Asistimos a momentos dramáticos en Irán. Los iraníes se rebelan contra el régimen de los ayatolás y estos responden con un baño de sangre contra la población. Que la población está más que harta de los ayatolás parece una evidencia, el problema es qué piensa esa población. Es decir, cuando hablamos de países musulmanes siempre resulta difícil saber si las revueltas populares se encaminan hacia un cambio a mejor o a peor. Desde luego en las revueltas de Irán una de las cuestiones en juego es la de la liberación de la mujer. En gran medida estamos ante una insubordinación femenina. Las protestas actuales, si examinamos la hemeroteca, son el resultado de múltiples protestas previas a menudo contra las acciones de la policía religiosa iraní contra alguna mujer.
Silvia Intxaurrondo afirma que el régimen iraní es ultraderecha.
— Disonancia Cognitiva (@DCognitivos) January 13, 2026
Ok entonces ¿por qué?:
1. Les ataca Trump al que también llama ultraderecha
2. Les ataca Israel que son megaultradercha
3. Les defiende @PODEMOS @sumar y el resto de la izquierda
4. Irán es amiguísimo del regimen de… pic.twitter.com/nIyHlhroEn
No podemos perder de vista tampoco los bombardeos de Irán y contra Irán en tiempos recientes. Irán ha sido una fuente constante de inestabilidad en Oriente Próximo. Encontramos a Irán y sus milicias detrás de todos los conflictos regionales, lo mismo da que hablemos de Siria, Yemen o Gaza. No se entiende la fuerza de Hamás sin el respaldo de Irán y no falta quien asegura que los ataques contra Israel del 7 de octubre de 2023 no tenían otra finalidad que reventar los acuerdos del IMEC (India-Middle East-Europe Economic Corridor). El IMEC es algo así como la nueva Ruta de la Seda, entre Occidente, la India y China. El IMEC compite con un corredor alternativo, el BRI (Belt and Road Initiative). El IMEC podríamos decir que es la apuesta occidental, la cual contempla el paso por Israel y Arabia Saudita, y por tanto el acercamiento diplomático entre ambas naciones. Este acercamiento ya se encontraba muy avanzado cuando llegaron los ataques de Hamás a Israel y se volvió a desestabilizar toda la zona. Hamás es un tentáculo de Irán e Irán es uno de los países que, junto a Rusia, apuesta por el BRI en vez de por el IMEC. El predominio de uno u otro corredor te coloca o te descoloca geográficamente de la principal zona de paso del comercio mundial. Además de esto, Arabia Saudí e Irán se disputan entre suníes y chiíes el control del Islam.

En el análisis de la problemática iraní, no puede faltar tampoco el factor nuclear. Ya de por sí hace décadas que se contempla con inquietud que los ayatolás puedan llegar a tener una bomba nuclear. Pero el problema no es sólo Irán como tal. Irán influye activamente en todos los conflictos de la zona a través de diversos grupos proxys como la propia Hamás o los rebeldes hutíes en Yemen. Si Irán tuviera armas nucleares, estas podrían acabar llegando a sus proxys, a cual más extremista y funado. Los bombardeos de los B2 de Trump contra las instalaciones nucleares de Irán se inscriben en ese temor más que justificado.

Las injerencias de Irán en todos los conflictos exteriores de su alrededor, por otro lado, incluyendo los bombardeos a Israel, bien pueden entenderse como un intento de buscar enemigos externos para tratar de sofocar los problemas internos. Todo el mundo sabe que un conflicto exterior es la mejor forma de tapar un conflicto interior. A la vista de todos está el enorme conflicto interior que tienen los ayatolás.
El reivindicativo tuit de Irene Montero por la defensa de las mujeres en Irán: pic.twitter.com/0u7jtrioT1
— María Gámez (@MariaGamezP) January 14, 2026
Los miles de muertos de los que ya se está hablando como víctimas de la represión ponen por otro lado sobre el tapete el problema de derrocar regímenes dictatoriales y tiránicos de verdad. O sea, solemos hablar con cierta alegría de dictaduras y tiranías pero lo cierto es que cabría establecer entre los regímenes autoritarios algún tipo de escalafón. Los regímenes islamistas y comunistas no tienen reparos en usar la fuerza a discreción disparando contra las multitudes, como a lo largo de los años hemos visto en Tiananmén, Caracas o Teherán.
🔴Irán admite al menos 2.000 muertos en la represión de las protestas contra el régimen, según un alto cargo citado por Reuters, mientras el poder culpa a supuestos “terroristas”. Es la cifra oficial más alta reconocida desde que el país estalló.
— Almudena Ariza (@almuariza) January 13, 2026
La oposición eleva el balance… pic.twitter.com/f480maqH7Z
Advierten de posibles ejecuciones masivas en las cárceles de Irán
— DW Español (@dw_espanol) January 13, 2026
La represión en Irán deja cientos de muertos y miles de detenidos, según Iran Human Rights. La mayoría de las víctimas serían jóvenes de menos de 30 años. La organización alerta de posibles ejecuciones en prisión… pic.twitter.com/HOewl4uuhQ
Este tipo de regimenes sanguinarios son escasamente vulnerables a las movilizaciones populares de civiles desarmados, que simplemente son masacrados, detenidos y torturados. Las manifestaciones, protestas y movilizaciones son eficaces, básicamente, en democracias y regímenes occidentales, que no hacen pasar las cadenas de los tanques por encima del pueblo. Sin una acción de fuerza exterior es complicado que las opciones de los iraníes o los venezolanos sean otra que ser masacrados.
Las facturas secretas de Pablo Iglesias: cobró entre 1.400 y 2.800 euros al mes en 2016 de una productora iraní de TV https://t.co/lGhCqJYELt
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) February 14, 2025
Llegados a este punto, nos encontramos con el estruendoso silencio cuando no la complicidad de la izquierda española ante toda esta represión desatada contra los vientos de cambio. En el caso de Irán, el silencio de la izquierda resulta particularmente hiriente cuando precisamente es la izquierda la que pretende enarbolar la bandera del feminismo. Una vez más la realidad retrata a la izquierda.
Finalmente, tanto la caída del chavismo, como la eventual del castrismo, así como la crisis de los ayatolás, pone en un brete a China. Tanto Venezuela, como Cuba, como Irán son piezas estratégicas chinas en el gran tablero mundial. China está viendo cómo se tambalean sus fichas y lógicamente no le conviene. Desde allá donde China tenga un pata apoyada, y sabemos que China tiene patas en muchos partidos y medios de comunicación, no se puede esperar que se apoye ningún cambio en Venezuela o Irán.