medio tradicional ya no crea opinión, o no como antes, y no en comparación a la cantidad de personas -la mayoría jóvenes- que pueden arrastrar en estos momentos los “influencers” en las redes sociales. Por no mencionar a los propios enfermos de ELA que ya por méritos propios se han convertido ellos mismos en influencers.

Aunque las reclamaciones exigiendo la aprobación de la Ley ELA cada vez reciben un mayor caudal de apoyo popular, lo cierto es que políticamente, pese a la llamada personal a los principales líderes políticos del país, sólo Inés Arrimadas y Santiago Abascal han contestado a este llamamiento social.

El problema previsible con la eutanasia era que, una vez aprobada, se iba a convertir en un plano inclinado por el que se iba a dejar que se deslizaran los enfermos, los discapacitados, los ancianos, los depresivos, los fracasados, los perdedores, los rezagados, los inadaptados… Cuando para justificar la eutanasia se califica de indigna de ser vivida la existencia de los enfermos de ELA, colateralmente se convierte en indigna la vida de todos los enfermos de ELA que quieren seguir viviendo. Es el plano inclinado, la pendiente por la que nuestra sociedad mucho más buenista que buena pretende ver cómo se deslizan todas las personas sobrantes e indignas, una vez creada la categoría de personas sobrantes e indignas. Por supuesto se trata de una categoría, por definición, siempre creciente. No dejamos a nadie atrás. Protegemos al débil. Estamos contra el suicidio. No son más que eslóganes vacíos que tropiezan de bruces con la cruda sociedad deshumanizada e implacable que estamos construyendo en el mundo real.

https://twitter.com/Frank_Cuesta/status/1640302396202180608

A tenor de lo publicado en internet, los enfermos de ELA en España son un colectivo de unas 4.000 personas. Quizá esto explique el desinterés de la mayoría de nuestros políticos por la Ley ELA. Subir las pensiones con un dinero que no se tiene, el “bono cultural” o los salarios de los funcionarios con cuestiones que ponen en juego el destino de muchos millones de votos, pero a los enfermos de ELA u otros se les puede dejar aparcados. Indigna es por lo visto para algunos políticos la vida de todo aquel cuyo voto no resulta determinante para la reelección. Incluso desde este punto de vista, sin embargo, pueden estar equivocándose. ¿O es que el gobierno pretende dejar a la gente muriéndose hasta un mes antes de las elecciones y anunciar sólo entonces a bombo y platillo el desbloqueo de la Ley ELA? Los enfermos de ELA que quieren vivir, en todo caso, están recabando un apoyo mucho mayor entre los usuarios de las redes sociales del que algunos políticos detectan atendiendo sólo lo que sucede en los terminales mediáticos tradicionales sometidos a sus nombramientos, controles y subvenciones.

Los 500 millones de euros anuales de gasto del Ministerio de Irene Montero entre los 4.000 enfermos de ELA en España podrían convertirse en 125.000 euros anuales de ayuda a cada enfermo. Lo que falta es la voluntad, no el dinero. Juzgue cada cual, por lo demás, si el presupuesto del Ministerio Montero resulta más provechoso que ayudar a los enfermos de ELA. De hecho este puede ser un buen criterio para decidir cualquier gasto público. Si esto no es mejor que ayudar a los enfermos de ELA, no lo pagamos.

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