El sanchismo convierte el Parlamento de Navarra en un akelarre anticatólico

El Parlamento de Navarra inaugura la exposición “Inmatriculaciones”, promovida por la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro. Según puede leerse en la web del parlamento foral, Unai Hualde, el presidente del Parlamento, inauguraba esta muestra que tiene como objeto “sensibilizar al público sobre la necesidad de dar solución al fenómeno de las inmatriculaciones y la recuperación de todo el patrimonio usurpado por la Iglesia católica, que en el caso de Navarra alcanza la cifra de los 3000 bienes”. Es decir, que los sanchistas han convertido el Parlamento de Navarra en una especie de canal de Youtube particular desde el que difundir sus fobias y sus acusaciones, de modo que en la propia sede física por un lado, y en la web del Parlamento por otro, se acusa a la Iglesia nada menos que de haber usurpado 3.000 bienes. Todo esto sin ningún respaldo judicial. Es más, todo esto frente a las sentencias emitidas por la justicia. De todos los inmuebles inmatriculados no es ya que alguno pueda ser discutible, sino que el sanchismo ha convertido al Parlamento de Navarra como institución y también a su web en plataformas desde las que se acusa a la Iglesia de que ni uno de los bienes inmatriculados sea suyo.

Como todo el mundo sabe, nadie puede inmatricular un bien ajeno. Si alguien tiene un título de propiedad sobre un bien inmatriculado por otro, se puede oponer a la inmatriculación. Lo que sucede es que la Iglesia no ha inmatriculado de forma generalizada sus bienes hasta tiempos recientes, porque hasta tiempos recientes a nadie se le ocurría cuestionar la propiedad secular de la Iglesia sobre tal o cual ermita, convento, iglesia o monasterio. Tampoco sobre las donaciones o herencias recibidas por la Iglesia. Es por tanto la Iglesia quien por miedo a ser expoliada lleva a cabo este movimiento. Son los ultraanticatólicos los que quieren usurpar sin título alguno los bienes de la Iglesia. La Iglesia no hace otra cosa que inmatricular sus propios bienes. Si alguien tiene alguna objeción, por supuesto tiene los tribunales para alegar su derecho. La realidad es que de los casi 3.000 bienes inmatriculados no se disputan casi ninguno. Lo que ocurre es que la izquierda no respeta el derecho ajeno cuando se se trata de quien no piensa como ella, tampoco el derecho de propiedad, y por supuesto tampoco admite las resoluciones de los tribunales cuando no le favorecen. Como los tribunales te pueden dar la razón o no, lo que hace la izquierda es convertir el Parlamento de Navarra en un akelarre anticatólico. Ahí como son mayoría-rodillo nadie les puede no dar la razón. Ahí ellos deciden lo que es verdad y lo que no.

Resulta particularmente abyecto utilizar el Parlamento de Navarra como una plataforma unilateral para propagar el propio discurso por muchos motivos. En primer lugar porque el Parlamento recibe su nombre precisamente por el intercambio de opiniones y puntos de vista que se supone que se producen en él. En este caso, por el contrario, hay una exposición con un sólo mensaje, sin otro punto de vista, sin matices, con unas formas chuscas y sin otro discurso que el de los partidos en el poder, sin oposición, además contra una parte importante de las creencias y los sentimientos de los habitantes de Navarra.

En segundo lugar, el Parlamento de Navarra es de todos, no sólo de los partidos que están temporalmente en el gobierno. El Parlamento de Navarra como institución, si nos tiene que representar a todos, debería guardar un cierto decoro y una cierta neutralidad. Si alguien se apropia del Parlamento para convertirlo en un tablón de anuncios particular de sus ideas más radicales, que no se queje después si más adelante otros hacen lo mismo. Que no lamente más tarde el desapego a las instituciones. o que no reclame en el futuro el respeto que ahora se niega a ofrecer a los demás.

Por lo demás, llama la atención cómo naufraga el discurso que pide respeto a todas las ideas, a todas las culturas, a todas las lenguas, a todas las religiones… menos la católica. Por lo visto el cristianismo no forma parte de la cultura, no es una religión, o todas las religiones son respetables menos la cristiana. ¿Alguien se imagina una exposición en el Parlamento de Navarra contra el Islam? Seguramente tampoco sea porque respetan al Islam, sino porque temen al Islam. Por supuesto quien sólo respeta la fuerza del otro no es un demócrata, sino un cobarde o un débil. Pensar en estos tiempos en una izquierda o un nacionalismo que respeten a alguien aunque no les pueda o no les quiera pegar es soñar.

Compartir este artículo
  • Navarra Confidencial no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores. Cada usuario es único responsable de sus comentarios
  • Los comentarios serán bienvenidos mientras no atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos o calumniadores ,infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros , empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan contenidos de mal gusto.
  • Se procurará evitar en lo posible los comentarios no acordes a la temática publicada
  • Navarra Confidencial se reserva el derecho de eliminarlos

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Navarra Confidencial
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: info@navarraconfidencial.com.

Suscríbete a nuestro boletín