Acosador sexual y tú más: expectativas en Aragón

Este domingo tenemos elecciones autonómicas en Aragón. Las encuestas prevén otra debacle electoral de la izquierda similar a la que tuvo lugar recientemente en Extremadura. El patrón que promete repetirse es un descalabro de la izquierda, una subida espectacular de VOX y un PP que se mantiene y que necesita a VOX para gobernar, salvo que prefiera repetir indefinidamente elecciones o echarse en brazos de Sánchez o sus proxys. Corremos el riesgo sin embargo de caer en la trampa de las expectativas con la que maginíficamente siempre juega la izquierda.

Los resultados electorales objetivos, salvo sorpresa monumental o magia negra, parece que van a estar ahí y van a ser catastróficos para Sánchez. No para Pilar Alegría, sino para Sánchez. No es que Pilar Alegría sea mejor que Sánchez pero las elecciones aragonesas se van a disputar, como todas en este momento, en clave nacional. Seguramente daría lo mismo que el PSOE hubiera colocado como cabeza de lista a alguien distanciado de Sánchez, si es que eso existe en el PSOE, pero encima han decidido colocar a una marioneta de Sánchez. Por otro lado Sánchez no puede colocar en las candidaturas autonómicas más que marionetas porque es la forma que tiene de controlar con mano de hierro el partido.

Decíamos que la baza que le queda a la izquierda es ganar la batalla de las expectativas porque una debacle, si se encuentra ligeramente por encima de la debacle anunciada, puede llegar a venderse como una victoria. Perder por 2 a 1 puede parecer un buen resultado si la gente pensaba que ibas a perder por 14 a 1. El que sabe que no puede ganar intenta bajar las expectativas. Por esa misma regla de tres también se intenta devaluar la victoria del rival subiendo las suyas. Si el rival te gana 2 a 1 cuando se esperaba un 14 a 1 no sólo la derrota parece menos derrota, sino que la victoria parece menos victoria. Así se entiende por ejemplo que la propia izquierda esté diciendo que Pilar Alegría podría recabar el peor resultado de la historia del PSOE en Aragón. Si después el resultado no es el peor de la historia, Pilar Alegria y el PSOE lo podrán vender como una victoria. Maximizar las expectativas de VOX también puede ser un arma de doble filo. Primero porque la izquierda vuelve a intentar usar, para movilizar a su electorado tentado por la abstención, el miedo a la «extrema derecha», segundo porque si VOX consigue 12 diputados en vez de los 7 que tiene sería un resultado espectacular, pero la izquierda podría presentarlo como un mal resultado frente a los 14 que pronostican algunas encuestas. De todos modos el hecho real es que la izquierda no parece que vaya a poder poner sus manos sobre Aragón y que se va confirmar un cambio no sólo electoral sino social, en toda España y en Aragón.

Como traca final a la campaña aragonesa el PP decidió hacer comparecer en el Senado a Paco Salazar, el personaje que era mano derecha de Cerdán y al que parece que de hecho Sánchez iba a colocar como sucesor de Cerdán. Este nuevo pleno al corrupto en el boleto rellenado por Sánchez sólo se evitó por el oportuno escándalo de las denuncias de acoso sexual contra Salazar. La comparecencia de Salazar en el Senado fue oportunamente programada por el PP justo antes de las elecciones en Aragón no sólo porque era veneno para el PSOE, sino que era veneno para Pilar Alegría, retratada nunca mejor dicho por su famosa foto con Salazar.

El problema para el PP es que el PSOE, casualmente, ha usado sus terminales mediáticos para hacer estallar en este momento un caso de acoso contra un alcalde del PP en Móstoles. No está clara la sustancia que puede tener el caso, pero está claro que se trata de una evidente contraprogramación que todos los líderes del PSOE han secundado usando sus cuentas en sus malvadas redes sociales. Juego limpio entre PSOE y PP hasta el final. El problema para la izquierda es que la derecha puede ser mucho más coherente que ella ante las denuncias de acoso sexual. El discurso de la derecha es que puede haber acoso en todos los partidos. Que hay denuncias ciertas y hay denuncias falsas. Y que hay que defender el principio de presunción de inocencia. Por el contrario, el discurso de la izquierda es que no existen las denuncias falsas, que por tanto decae el principio de presunción de inocencia, y que además las agresiones sexuales son un fenómeno ideológico, que por tanto no se da en los espacios de izquierda. No puede haber por tanto un empate porque se proponen aproximaciones distintas. La derecha puede ser coherente con su discurso mientras que el PSOE acaba predicando una cosa y haciendo otra cuando las denuncias sexuales aparecen en su lado del muro. Por lo demás la suerte electoral está echada, salvo sorpresas, y el lunes analizaremos los resultados.

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