Está muy mal robar. Son terribles los casos y las sospechas de corrupción en todas sus modalidades que rodean al PSOE con epicentro en Moncloa. Todos estamos escandalizados, a un lado del muro, o abrumados al otro por la cantidad de inmoralidad que se precisa justificar. Los casos de corrupción escuecen electoralmente y es más fácil noquear al rival por el mero hecho de hacer público un caso de corrupción que tratando de pelear una idea. Sin embargo corremos por ello el riesgo de fiar todo a la denuncia de la corrupción, abandonar la lucha en otros campos fundamentales o desviar la vista de otros problemas tan alarmantes o más que la corrupción.
¿Cuál es el problema de fiar toda la lucha contra el sanchismo a la corrupción? Pues para empezar que denunciando la corrupción podemos conseguir dejar desencantados a los simpatizantes del sanchismo, pero no conseguimos con eso hacerles pasar al otro lado del muro. Es más importante que los sanchistas pierdan la fe en sus ideas a que pierdan sólo la fe en sus líderes o en sus siglas, o pese a los casos de corrupción seguirá habiendo el mismo apoyo a las ideas al otro lado del muro. Si no conseguimos desconvencerlos de sus ideas, no nos extrañemos de que los casos de corrupción hagan daño, pero no tanto como el que podría pensarse, al otro lado del muro. Daño es conseguir que la gente se venga a la forma de pensar de este lado del muro.
Decíamos sin embargo que lo peor que está haciendo el sanchismo no es robar, por más que sea grave robar. Más grave aún es que para robar, o para defenderse de las acusaciones de corrupción, el PSOE esté tratando de dinamitar la separación de poderes, colonizar la justicia, acallar a los medios críticos y subvertir el estado de derecho. Que Abalos se compre un yate o que a Begoña Gómez se le daban muchos favores es un daño a la democracia mucho menor que la demolición del estado de derecho que el PSOE está llevando a cabo para defender a Sánchez y mantenerse en el poder. Mucho más grave que la corrupción es que el partido en el gobierno esté llevando a cabo una subversión de las instituciones para conseguir la impunidad penal, limitar la libertad de expresión y perpetuarse en el poder, pensando que la única defensa contra el frente judicial es mantenerse indefinidamente en el poder.
Soy de esos locos que hubiera preferido que el PSOE cayera por la primera foto en lugar de por la segunda. pic.twitter.com/Ju3Eer9Dqt
— Fernando (@FernandoGP75) June 20, 2025
Aún existe un tercer mal traído por el sanchismo que es peor que la corrupción o incluso que la demolición del estado de derecho, y es la polarización del país. A un político se le podrían perdonar muchas acciones, pero la que nunca se le debería tolerar es la de dividir y enfrentar al país. Comenzábamos hablando de la existencia de un muro y de los votos a un lado y otro del muro. Esa es la triste realidad que ha traído a España el sanchismo. Levantar un muro entre españoles para acorazar el poder. El objetivo del muro es que al sanchismo no se le escapen votantes al otro lado. Para conseguir eso necesitas una barrera de odio de forma que lo que hagan los tuyos no se lo tengas en cuenta por el odio que tienes a los otros. Da igual que los otros sean el peldaño anterior a unos santos porque la altura del muro no depende de la maldad de los otros, sino de la acumulación de corrupción y actuaciones bochornosas que no se pueden justificar a tu lado del muro. La única forma de retener el voto de los nuestros cuando vean que somos unos corruptos es convencerles de que los otros son hitlerianos. Lo peor del PSOE de largo no es la corrupción, es estar levantado un muro de nuevo dejando como herencia dos Españas divididas por una barrera de odio entre las dos. Todo lo demás es terrible, pero esto sería peor.