De las dos palabras mágicas, la ‘territorialidad’ es la que concretamente envuelve a Navarra. Los intelectuales orgánicos del PNV reconocen que "El futuro de Navarra, común con el resto de los vascos o diferenciado, es algo que debe estar siempre en manos de su ciudadanía". Sin embargo, también dicen que van a luchar "por articular políticamente los territorios vascos", entre los que incluyen la Navarra de hoy y la de ayer. En ese sentido, manifiestan que quieren mantener una "apuesta estratégica a favor de Nafarroa Bai, coalición de partidos abertzales y progresistas que, sin perder cada uno su personalidad, apuesta por un trabajo conjunto a favor de la Navarra vasquista, estrechando los lazos de cooperación con el resto de los territorios vascos, progresista y pacífica". Ahora resulta que el PNV, conservador de toda la vida, nos sale progresista. Tampoco nos debe de sorprender mucho, puesto que los movimientos nacionalistas siempre han demostrado gran capacidad de absorber ideologías, aunque sean contrarias a sus principios, con tal de que les ayuden a hacer realidad su tierra prometida. Por otra parte, de los argumentos sobre Navarra se deduce que el PNV tiene muchas esperanzas puestas en su futuro político en la Comunidad Foral. Tal vez agotado su proyecto en Vascongadas, descubre que en Navarra hay mucho espacio para el cultivo. Y como quien está en el poder en Navarra parece haber cambiado de actitud por esa misma cosa del poder… Juzguen ustedes mismos.