Menos mal que no hay ningún problema en Navarra con la seguridad importada, porque el resumen de sucesos del fin de semana viene calentito y con oferta variada a la carta. Así, por ejemplo, casi resulta imposible no hacerse un lío con las peleas a machetazos entre magrebíes en los locales okupas. O sea, el sábado hubo una pelea entre okupas magrebíes en Pamplona, pero había que tener cuidado para no confundirla con otra pelea anterior ese mismo sábado, también en Pamplona, también entre magrebíes, también entre okupas. La primera tuvo lugar en el antiguo edficio de la ikastola Jaso y hubo hasta relucir de machetes y heridos, para terminar de completar el estereotipo. La segunda reyerta se produjo sin embargo en la calle Descalzos, en el Casco Viejo de Pamplona. De la primera reyerta están circulando incluso vídeos de los protagonistas persiguiéndose por Echavacoiz unos a otros machete en mano.

Vídeo de una de las persecuciones en la reyerta en el barrio pamplonés de Echavacoiz https://t.co/E2xpDEXatS
— Diario de Navarra (@DiariodeNavarra) April 6, 2025
Ante este panorama, palidece la noticia de que un par de menas residentes en un centro de acogida fueran detenidos después de cometer un robo y seguir intimidando a otros viandantes por diversas calles de Pamplona, también el sábado.

La buena noticia es que van a traer muchos más menas a Navarra, proporcionalmente será de hecho Navarra la que más acoja por población, en este nuevo reparto del que los socios de Sánchez y Chivite han decidido borrarse. 364 menas para Navarra frente a sólo 26 para Cataluña, pero es que la CAV sólo acogerá a 87 menas. Navarra acogerá casi la mitad de menas que los enviados a Madrid, pero es que Madrid tiene 10 veces más habitantes. Lo curioso es que los mismos socios que en Madrid pactan con Sánchez mandar menos menas a la CAV, callan cuando todos esos menas de menos en la CAV se los tiene que quedar la Comunindad Foral. Una vez más es bueno para Navarra lo que no quiere la CAV.
Hay que estar muy ciego para no querer ver el problema que se está generando en torno a la seguridad. Un problema que además no para de crecer porque no hay puerta de salida para la delincuencia importada. Los protagonistas de todos los incidentes citados ya estarán con toda probabilidad otra vez en la calle. Con toda probabilidad ya tenían antecedentes y con toda probabilidad volverán a causar problemas, acaso más graves. Por si fuera poco, a todos los delincuentes importados que ya tenemos y no expulsamos se van sumando día tras día nuevos delincuentes importados que no expulsamos. Quita y no pon se acaba el montón, reza el refrán. Pues bien, con la delincuencia importada sucede todo lo contrario. Pon sin quitar y crece y crece el montón de delincuentes importados, que gozan además de una justificada sensación de total impunidad. Este deterioro de la seguridad en los barrios tiene unos responsables políticos. Además de un negacionismo político, existe también un negacionismo social, o la fuga de votos obligaría a los responsables políticos a modificar su negacionismo. Como sin hacer nada el problema no va a parar de crecer al final muchos votantes van a tener que elegir entre la fidelidad de su voto progresista o su propia seguridad.
Un comentario
¡Qué tristeza! Tantos emotivos recuerdos de la Ikastola Jaso, y ahora verla convertida en el espacio de una batalla campal. Tantos esfuerzos de tantos «ikasleak, irakasleak eta gurasoak» por la convivencia y el euskera. Al final, esto no es lo que queríamos para el futuro de Navarra, no se puede hacer bueno el refrán «de fuera vendrá quien de casa te echará».