Decía Antonio Catalán, salvo que la frase realmente fuera de Churchill, que Navarra sin la Volkswagen y sin la UNAV sería Soria. Lo que pasa es que esto lo decía antes de los maravillsoso gobiernos del cambio. Ahora sin la Volkswagen y sin la UNAV, con el PSOE , Podemos y Bildu, Navarra sería Albania o Corea del Norte. Lo de Albania al menos tendría para Navarra un cierto sentido histórico.
El grupo automovilístico Volkswagen pierde en el tercer trimestre 5.822 millones de euros, más de cinco veces más que un año antes.
— EFE Noticias (@EFEnoticias) October 29, 2026
Pérdidas causadas por depreciaciones en Porsche, la debilidad del negocio en China y los costes de la reestructuración del grupo.…
Las multimillonarias pérdidas de Volkswagen no llegan de repente por sorpresa, de hecho eran algo ya esperado y se producen después de anuncios y filtraciones que anticipan recortes salariales en el grupo, un ajuste de hasta 100.000 despidos en todo el mundo, el posible cierre de cuatro fábricas y una reducción de la gama de modelos en venta de hasta un 50%. No estar preocupados es no estar informados.
Los sindicatos responden de manera contundente a la "solidaridad" pedida por VW Navarra https://t.co/RssfL8QYdT
— Diario de Noticias (@NoticiasNavarra) October 30, 2026
En Navarra, lógicamente, los sindicatos reciben las noticias del grupo con preocupación, también con distinta actitud y diagnóstico, pero todos ellos abrazados a la ensoñación de que mientras Landaben vaya bien el colapso del resto del grupo no tiene por qué agobiarnos. La ensoñación aqueja particularmente a ELA y LAB, los sindicatos abertzales, plenamente abrazados a la tesis de que la realidad de la factoría de Landaben es diferente a la de las plantas alemanas y a la idea de que «los análisis económicos financieros de los últimos años demuestran que la situación económica de VW Navarra no solo es buena, sino que es excelente». Los sindicatos abertzales explican que los trabajadores de Landaben trabajan 216 horas más que en Wolfsburg con un salario significativamente inferior, y denuncian que «en Alemania ha habido muchos y muy buenos momentos de bonanza, con reducciones de jornadas, aumentos generosos de salarios y reparto de beneficios aún más generosos, que jamás se han extrapolado a la factoría de Landaben».

Lo cierto es que a los sindicatos no les falta un punto de razón, pero eso no cambia el diagnóstico ni la gravedad de la situación. Por un lado Landaben no es una isla, es más bien un camarote en un barco que se puede ir a pique. A lo mejor no hay agua aún en tu camarote, pero el barco se hunde. No digamos tanto como que el barco se hunde pero tiene muchos problemas, y lo que desde luego no tiene sentido es pretender que en tu camarote vives al margen y no te afecta si el barco se hunde. Por otro lado, claro que en Alemania cobran más y trabajan menos, por eso hay una factoría en Landaben. Si los sueldos y las horas de trabajo fueran iguales en Landaben que en Alemania, Volkswagen habria abierto la plana en Alemania en vez de en Landaben.

El análisis de los números evidencia una realidad objetiva poco amistosa. El grupo Volkswagen tuvo sus beneficios récord en el año 2012, con 21.900 millones de euros. Esto significa que el grupo lleva 14 años en declive incapaz de superar sus beneficios. No sólo eso, es que en 2023 los beneficios fueron de 17.000 millones, en 2024 de 12.000 y en 2025 de sólo 6.000. Cada año se desploman los beneficios respecto al año anterior y estamos en casi la cuarta parte de los beneficios récord, una tercera parte de los beneficios de 2023 y la mitad que los de 2024. Esto siendo malo es de donde se viene, pero el problema grave de verdad es hacia dónde se va en los próximos años.

Por lo que respecta a las ventas, el máximo histórico de ventas de vehículos se produjo en 2019, por lo que también aquí observamos que el grupo lleva 7 años en declive sin poder batir su récord de ventas. No sólo eso, es que de los 11 millones de vehículos de ese 2019 hemos pasado a 9 millones en la actualidad.
Goodbye car ownership, hello clean air: welcome to the future of transport https://t.co/ReROAqCIiB pic.twitter.com/QFU5RyEWHr
— World Economic Forum (@wef) March 19, 2017
Alguien podría pensar pese a todo que a fin de cuentas seguir ganando 6.000 millones no está mal, aunque en 2026 se puedan perder 1.500, pero es una falsa impresión. Efectivamente 6.000 millones pueden parece unos beneficios maravillosos fuera de todo marco, pero hay que tener en cuenta que para tener esos 6.000 millones de beneficio el grupo tiene que tener unas ventas de más de 300.000 millones de euros. El beneficio es el resultado de restar a los ingresos por ventas todos los costes, y 6.000 millones es sólo el 2% de beneficio sobre el total de las ventas. Aunque 6.000 millones puede parecer mucho, en realidad es un resultado muy malo sobre los 300.000 millones que mueve al año Volkswagen. Colocados esos 300.000 millones en letras del tesoro, podrían producir el doble de beneficio sin trabajo y sin riesgo, o al menos en teoría con menor riesgo.
La electrificación del parque automovilístico no es suficiente
— Transición Ecológica y Reto Demográfico (@mitecogob) September 16, 2022
✅ Necesitamos una transformación profunda del modelo de movilidad en nuestras ciudades
🚲🚎🚌🚶🏻♀️ #SemanaEuropeaDeLaMovilidad pic.twitter.com/5Ffscviea4
Entre los problemas citados para explicar no ya la crisis de Volkswagen, sino de toda la automoción europea, se suelen citar la competencia de China o los aranceles de Trump, y es verdad que esos elementos forman parte de la crisis del sector, pero se suele soslayar que el problema fundamental de la automoción tiene origen político. Europa se ha comido con patatas la directiva del Foro de Davos y la Agenda 2030 de que no tendrás coche y serás feliz, de que el coche tendrá que ser caro y eléctrico, y de que no se trata de que haya tantos coches como ahora pero eléctricos, sino de que la gente deje de tener coche y el parque automovilístico se reduzca un 90%. Si alguien no ve que el problema fundamental es este es que está ciego. Irónicamente todos los sindicatos de VW incluyendo los de la izquierda abertzale, y todos los partidos alrededor de los cuales orbitan estos sindicatos, son defensores acérrimos de la Agenda 2030 y sus multimillonarios impulsores. Los grandes partidos sirven a las directrices de Davos y su Agenda y los sindicatos sirven las directrices de los partidos. Por eso Sánchez nunca ha tenido una huelga general en su contra y ahora los sindicatos convocan una para antes de las elecciones siguiendo las directrices e intereses de Sánchez. El problema es que todos los grandes sindicatos son agendistas y la causa de casi todos los males de Europa, desde luego los de la automoción y el sector primario, es el catecismo woke de la Agenda 2030 impuesto a través de la ONU, a las órdenes del Foro Económico Mundial de los Gates y soros.