La Telefónica de Sánchez y Enrique Goñi se hunde en bolsa y anuncia 5.000 despidos

Telefónica propone un ERE para despedir a 5.040 trabajadores. Esta noticia es muy relevante desde el punto de vista económico, evidentemente, y una buena muestra de cómo el país efectivamente va como una moto, pero es también es muy relevante desde el punto de vista político. Como todo el mundo sabe, Telefónica ha sido tomada por asalto por el gobierno al ordenar a la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) hacerse (con el dinero de todos) con el 10% de las acciones de Telefónica. Además de la SEPI, el gobierno controla el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), el cual es propietario del 20% de Caixabank, la cual es propietaria de Criteria que tiene otro 10% de las acciones de Telefónica.

Total, que el gobierno controla de hecho el 20% de Telefónica y que de este modo, usando el dinero de todos, es el accionista mayoritario y el que hace y deshace a su antojo, empezando por colonizar la presidencia poniendo a su frente a un devoto sanchista.

Por supuesto todo esto tiene un precio, sólo que es un precio que pagamos todos. Pedro Sánchez se hace con el control de Telefónica con el dinero de todos para sus intereses particulares. El problema es que de esta manera Pedro Sánchez no sólo se evita tener que poner su dinero para controlar Telefónica, sino que pone nuestro dinero en riesgo. La SEPI compró a 4,02 y las acciones ahora rondan los 3,6 euros. ¿Quién asume la pérdida de esos cerca de 400 millones de euros? Todos los españoles, que somos los que estamos poniendo el dinero.

La pregunta es si el gobierno puede coger el dinero de los españoles y jugárselo en la bolsa. ¿Para eso es el dinero de los impuestos? Pero es que no sólo es que los españoles estemos perdiendo dinero en bolsa en una inversión no elegida por los españoles, es que además Telefónica está funcionando mal desde el punto de vista empresarial, con descensos de beneficios y recorte de dividendos. El descenso del precio de las acciones es a fin de cuentas un reflejo de la mala evolución empresarial. El mal desempeño empresarial, a su vez, habría que preguntarse si no es fruto de que la empresa ha sido tomada por el estado para alcanzar objetivos políticos, no objetivos económicos.

La guinda del pastel no es ya sólo que el gobierno use el dinero de todos para controlar una empresa, que la empresa vaya mal, o que todos perdamos en bolsa con esta decisión, sino que además la empresa anuncie la friolera de 5.000 despidos. ¿Pero no era maravilloso lo público? ¿No tenía que intervenir el estado para garantizar el empleo? ¿No eran los empresarios los malvados que se dedicaban a despedir gente en vez de a contratarla? Por el contrario, una vez más lo que se verifica es que cada vez que el gobierno mete la zarpa en las empresas destroza las empresas y se destruye el empleo. ¿Dónde está la izquierda protestando porque el gobierno se gaste el dinero público en el casino de la bolsa y por que las empresas controladas por el gobierno anuncien miles de despidos? ¿Dónde están los sindicatos? Todo el lado sanchista del muro permanece callado porque todo el que no está implicado en el asalto se encuentra comprado.

Como remate final no queda sino tranquilizar a todo el mundo porque parece que el ERE de Telefónica afortunadamente no afectará a Enrique Goñi, el sepulturero de la Caja de Ahorros de Navarra y ahora, previo paso por Criteria, flamante presidente de la Fundación Telefónica, desde que fue asaltada por el gobierno. De hecho, Enrique Goñi es considerado por diversos observadores como el killer de Moncloa en la destitución de Pallete y el nombramiento de Murtra en la presidencia.

Es curioso el caso de Goñi. No hay relación alguna entre lo bien que le ha ido en la vida a él y cómo les ha ido a las empresas bajo su égida. De hecho, Goñi tiene fama de Midas inverso. Lo que pasa es que a diferencia de un empresario, que se juega su dinero y le va su cartera según le vaya la empresa, las retribuciones y recolocaciones de Goñi siempre han pasado más por conseguir el éxito en determinados despachos que por triunfar en los mercados. Es más, el éxito de Goñi casi siempre ha ido en dirección inversa al de las empresas en las que ha estado incrustado, de ahí su fama de Midas inverso. Sumando Goñi más Sánchez, el éxito empresarial de Telefónica está asegurado. La mala noticia es que el dinero para el pozo una vez más no lo ponen Sánchez ni Goñi, lo ponemos nosotros. Alabados sean lo público y el estado.

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